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Formas de engañar al reloj del cuerpo humano
 

Martes | 29.05.2007

 
Por: Jane E. Brody
(The New York Times News Service)
 
 
LA PRENSA/Jorge Fernández
Cualquiera que haya volado a través de varias zonas horarias por negocios o placer, indudablemente ha experimentado la fatiga de vuelo o jet-lag: esa sensación que dura varios días, en la que todas las funciones corporales están fuera de sintonía con el nuevo ambiente, y tan pronto como el organismo se ajusta, regresas a casa y tienes que pasar por todo eso de nuevo.

Tan solo esa idea basta para impulsar a ciertas personas a permanecer en casa.

Esto resulta cierto entre gente de edad avanzada, que finalmente pudiera tener el tiempo y dinero para hacer largos viajes, pero descubre que el jet lag les molesta mucho más que cuando eran jóvenes.

Apenas acabo de pasar por dos experiencias de jet lag, cuando volé de Nueva York a Australia y de regreso a Nueva York, tres semanas después. Y escribo esta columna en la mañana posterior a mi llegada a California para la fiesta de cumpleaños de uno de mis nietos. Si bien ya tenía sueño, me fui a la cama en el horario de California, a las 11:00 p.m., pero desperté a las 2:30 a.m., que en Nueva York equivale a las 5:30 a.m., hora en la que suelo levantarme estando en casa.

Me obligué a regresar a dormir por otra hora y media, pero el reloj de mi cuerpo, desajustado, me ordenaba levantarme y empezar mi día.

Efectos

El sueño no es la única función que se ve afectada por el jet lag.

El tracto digestivo también sigue un horario. Quizás usted sienta hambre en todos los momentos equivocados y pudiera tener problemas para disponer de los desechos. Menos evidentes son los alterados cambios diarios en la temperatura nuclear del cuerpo y secreciones hormonales, que ya no están coordinadas con el día y la noche en el nuevo entorno.

Quizás usted llegue agotado a su destino, sintiéndose mental y físicamente drenado y muestre un desempeño pobre en aspectos que suele hacer bien. Eso puede eliminar la ventaja de la experiencia en los negocios o dejar a un viajero abrumado por la culpa de haber desperdiciado precioso tiempo de sus vacaciones.

Alternativas

Tal vez usted haya probado algunas de las técnicas promovidas para contrarrestar esa sensación de ruptura, como la dieta de Argonne, que se relaciona con ayunar y después darse un festín, lo cual es altamente inconveniente y nutricionalmente cuestionable.

O usar melatonina en momentos confusos por varios días antes y después del viaje, o la técnica de acupresión del eliminador de jet lag, que masajea las orejas y la manipulación de puntos de presión cada dos horas mientras se está viajando.

Pero, sin consideración a lo que usted haya hecho, se sentirá terrible durante varios días. Antes de sacrificar las oportunidades de trabajar en el extranjero o tomar vuelos a lugares distantes y exóticos, el viajero debería saber que hay formas de reducir, aunque no eliminar, la incomodidad ocasionada por el cruce acelerado de muchos meridianos y una alteración del reloj interno del cuerpo.

Sin esfuerzo alguno de su parte, muchas funciones corporales de importancia vital son reguladas por un reloj interno llamado ritmo “circadiano” que viene de circa, aproximadamente, y diem, día.

La parte de “aproximadamente” viene del hecho de que en la ausencia de luz estos ritmos diarios operan en un ciclo de poco más de 24 horas.

Los receptores de melatonina en el cerebro reciben indicaciones mediante la luz que entra a través de los ojos. Además, existen zeitgebers de menor importancia, como el ejercicio y la emoción general, que tienen un efecto mucho menos potente que el día solar sobre el reloj del cuerpo.

La dieta tiene muy poco o ningún efecto demostrado, aunque la comida rica en proteínas promueve el estado de alerta, en tanto una comida rica en carbohidratos, con poca o nada de proteína, pudiera contribuir a quedarse dormido.

Típicamente, la característica más perturbadora del desfase o agotamiento ocasionado por los vuelos es la alteración del ciclo usual de sueño. En el ejemplar del 31 de marzo de The Lancet, la revista inglesa de medicina, el profesor Jim Waterhouse y algunos colegas de Liverpool, Inglaterra, escribieron:

La facilidad para conciliar el sueño y mantenerse dormido depende no solamente de la hora previa en que se despertó, sino también de asociaciones con el ritmo circadiano de la temperatura del núcleo. Resulta más fácil conciliar el sueño cuando la temperatura del núcleo está descendiendo rápidamente o está en su punto más bajo, y resulta más difícil cuando la temperatura del cuerpo está aumentando rápidamente o es elevada. Despertar es lo opuesto a iniciar el sueño, debido a que ocurre cuando la temperatura nuclear está subiendo o es elevada.

Así es que el ajuste en la temperatura de mi cuerpo a Nueva York explicaba mi despertar, totalmente consciente ya, a las 4:00 a.m., en California.

Normalmente, en personas saludables, la temperatura del núcleo llega a un punto bajo entre las 3:00 a.m. y las 5:00 a.m., cuando la mayor parte de la gente duerme, y empieza a subir gradualmente aproximadamente a las 6:00 a.m., alcanzando su máximo nivel a mediodía, cuando la mayoría de la gente está totalmente despierta.

Existe un segundo descenso a media tarde, la tradicional hora de la siesta, lo cual lleva a tomar descansos a quienes pueden hacerlo. En tanto, otros buscan un poco de cafeína o salen a correr un rato para que la actividad los ayude durante el resto del día.

Las alteraciones biológicas del desfase ocasionado por el vuelo se vuelven peores por la fatiga inducida por un largo vuelo: las muchas horas pasadas en un ambiente de espacio limitado y tan seco que la gente casi siente que se deshidrata, en el cual el nivel de oxígeno es bajo, la comida puede ser peor que horrenda, y las oportunidades de hacer ejercicios durante el viaje enfrentan cada vez más restricciones, en parte debido a inquietudes de seguridad.

Yo solía pasar una parte de cada largo viaje en avión caminando de un lado al otro por el pasillo. Actualmente, los sobrecargos a menudo me dicen que tengo que permanecer en mi asiento.

Por supuesto, la fatiga por el viaje también puede ser ocasionada por un viaje en automóvil. Sin embargo, eso suele corregirse con una buena noche de sueño, que, como han visto, para el viajero que sufre de jet-lag, puede ser un serio desafío.

Recomendaciones

De ser posible, viaje con uno o dos días de anticipación para darle tiempo al cuerpo de ajustarse un poco.

A continuación, presento algunos consejos importantes para el viaje:
- Solicite un asiento junto al pasillo cuando haga su reservación.
- Empiece bien descansado y bien hidratado.
- Vista ropa cómoda y que no sea ajustada.
- Cuando esté en camino, beba muchísima agua.
- Evite el alcohol y la cafeína (pues causan deshidratación).
- Levántese para usar el lavamanos o para pedirle agua a la sobrecargo tan a menudo como sea posible, tomando el camino largo por los pasillos.
- Intente dormir durante el tiempo que es de noche en su destino. Una pastilla para dormir de baja dosis o una tableta de tres miligramos de melatonina, o ambas, pueden ser de ayuda.
 
 
     
 
 
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