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Las enfermedades cardiovasculares son la causa número uno de muertes a nivel mundial. Solo en América Latina cerca de dos millones de personas pierden la vida cada año por estas enfermedades, lo que equivale a un 32% del total de las muertes en toda la región.
Álvaro Ruiz Morales, profesor de la Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana –en Bogotá– cuenta que éstos y otros temas de importancia en cardiología, daños del corazón e insuficiencia cardíaca fueron tratados en la 56° reunión del Colegio Americano de Cardiología celebrada la semana pasada en Nueva Orleans (Estados Unidos).
“En la reunión, donde estuvimos más de 25 mil cardiólogos, se hizo mayor énfasis en la aterosclerosis y enfermedades coronarias que son las que más provocan los infartos”, explicó Ruiz en una entrevista telefónica.
Diagnóstico
La aterosclerosis ocurre cuando la acumulación de depósitos grasos y fibrosos forma áreas en las paredes de las arterias denominadas placas.
La acumulación de estas placas hace que las paredes de las arterias se ensanchen, disminuyendo el flujo sanguíneo a órganos vitales como el corazón y el cerebro. Estas placas pueden romperse y ocasionar la formación de coágulos sanguíneos que bloquean las arterias y causan infartos y apoplejías.
Según explicó el doctor colombiano, la incidencia de muertes por los infartos en los países latinoamericanos ha ido incrementándose sorpresivamente, por lo que se evaluó cada uno de los informes que los especialistas presentaron en Nueva Orleans.
Resultados
Ruiz, quien ha escrito numerosos artículos y libros sobre estos temas, informó que dentro de los estudios presentados en la convención anual resaltó uno realizado con el medicamento Crestor, cuyo nombre genérico es rosuvastatina, de 40 miligramos.
“Se encontró que este medicamento fue capaz de bajar el colesterol y además mejorar el daño que se produce en las arterias que es lo que causa el infarto”, manifestó.
Igualmente, se logró demostrar que este medicamento hace que “las arterias dañadas se mejoren en pacientes en los que el mal ya se ha notado”. A su vez, en personas que no tienen la enfermedad, pero que se nota, las arterias dejaron de dañarse y volverse más gruesas, añadió.
En este estudio internacional, que duró alrededor de dos años, participaron 876 individuos con hipercolesterolemia, asintomáticos, con bajo riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y con signos tempranos de aterosclerosis. La muestra fue tomada en pacientes de Estados Unidos y Europa (Alemania, Francia, Bélgica, Finlandia, Noruega, República Checa).
Ruiz dijo que a partir de los primeros seis meses se encontró
que ya había beneficios y empezaba a disminuir el grueso
de las paredes de las arterias de estas personas, lo que en
consecuencia, bajaba las posibilidades de que le dieran infartos.
Recomendaciones
Después de los 40 y hasta los 65 años está la mayoría de casos de personas con enfermedades cardiovasculares.
Sin embargo, las personas después de los 30 años también deben iniciar a cuidarse los niveles de colesterol, presión arterial y azúcar en la sangre.
La prevención está en controlar el peso, hacer ejercicios físicos y comer sanamente, dijo Ruiz, quien destacó la importancia de acudir al menos una vez al año para hacerse una revisión y atenderse con el doctor.
La detección y tratamiento temprano de las enfermedades cardiosvasculares es de gran importancia, precisó el especialista.
Ruiz recordó que estas enfermedades están muy relacionadas con la obesidad, aunque dejó claro que las personas delgadas también pueden tener el colesterol o la presión alta.
Cifras
La Organización Mundial de la Salud en un informe divulgado estima que una muerte por enfermedades cardiovasculares se registra cada 60 segundos en toda América Latina.
Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud ha calculado que 20.7 millones de personas morirán como consecuencia de estas enfermedades en la primera década del siglo XXI. |