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Aval a la dieta verde
 

Martes | 03.07.2007

 

Por: Neus Contreras (Madrid/España)

The New York Times News Service
 
 
MCT/Direct
Decenas de reses colgadas por las piernas traseras y listas para su comercialización. “Muchos se convertirían en vegetarianos si tuvieran que matar a los animales que comen, o simplemente si visitaran un matadero”.

La frase es recurrente en determinados círculos, aquellos que optan por excluir de su dieta los productos animales. Ni carne, ni pescado, ni aves. Los más estrictos ni siquiera huevos, derivados lácteos o miel. Sus planteamientos han sido vistos tradicionalmente con suspicacia. “La carn fa carn, el vi fa sang”, que dicen el refranero popular catalán y Salvat-Papasseit.

Paulatinamente, sin embargo, dietistas y nutricionistas admiten las bondades de este tipo de alimentación, tanto de sus corrientes más laxas como de las más estrictas. “No existe ningún argumento para ir en contra del vegetarianismo”, sostiene el grupo de revisión y posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (AED-N). Y, con más o menos matices y peros, esta es la postura de consenso entre los expertos consultados. “Son dietas perfectamente compatibles con una nutrición correcta”, añade Xavier Formiguera, endocrinólogo y jefe de la unidad de obesidad mórbida del hospital Trias i Pujol de Badalona.

Planificación

Es la doctora Lucrecia Suárez, sin embargo, la que hace hincapié en este cambio de postura progresivo, en que se ha pasado de las suspicacias y las miradas de reojo al acercamiento cauteloso al fenómeno. Pediatra del hospital Ramón y Cajal de Madrid y especialista en gastroenterología pediátrica, Suárez asegura que se ha demostrado que las dietas vegetarianas son favorables para la salud, siempre y cuando, recalca, se planifiquen bien.

La misma Unión Vegetariana Española (UVE) pone el acento en ello. “Recomendamos a todas las personas interesadas en este tema que se informen bien para poder adoptar una dieta vegetariana equilibrada, con el fin de evitar posibles carencias o desequilibrios”, explica David Román, presidente de la UVE.

De hecho, ese es el segundo punto de consenso entre unos y otros: es imprescindible consultar a un especialista. En el caso de las veganas, las más estrictas, esto es especialmente importante. Las necesidades nutricionales de una persona de 65 años no son las mismas que las de un veinteañero, explican. Ni las de las embarazadas o las de un niño. Incluso personas de la misma edad pueden necesitar diferentes aportes de hierro, por poner un ejemplo. El problema, continúa, es que no hay consciencia de ello en España. “Aquí se vuelven vegetarianos por su cuenta y riesgo”, resume la doctora Suárez.

MCT/Direct
En este aspecto, Estados Unidos lleva claramente la delantera. Con alrededor del 2.5% de la población vegetariana, según los últimos datos, allí sí que están mentalizados de que no se puede ser vegetariano sin supervisión, dicen los expertos.

Además, la toma de posición realizada en 2003 por la Asociación Dietética Americana (ADA) en favor del vegetarianismo, se ha convertido casi en la Biblia de este movimiento también en España.

“Las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas son saludables, nutricionalmente adecuadas y proporcionan beneficios para la salud en la prevención y el tratamiento de determinadas enfermedades”.

Los estudios en vegetarianos muestran, según la ADA, que estos tienen valores inferiores de índice de masa corporal, así como menores tasas de mortalidad por enfermedad cardiovascular. Sin olvidar los niveles inferiores de colesterol, de presión sanguínea y la menor incidencia de hipertensión, diabetes tipo dos, cáncer de próstata y de colon.

Oposición

Claro que la moneda también tiene otra cara, pues a nadie se le escapa, como recuerda Lucrecia Suárez, que el descubrimiento de los pros de la dieta vegetariana no significa que ya no haya contras.

“Si una alimentación vegetariana no se planea adecuadamente pueden aparecer ciertos trastornos o enfermedades”, advierte el grupo de revisión y posicionamientos de la AED-N. Trastornos o enfermedades, claro está, debido normalmente a un déficit en la alimentación.

La gran diferencia, añaden, es quizás la velocidad con la que aparecen los trastornos y la percepción de riesgo que de ello se deriva. Los síntomas o enfermedades por exceso, propias de la dieta omnívora, acostumbran a aparecer a largo plazo, según la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas, mientras que los provocados por déficit, caso de los vegetarianos, suelen manifestarse a más corto plazo.

La población, a su modo de ver, teme más “el déficit alimentario” que “el exceso”, seguramente debido a que el primero se manifiesta de forma más visible.

La conclusión de este grupo es esclarecedora: “Podemos decir que el aumento del vegetarianismo entre la población española reduciría las enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación omnívora, pero también podemos llegar a suponer que se podrían añadir nuevos síntomas y enfermedades a dicha lista relacionados con los déficits”.

Tres dietas, tres filosofías

- Ovo lacto vegetariana


MCT/Direct
Tras este embrollado nombre se esconde la dieta vegetariana más frecuente en España y en el resto de Europa, además de la más laxa. Como el resto de los vegetarianos, basan sus comidas en la ingesta de cereales, verduras, hortalizas, frutas, legumbres, semillas y frutos secos.

Lo que diferencia a los ovo-lacto de las otras corrientes es que su alimentación incluye tanto los productos lácteos como los huevos, algo totalmente prohibido por el vegetarianismo más estricto. Su laxitud la convierte también en la dieta que precisa menos suplementos, según los expertos.

- Lacto ovo vegetariana

Primos hermanos de los anteriores, los lacto-vegetarianos consumen leche y derivados, pero excluyen los huevos, mientras que los ovo-vegetarianos se inclinan justamente por lo contrario: no a los productos lácteos, sí a los huevos.

La exclusión de la leche y sus derivados de la dieta es uno de los puntos más polémicos de este tipo de alimentación, ya que tradicionalmente se ha considerado que su aporte de calcio es imprescindible para el organismo.

Controvertido es, asimismo, el rechazo de los huevos, ya que contienen aminoácidos y, sobre todo, la necesaria vitamina B12.

- Vegana

La más estricta. Los veganos, conocidos, asimismo, como vegetarianos totales, rechazan los productos lácteos y los huevos, por lo que son los más susceptibles de necesitar suplementos -de vitamina B12, especialmente-.

Es también en este tipo de alimentación donde pesan más las motivaciones éticas, ya que rechazan todo lo que consideran explotación animal (miel, piel, cuero, corridas de toros, experimentación...). “Contribuye a paliar el hambre mundial, a proteger el medio ambiente y a mejorar la calidad de vida de todo el planeta”, aseguran.
 
 
     
 
 
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