Es la piel de los bebés la única perfecta? Categóricamente hablando, como afirma el químico y presidente de cosmética Lendan, Giménez, sí.
No obstante, otras afirmaciones aseguran que “en realidad una piel perfecta es aquella de la que estamos satisfechos”.
Todos deseamos tener una piel luminosa, hidratada y sin manchas. Sin embargo, la piel es mucho más.
Es noble, ya que es el único órgano que nos defiende y protege del frío, calor, lluvia, radiaciones ultravioleta, polución, microtraumatismos, traumatismos y enfermedades.
También es inteligente y tiene memoria. Gracias a ella, ofrecemos una imagen. Sentimos, pues, a través del tacto, que el cuerpo percibe el contacto de las distintas sustancias y objetos; transmitimos afecto a nuestros seres queridos. ¿Qué no consigue una buena caricia?
Por estas razones, debemos cuidarla y prevenir su envejecimiento para afrontar mejor el paso del tiempo. Pero, además del inevitable envejecer, sus dos grandes enemigos son: las radiaciones solares y la deshidratación, siendo muy importante tener unos buenos hábitos, así como evitar otros.
Consejos
Para contrarrestar el efecto del sol sobre la piel, “el mejor cosmético que podemos utilizar a diario y en cualquier época del año es un solar con filtros de amplio espectro (filtros UVB y UVA).
De esta manera, prevemos problemas en las proteínas dérmicas como el colágeno y la elastina, cuya destrucción provoca que la piel pierda elasticidad y firmeza, aumentando también las arrugas”, asegura Ramiro Giménez quien, a la vez, recomienda “tomar baños de sol de vez en cuando, necesarios para la producción de vitamina D”.
La práctica de deportes al aire libre, algo recomendable para evitar la vida sedentaria, puede ser consecuencia de una exposición excesiva al sol, por lo que habrá que contrarrestar su efecto negativo.
Dormir poco, el estrés emocional, fumar y beber alcohol en exceso, así como el uso de jabones agresivos o poco adecuados, son malos hábitos que también evitaremos, pues sus efectos repercuten negativamente en el cutis.
Cuidarlo, para prevenir la aparición prematura de signos de envejecimiento, cuando es posible, o rejuvenecerlo, cuando ya no lo es no debe significar ofrecer un aspecto poco natural, sino más estético y saludable.
Para conseguir este anhelado objetivo, también es importante cuidar la alimentación, que debe ser variada y equilibrada, ingerir cerca de dos litros de líquido al día, así como la limpieza e hidratación.
El mercado ofrece los productos adecuados para cada tipo de piel. La directora médica del Instituto que lleva su nombre, doctora Natalia Ribé, resalta, en este sentido, “la importancia de individualizar los tratamientos que seguir, valorando el estado de cada piel y con programas que den prioridad a sus puntos débiles”.
Cuidar y prevenir el envejecimiento de la piel no es siempre suficiente para ofrecer un aspecto estético y saludable; en estos casos, tanto la medicina como la cirugía estética disponen de distintas soluciones.
Respecto al estilo de vida, puede influir de manera negativa pues, como afirma el responsable médico de Isdin, Alfons Miranda, “el cuidado de nuestra piel representa el cuidado de todo nuestro organismo. Una piel desprotegida es una puerta abierta para los agentes nocivos que pueden hacer peligrar nuestra salud”. Una razón más para el consejo de farmacéuticos y médicos especialistas para aplicar productos y tratamientos.
Esta es la opinión de Loida Obispo, farmacéutica y formadora de Vichy e Innèov: “En cuanto al rostro, además de su limpieza (por la mañana y la noche), aunque no nos maquillemos, es importante el uso de una crema hidratante o nutritiva, en función de si tenemos problemas de sequedad o de falta de hidratación, una crema antienvejecimiento o de contorno de ojos y realizar peelings y exfoliaciones para mejorar la arquitectura de la piel.
Para el cuerpo, además de las hidratantes y exfoliantes, los autobronceadores -para evitar la exposición solar en exceso- y anticelulíticos son una buena opción, dijo.
Sin embargo, la piel no debería subdividirse en facial y corporal sino, como explica Ramiro Giménez, “en descubierta y cubierta, estando en el primer grupo las zonas más susceptibles de envejecer prematuramente por su continua exposición a las radiaciones solares y otros factores ambientales de carácter hostil”.
Las manos pueden, entonces, ser las grandes olvidadas; por tanto, debemos protegerlas tanto como la cara y el escote.
Ayuda un estilo de vida equilibrado, sin estar marcada por el estrés, “algo que podemos ayudar a combatir cuidando también la mente, tan interrelacionada con el cuerpo”, como afirma la directora del Club Iradier, Mina Figueras, prescriptora del deporte como herramienta indiscutible del bienestar, así como del mimo a uno mismo. |