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Salve la joven piel de los peligros del sol
 

Martes | 04.09.2007

 

Por: Jane E. Brody

The New York Times News Service
 
 
LA PRENSA/Carlos Lemos

El Dr. Michael L. Ramsey, dermatólogo del Centro Médico Geisinger de Danville, Pensilvania, entrena al equipo de la Liga Menor en el que juega su hijo en estos días veraniegos, cuando no está removiendo los cánceres de piel de sus pacientes.

“Lo último que quiero es que algún día, alguno de mis jugadores de béisbol termine en la sala de pacientes de mi consultorio”, comentó en fecha reciente para la revista de la Fundación en contra del Cáncer de Piel. Y así, al tiempo que alienta a los jugadores a que den su máximo esfuerzo en el campo, él también le presta mucha atención a su necesidad de protegerse de los nocivos efectos de los rayos ultravioleta sobre la piel.

Esto debido a que él sabe muy bien que más de 90% de todos los cánceres de piel son ocasionados por la exposición al sol; que el riesgo de padecer cáncer de piel en el futuro se duplica con cinco o más quemadas; y que si bien aún no se confirma, el riesgo de sufrir melanoma en el futuro, que es la forma más letal de cáncer en la piel, bien pudiera aumentar incluso por una quemada o exposición excesiva al sol en la infancia. Más aún, si bien los niños pudieran tener dificultades para imaginar que algún día serán viejos (mayores de 50), la repetitiva exposición a los rayos solares también envejece la piel, ocasionando arrugas prematuras y una piel con diversos tonos y de apariencia curtida, misma que se parece a la de un elefante. Quizás también sea difícil impresionar a los niños con la posibilidad de que el sol ocasione daño acumulativo a sus ojos, como cataratas.

Los niños -así como sus padres y las autoridades escolares- tienen mucho por aprender con respecto a la protección en contra del daño solar. Se deberían llevar a cabo arreglos en las escuelas, por ejemplo, para que los niños se apliquen bloqueador solar y usen gorros durante el receso. La piel de un niño es particularmente vulnerable a los nocivos efectos de la radiación ultravioleta. Para los 18 años de edad, la mayoría de los menores ya habrá tenido casi un cuarto de la exposición total al sol que tendría a lo largo de su vida, y, con frecuencia, el daño resultante se complica por la exposición subsiguiente.

LA PRENSA/Jorge Fernández

Yo sería la última persona en sugerir que los niños pasen los gloriosos meses del verano en interiores. Deseo que ellos jueguen activamente y al aire libre, durante todo el año, y los meses cálidos son ideales para actividades del tipo, como pasar corriendo por donde haya aspersores de agua, ir a nadar, navegar, jugar pelota, andar en bicicleta y motoneta, jugar en areneros y en juegos de parques o campos, y por lo demás pasarla magnífico siendo niños.

Pero, justamente de la misma forma en que los menores deben ser protegidos de los peligros del tránsito vehicular y los depredadores, también deben contar con protección en contra del lado negativo de esa fuerza dadora de vida, el sol.

No obstante, un estudio efectuado en Florida en 2001 encontró que tan solo 33% de los padres usaba cualquier forma de protección solar para sus hijos, y quienes sí lo hacían confiaban exclusivamente en un bloqueador solar, que otros estudios han descubierto que se usa incorrectamente la mayoría de las veces.

Algunos padres de familia temen la posibilidad de una deficiencia de vitamina D en bebés que tienen escaso contacto con la luz del sol, ya que este esencial nutriente es producido en la piel en presencia de la luz solar. Sin embargo, durante los meses del verano, se necesitan tan solo unos cuantos minutos de exposición a la luz ultravioleta, dos o tres veces por semana, para producir suficiente vitamina D que dure a lo largo del año. Además, expertos en salud infantil, incluida la Academia Estadounidense de Pediatría, sugieren que una alternativa más segura consiste en tomar 200 unidades internacionales de vitamina D al día, a partir de los dos meses de edad, a través de la fórmula infantil, leche de vaca fortificada o leche de soya, o una vitamina. Con la excepción de permanecer en interiores, estos son las principales formas de abordar la protección en contra del sol, sin importar la edad:

-- Vista ropa que bloquee buena parte de la radiación solar.

-- Aplique un bloqueador completo a lo largo del día, todos los días.

-- Permanezca fuera del sol de mediodía y manténgase a la sombra tanto como sea posible.

Ropa protectora

LA PRENSA / Maydée Romero

Los dermatólogos consideran que la primera línea defensiva en contra del daño en la piel a causa de la radiación ultravioleta es “taparse”. Esto significa vestir camisas de manga larga y pantalones, una gorra o sombrero que proteja la cara, orejas y la parte trasera del cuello, así como lentes oscuros. Yo no se ustedes, pero es seguro que yo no querría tener cubiertos brazos y piernas en días de más de 25 grados centígrados, particularmente no cuando estoy corriendo y jugando. Tampoco esperaría que mis nietos estuvieran tan cubiertos.

Sin embargo, en la medida en que los padres puedan salirse con la suya, la ropa es un bloqueador ideal. De hecho, para infantes menores de seis meses, es el único bloqueador, lo cual es mucho más efectivo que tener a los bebés bajo la sombra. La piel de los niños muy pequeños es altamente susceptible a quemaduras solares y otros efectos nocivos de la radiación ultravioleta.

Los padres inteligentes empezarán a ponerles gorros o sombreros a sus hijos tan pronto nazcan, y nunca dejarán de hacerlo. Esta medida reduce considerablemente las batallas por convencerlos de usarlos cuando son un poco mayores. Una gorra similar a las de béisbol no basta. El gorro o sombrero debe tener ala amplia o del tipo usadas en el desierto, que protege el rostro, orejas y la parte trasera del cuello.

La ropa de color oscuro (una vez más, si bien no resulta ideal para un cálido día de verano) es un protector más efectivo que algo de color claro. Cuando está mojada, una camiseta blanca, -- que algunos niños usan en el agua -- tiene apenas un factor de protección solar, esto es, FPS, de dos.

En vez de comprarle a sus hijos un costoso juguete este verano, considere invertir en ropa diseñada especialmente con un FPS de 30, mismo que ofrece protección de 97% en contra de los rayos ultravioleta. Una popular marca de dicha ropa, Columbra, incluye trajes de baño del cuello al tobillo para infantes y camisas y mallas para nadar destinadas a niños mayores, así como ropa protectora para uso diario hasta la talla 12. El sitio en internet está en: www.sunprecautions.com. El teléfono, en Estados Unidos, es: (800) 882-7860.

El tejido en esta y otras marcas de ropa está diseñado para conservar sus propiedades protectoras, incluso después de veintenas de lavadas, en tanto la misma ropa puede ser “heredada” a hijos menores. De manera alterna, pruebe lavar la ropa de sus hijos con SunGuard, tratamiento que cubre el tejido con Tinosorb ofreciendo una protección de 96% en contra de los rayos UV, mismo que se mantiene hasta por 20 lavadas, aproximadamente.

Y no olvide sus gafas oscuras, con protección ultravioleta (revise la etiqueta), mismas que deben usarse desde bebés, pasando por niños, hasta adultos. Se puede usar una banda elástica para mantenerlos en su lugar y que no se pierdan fácilmente.

LA PRENSA

La necesidad de protección solar

Esta es una obligación para todos a partir de los seis meses de edad, y actualmente es posible elegir entre muchos productos efectivos, incluidos algunos que incorporan un ligero agente bronceador de tipo artificial. Asegúrese de que el producto suministre protección total a los rayos UV, tanto rayos UVA como UVB. El factor de protección solar, que debería ser cuando menos de 15, se refiere tan solo a los UVB, los rayos que queman. Los productos con índices de FPS mayor ofrecen mínima protección agregada.

Sea que el día es soleado o nublado y sin consideración a si la piel de un niño o niña es clara u oscura, el protector solar debe aplicarse a diario, 20 minutos antes que el menor salga para que los químicos puedan interactuar con la piel. Además, se debe reaplicar cada dos horas, debido a que el sol va degradando los químicos gradualmente. Cada aplicación debe cubrir plenamente la piel expuesta del niño, incluidas orejas y pies. Asimismo, aplique un bálsamo labial cuyo FPS sea cuando menos de 15.

Busque productos resistentes al agua, aunque incluso estos deberán reaplicarse después de nadar o sudar profusamente. Además, se debe revisar la fecha de expiración, ya que el protector solar viejo quizás pierda un poco de su efectividad.

A la sombra

LA PRENSA

Si bien mantenerse a la sombra es mejor que nada, mucha de la radiación ultravioleta es reflejada del suelo u objetos en la cercanía cuando se está bajo una lona o sombrilla. Los infantes deben protegerse tanto con la sombra como con la ropa.

Incluso con el bloqueador puesto, lo mejor es que los niños se mantengan lejos del sol de las 10:00 de la mañana a las 4:00 p.m. los padres pudieran tener que convencer a sus escuelas de que suministren áreas con sombra para los niños durante el recreo.

Finalmente, usted puede poner un buen ejemplo si empieza, en primer lugar, por seguir el consejo. Para información adicional, consulte: Protección solar de por vida (Sun Protection for Life), libro escrito por Mary Mills Barrow y John F. Barrow, bajo el sello editorial de New Harbinger Publications, en 2005.

 
 
     
 
 
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