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| LA PRENSA/ Jihan Rodríguez |
BARCELONA, España.- Potenciar la actividad de dos genes que el cuerpo humano tiene de manera natural retrasa el envejecimiento y aumenta la longevidad, según una investigación liderada por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) que se publicó la revista científica Nature.
Ambos genes, denominados p53 y Arf, eran conocidos hasta ahora por su potente actividad anticancerígena. "Comprender qué relación hay entre envejecimiento y cáncer puede ayudar a desarrollar nuevas terapias contra ambos", declaró Manuel Serrano, director de la investigación, en entrevista telefónica.
Varias compañías farmacéuticas disponen ya de fármacos experimentales que actúan sobre estos genes y que han sido desarrollados como nuevas terapias contra el cáncer.
Por lo menos uno de ellos, de la compañía Roche, está siendo ensayado ya en pacientes voluntarios. Serrano señala que estos fármacos podrían ser eficaces para retrasar el envejecimiento, aunque advierte que esta posibilidad aún no se ha investigado.
La investigación se ha basado en ratones manipulados genéticamente para potenciar la actividad de los genes p53 y Arf. Dado que estos genes tienen una actividad muy similar en las distintas especies de mamíferos, y que los resultados de estudios anteriores hechos en ratones con estos genes se han verificado después en personas, los científicos creen que las conclusiones del trabajo actual también son válidas para la especie humana.
La investigación muestra que los ratones en los que se ha potenciado la actividad de los dos genes viven un 16% más por término medio que los ratones normales. Trasladado a la especie humana, esto supondría que la esperanza de vida aumentaría de los aproximadamente 80 años actuales a 93 años.
La manipulación genética que prolonga la vida en ratones no es legal en personas, pero tomar fármacos que produjeran los mismos efectos sí lo sería. Este incremento de la longevidad, según demuestran los investigadores, es independiente de la actividad anticancerígena de p53 y Arf.
Se atribuye a que el gen p53 - conocido como el guardián del genoma porque actúa como un policía que combate las células malhechoras- activa genes antioxidantes en cuanto detecta pequeños daños causados por el envejecimiento en las células. Además, el p53 retira del organismo las células que sufren daños excesivos, como las tumorales o algunas de las afectadas por el envejecimiento.
La investigación ofrece una posible explicación al enigma de por qué la longevidad tiende a ser mayor en unas familias que en otras y por qué algunas personas parecen sorprendentemente jóvenes - o viejas- para la edad que tienen. Una de las claves parece estar en los genes p53 y Arf, que son más activos en unas personas - y en unas familias- que en otras, y que ofrecen una protección natural contra el envejecimiento. |