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Nueva vacuna ofrece pocos riesgos y muchos beneficios
 

Martes | 22.05.2007

 
Por: Jane E. Brody
(The New York Times News Service)
 
 
LA PRENSA

La vacuna del virus del papiloma humano (VPH) obtuvo su licencia recientemente con la esperanza de prevenir la mayoría de los casos de verrugas genitales y cáncer cervical.

Esto se da luego de que las estadísticas revelaran que las infecciones con el VPH son las enfermedades de transmisión sexual más comunes.

Aunado a ello se encuentra que la mayoría de las personas infectadas con el VPH no lo sabe, e incluso así puede transmitir el virus a una pareja sexual que no lo sospecha.

Inquietudes

A pesar de estos hechos, la vacuna en cuestión, vendida por los laboratorios Merck como Gardasil, ha estado empantanada en la polémica, al tiempo que muchos padres de familia siguen mostrando recelo hacia su uso en adolescentes y mujeres jóvenes, aun cuando fue creada de manera específica para su protección.

Un pensamiento que comúnmente se expresa en voz alta es que la inmunización de las jóvenes en contra del VPH fomentará la promiscuidad y que el mensaje hacia estas jóvenes debería ser de abstinencia antes del matrimonio y monogamia, después.

No obstante, el mensaje de abstinencia termina siendo efectivo muy rara vez. La mitad de las adolescentes se vuelven sexualmente activas antes de graduarse del bachillerato.

¿Cómo podría esta vacuna darles permiso a las jóvenes de comportarse mostrando indulgencia sexual? Las protege en contra de un solo problema de transmisión sexual, y existen muchos más, incluida la clamidia, la tricomoniasis, el VIH y, por supuesto, el embarazo indeseado.

Otra inquietud se relaciona con la seguridad en el largo plazo.

¿Cómo podemos tener la seguridad de que esta vacuna no causaría otros problemas, como desórdenes de autoinmunidad o neurológicos, o que perdería sus facultades protectoras o fomentaría el predominio de otras variantes del VPH?

De hecho, no se sabe. Sin embargo, se tiene cuando menos cinco años de datos de seguridad que no incluyen indicación alguna de riesgos en el largo plazo o disminución de la efectividad.

En todo caso si esta vacuna empezara a perder potencia con el paso del tiempo se podría remediar con facilidad mediante un refuerzo.

En respuesta a insinuaciones de vacunación obligatoria de VPH para todas las adolescentes que ingresan al bachillerato, los detractores de la medida han presentado objeciones en cuanto a que no se debe “imponer” terapia a jóvenes saludables bajo el presupuesto de que la conducta futura de las jóvenes pudiera dar como resultado una enfermedad.

Ese es, exactamente, el principio sobre el cual se fundamenta cada forma de inmunización. No todos contrajeron poliomielitis o viruela antes de la llegada de las vacunas obligatorias para proteger a cada niño.

Se vacuna a las masas, creando una inmunidad comunal, con el fin de proteger a los relativamente pocos que, de lo contrario, enfermarían y sufrirían devastadoras consecuencias.

Finalmente, se han sacado a colación objeciones con respecto a los costos. Esta vacuna no es barata. Cada dosis cuesta 120 dólares, o 360 dólares por las tres dosis que cubren la protección total, lo cual es mucho más en comparación con el costo de cualquier otra vacuna de uso común.

Si más adelante hiciera falta un refuerzo, eso podría significar otros 120 dólares. Si se volviera obligatoria esta vacuna, en las regiones de Estados Unidos quizás tendrían que pagar la inmunización de jóvenes que no tienen cobertura de aseguradoras.

De cualquier forma, las infecciones por el virus del papiloma humano son mucho más costosas. Como se notó en el ejemplar de marzo de la revista estadounidense de obstetricia y ginecología: “La carga anual de enfermedades relacionadas con el VPH va de 2 mil 250 millones de dólares a 4 mil 600 millones de dólares en Estados Unidos.

Los costos correspondientes al cáncer cervical van de 181 mil 500 a 363 mil millones de dólares.

Esto sin mencionar los costes físicos y emocionales del cáncer cervical para las mujeres afectadas, quienes en su mayor parte ya no pueden tener hijos y algunas de las cuales mueren a causa de la enfermedad.

Se estima que 20 millones de estadounidenses están infectados con el VPH. En tanto 6.2% de las adolescentes entre 15 y 19 años de edad se infectan cada año.

Tomando en cuenta todos los números, se producen más de seis millones de nuevas infecciones de VPH cada año, siendo 74% de ellas en personas cuyas edades van de 15 a 24 años.

Estadísticas

Los virus del papiloma humano son ubicuos; en tanto las infecciones de VPH son más la norma que la excepción.

Cuando menos, la mitad de los varones y mujeres sexualmente activos contraen infecciones genitales de VPH en algún punto de sus vidas.

Un estimado reciente deja entrever que para los 50 años de edad, 80% de las mujeres habrán contraído VPH genital.

Cobertura

Sin embargo, no sería posible prevenir todas las infecciones del VPH con la nueva vacuna. Existen más o menos 30 variantes del virus que infectan comúnmente a hombres y mujeres.

Si bien la vacuna previene solo cuatro, estas cuatro son de importancia crucial, debido a que representan la enorme mayoría de casos tanto de verrugas genitales como de cáncer cervical.

De cualquier forma, debido a que 30% de los casos de cáncer cervical se deben a variantes del VPH que no están incluidos en la vacuna, incluso si una mujer está plenamente inmunizada, sigue necesitando pruebas de Papanicolau de manera regular.

No existen tratamientos para las infecciones de VPH. La mayoría de las veces son eliminadas por el sistema inmunológico en cuestión de meses, sin provocar ninguna de las señales de la enfermedad.

Tan solo son las infecciones del virus que permanecen las que pueden convertirse en un problema en el largo plazo.

Pero, con 11 mil casos de cáncer cervical en Estados Unidos cada año, existen suficientes infecciones virales que no son despejadas de manera natural como para resultar en un devastador problema de salud que, en su mayoría, sería prevenible.

El uso generalizado de pruebas de Papanicolau ha hecho maravillas por reducir de manera considerable las muertes por cáncer cervical entre mujeres estadounidenses.

En países en vías de desarrollo, donde la mayoría de las mujeres no se someten al Papanicolau, este cáncer es rampante y una importante causa de muerte.

Recomendaciones

La única forma segura de prevenir una infección de VPH consiste en mantener la abstinencia y evitar todo contacto genital. El virus puede ser transmitido incluso si una mujer no llega a la penetración sexual. Los condones no suministran protección total.

De manera alternativa, una mujer podría tener protección si tuviera una sola pareja sexual y fuera monógama durante toda la vida, pero necesitaría una garantía de que su pareja se comportaría de la misma manera.

Es por esta razón que el Centro Nacional de Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos recomienda una vacunación de rutina, con tres dosis de Gardasil, para niñas de 11 a 12 años de edad (su licencia autoriza el uso para niñas de nueve años a mujeres de 26), con suerte, antes que se vuelvan sexualmente activas.

No obstante, incluso si una mujer ya ha padecido una infección de VPH, la vacuna podría ayudar a protegerla de otras variantes que ocasionan la enfermedad.

Observaciones importantes

La vacuna no debe ser administrada en mujeres que están o pudieran estar embarazadas. Tampoco se debe usar en cualquier persona que sea alérgica a sus ingredientes.

Al igual que con todas las vacunas, Gardasil puede ocasionar efectos secundarios de manera temporal. Entre ellos, pudieran estar el dolor, inflamación, comezón e irritación en el punto donde se aplicó la inyección, así como fiebre, náusea y mareo.

 
 
     
 
 
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