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El 'coctel' venenoso
 

Martes | 02.10.2007

 

Por: Jane E. Brody

The New York Times News Service
 
 
MCT/Direct

Un vecino, que solía ver como se encontraba, encontró una mujer de 78 años inconsciente en el piso de su departamento. La mujer no podía recordar haberse caído, pero dijo a los médicos que antes de acostarse tenía un dolor abdominal y náuseas, y que había evacuado heces negras, tras lo cual tuvo palpitaciones y se sintió mareada.

Su historia clínica incluye presión sanguínea alta, enfermedad de las arterias coronarias, fibrilación atrial, insuficiencia cardiaca y osteoartritis. También tenía resfriado con tos seca. Le habían recetado un medicamento diferente para cada padecimiento, y tomaba unos cuantos remedios que no requieren receta médica por su propia cuenta. Estas son las medicinas:

  • Lopressor para controlar la presión alta.
  • Digitalis para ayudar su corazón a bombear y a controlar su ritmo.
  • Coumadin para prevenir una embolia causada por coágulos sanguíneos.
  • Furosemide, un diurético potente para bajar la presión sanguínea.
  • Lipitor para reducir los niveles séricos del colesterol.
  • Aspirina infantil para reducir el riesgo cardíaco por los coágulos sanguíneos.
  • Celebrex para el dolor de la artritis.
  • Paxil para la depresión y la ansiedad.
  • Valium según se necesitara para ayudarla a dormir.
  • Levofloxacin, un antibiótico para la tos.
  • Ibuprofen para los dolores corporales.
  • Medicina para la tos.

Esto es lo que los médicos denominan una polifarmacia, también conocido como "coctel venenoso" de muchos fármacos que pueden interactuar en formas peligrosas y causar efectos secundarios que pueden ser peores que las enfermedades para las que se usan.

Los ancianos son especialmente vulnerables porque con frecuencia tienen varios problemas médicos para los que consultan doctores distintos, cada uno de los cuales receta medicamentos con frecuencia sin saber qué otras cosas está tomando el paciente.

La mujer descrita arriba se desmayó porque tenía una úlcera gástrica sangrante debido a la combinación de fármacos que irritan el estómago, Celebrex, Ibuprofen y aspirina, y que adelgazan la sangre, Coumadin y aspirina, que empeoraron la situación por un antibiótico que aumenta los niveles del Coumadin en la sangre.

Se recuperó después de una transfusión de dos unidades de glóbulos rojos empacados, y la mandaron a su casa con instrucciones estrictas de suspender el Celebrex, el Ibuprofen y la aspirina, así como de que "contactara su internista y su psiquiatra en relación a posibles cambios en las medicinas que pudieran reducir el riesgo de eventos adversos futuros", informó el doctor Michael Stern en el número de junio de Emergency Medicine.

Stern, un especialista en medicina geriátrica de urgencias del Hospital Presbiteriano de Nueva York, Centro Médico Weill Cornell, señaló que los ancianos toman alrededor de 40% de medicamentos recetados, aproximadamente el doble que los adultos jóvenes, y que presentan el doble de reacciones adversas a los fármacos que la gente joven.

"El habitante promedio de una comunidad de adultos mayores toma 4.5 medicamentos recetados y 2.1 de los que no necesitan receta médica", informó Stern. La polifarmacia es responsable de hasta 28% de las admisiones hospitalarias y, agregó, y si se clasificara como tal, sería la quinta causa principal de muerte en Estados Unidos.

MCT/Direct

Los efectos del envejecimiento

Varios medicamentos de los que toman los ancianos pueden interactuar en forma peligrosa. Algunos usan la misma vía metabólica y, por tanto, compiten unos con otros, lo que puede tener como resultado niveles sanguíneos riesgosos de una o más medicinas. Algunas causan efectos como deshidratación que reduce la función renal y la capacidad para eliminar metabolitos de los fármacos.

Los efectos combinados de algunos de estos medicamentos pueden ser más potentes de lo previsto por quien los recetó.

Además de ver varios médicos, muchas personas mayores usan múltiples farmacias para surtir sus recetas. Es probable que no haya un solo profesional de la salud que sepa lo que están tomando que pudiera alertarlo en cuanto a las combinaciones peligrosas.

Esto es especialmente cierto en lugares donde las cadenas de tiendas han reemplazado las farmacias independientes o cuando el plan de medicamentos del paciente requiere que se ordenen por correo.

No es sólo la cantidad de enfermedades, fármacos o médicos lo que es el problema. Los cambios relacionados con la edad en la fisiología pueden empeorar las cosas en forma significativa, aun si sólo se toman dos o tres medicinas. De la misma forma en la que un niño no es lo mismo que un adulto chiquito, farmacológicamente hablando, un anciano no es sólo un adulto joven de mayor edad.

Los principales sistemas de órganos funcionan con menor eficiencia en los ancianos. La capacidad del corazón para bombear sangre disminuye con la edad, al igual que la absorción intestinal, la descomposición de los fármacos que hace el hígado y la capacidad de los riñones para excretarlos.

Con el envejecimiento, disminuye el porcentaje de masa muscular, y se incrementa la grasa corporal. Por tanto, el envejecimiento afecta la cantidad del fármaco que llega al torrente sanguíneo, qué tan bien se distribuye en el cuerpo y qué tan eficientemente es desechado del sistema.

Es probable que los medicamentos como Digitalis y Coumadin, que se distribuyen principalmente en los tejidos no grasos, alcancen niveles más altos en la sangre de personas mayores de 65 años. Así es que las dosis que se receten deben bajarse para reducir el riesgo de efectos secundarios tóxicos.

Otras medicinas, como el Valium y los barbitúricos, que se distribuyen en tejidos grasos se pueden acumular en el organismo anciano y seguir activos por más tiempo incrementando los efectos secundarios como la sedación.

El envejecimiento también tiene como resultado menor cantidad de sitios para la unión de proteínas cuya consecuencia es un mayor nivel del fármaco en la sangre que pierde la competición por ellos.

Más aún, el envejecimiento puede afectar la respuesta a ciertos medicamentos. Esto es especialmente cierto en el caso de aquellos que influyen en la presión sanguínea y el cerebro.

Fármacos como el Valium, los antidepresivos y los antihistamínicos pueden causar efectos como delirio, agitación, somnolencia, depresión y empeoramiento de la demencia en personas mayores, escribió Stern.

MCT/Direct

Prevenir problemas

Haga una lista de todos los medicamentos que toma, sus dosis y sus horarios. Debe incluir medicinas recetadas, las que no requieren receta médica y remedios herbales, así como suplementos con vitaminas y minerales. Lleve consigo la lista cada vez que vaya al médico, y asegúrese de que la revise antes de recetar algo más. Además, debido a que no siempre están familiarizados con las acciones de todas las drogas, lleve la lista cuando vaya a surtirla y pida al boticario que la revise para ver las interacciones potenciales.

También ayuda surtir todas las medicinas en la misma farmacia, que debe llevar un registro computarizado de todo lo que usted toma. De esa forma, no pasará inadvertido un posible riesgo si son diferentes boticarios los que atienden.

Nunca tome ningún remedio que no requiera receta médica o que sea de hierbas sin consultar a su médico. Si es difícil localizarlo o no está bien informado, pregunte al boticario si el remedio es seguro considerando lo que usted toma.

Revise con cuidado y ajústese a todas las indicaciones de las dosis, en especial las que dicen: "Tómese con los alimentos", "Tómese una hora antes de las comidas", "No consuma bebidas alcohólicas mientras toma esta medicina", o "No ingiera este medicamento si también está tomando...".

Pregunte al médico que extiende la receta cuáles son los efectos secundarios que se pueden esperar, y cuáles requieren que lo llame de inmediato. No dé por hecho que la enfermedad o la edad causan una disminución en el bienestar. Podría tratarse del efecto secundario de un medicamento.

 
 
     
 
 
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