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Lista básica de medidas hospitalarias para salvar vidas
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| Por: Jane E. Brody |
The New York Times News Service |
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Este es un llamado de atención para cualquiera que algún día necesite ser hospitalizado, o que tenga un pariente que algún día pueda ser hospitalizado ... en otras palabras, cualquiera de nosotros.
En estos días, pasar algún tiempo en un nosocomio es estar en riesgo de contraer una infección hospitalaria. Algunas de estas infecciones pueden poner en peligro la vida. Pero hay una forma simple de hacer que ese hospital sea seguro, ideada por el doctor Peter J. Pronovost, un médico investigador en Johns Hopkins.
El método -una lista de cinco puntos para asegurarse de que se están tomando las medidas necesarias para prevenir una infección- ha sido exhaustivamente probado. Primero fue practicado en Johns Hopkins y más tarde en 108 unidades de cuidado intensivo en Michigan, donde tuvo éxito más allá de los sueños más extravagantes de cualquiera en cuanto a salvar vidas y reducir los costos para pacientes a los que se aplica el conducto mayor para fluidos llamado catéter venoso central.
Según Pronovost, cuyos resultados en Michigan fueron publicados en The New England Journal of Medicine el 28 de diciembre de 2006, más o menos la mitad de los pacientes en unidades de cuidado intensivo (UCI) reciben estos catéteres; unos 80 mil de ellos son infectados cada año y 28 mil mueren, con un costo económico de 2 mil 300 millones de dólares.
Cinco pasos básicos
Utilizando la lista, en 18 meses la UCI en estos diversos hospitales redujo su índice de infecciones relacionadas con el catéter a cero, respecto de 4% anteriormente.
En total, la lista salvó más de mil 500 vidas y ahorró cerca de 200 millones de dólares. El programa en sí tuvo un costo de sólo 500 mil millones de dólares.
Pronovost, catedrático de anestesiología y medicina de atención crítica, dijo en una entrevista que él había destilado los cinco pasos tomando como base un documento federal sobre el proceso de control de infecciones adquiridas en hospitales. Al insertar un catéter venoso central, los médicos deben hacer lo siguiente:
1. Lavarse las manos con jabón.
2. Limpiar la piel del paciente con antiséptico clorhexidine.
3. Colocar vendas estériles sobre todo el cliente.
4. Usar una máscara, gorro, bata y guantes estériles.
5. Colocar un vendaje estéril sobre el sitio del catéter.
Para alguien no profesional esta lista seguramente parecer algo obvio. Lo cierto, sin embargo, es que en la prisa de la medicina de urgencia, uno o más de estos pasos frecuentemente es pasado por alto, en ocasiones con resultados desastrosos.
Lo que permitió que el programa funcionara en Michigan fue una continua -y anónima- recolección de datos. Los hospitales fueron supervisados en cuanto a su observancia de la lista, sus índices de infección y su retroalimentación al personal médico para mostrarles qué estaba funcionando y dónde había huecos en cuanto a atención médica de calidad.
La tarea es ahora expandir el concepto de la lista de pasos a otros procedimientos o protocolos y lograr que los hospitales de todo Estados Unidos los adopten.
New Jersey y Rhode Island ya están pensando en aplicarla. Y a raíz de un artículo sobre la lista de pasos publicada en la edición del 10 de diciembre de 2007 de The New Yorker, escrito por el doctor Atul Gawande, cirujano adscrito al Brigham and Women's Hospital en Boston, Pronovost dijo que las autoridades de salud de California, Washington y Tenesí se habían puesto en contacto para aplicar el programa en sus estados.
España está adoptando el programa en todo el país, y la Organización Mundial de la Salud tiene la esperanza de llevarla a escala mundial.
Tal como lo explicó Pronovost, la investigación médica debe ir más allá de la comprensión de la biología de la enfermedad para buscar terapias eficaces.
"Tenemos que garantizar que aplicamos esas terapias con seguridad y eficacia, pero la investigación sobre 300 medidas de calidad mostró que los pacientes reciben terapia adecuada sólo en aproximadamente la mitad de las veces", dijo.
"Mi enfoque fue investigar qué es lo necesario para modificar el comportamiento", dijo Provonost. "Esto representa la mayor oportunidad para mejorar la salud: asegurarse de que lo que sabemos que funciona sea aplicado con seguridad, con eficacia y eficiencia".
En forma coincidente, un informe en la edición del 15 de enero de Clinical Infection Diseases, por el doctor Sanjay Saint y sus colegas en el Veteran Affairs Ann Harbor Healthcare System y la Universidad de Michigan señala que 1% de los pacientes hospitalizados a los que se aplica un catéter urinario contrajeron una infección del tracto urinario.
40% de todas las infecciones contraídas en hospitales son urinarias.
El estudio nacional de Saint "no encontró estrategia alguna que parezca estar siendo usada para impedir las infecciones del tracto urinario adquiridas en hospitales".
Cerca de la mitad de los nosocomios no tenían ningún sistema para saber cuánto tiempo había estado colocado un catéter o si había sido removido. Además, menos de 10% de los hospitales utilizaron algún sistema para recordar a los médicos que revisaran diariamente para determinar si el catéter de un paciente era necesario; mientras más tiempo sea utilizado, mayor es la probabilidad de infección.
Pero las listas de pasos que se deben tomar no necesariamente deben estar limitadas a reducir el riesgo de enfermedades adquiridas en hospitales. Como explicaron Gawande y Pronovost, también pueden ser empleadas para incrementar la seguridad en operaciones quirúrgicas y en la aplicación de anestesia, el tratamiento de pacientes con males cardiacos, diabetes, males pulmonares como el asma y una legión de condiciones en las que ciertos enfoques relativos a la atención médica han sido establecidos científicamente como los más eficaces, pero que aun así con frecuencia son pasados por alto.
Lo que usted puede hacer
La Oficina federal para Protecciones en la investigación Humana dictaminó recientemente que, dado que este programa de control de calidad constituía investigación en sujetos humanos, todo hospital que participe en él debe primero obtener aprobación del consejo institucional de revisión.
Este fallo no detuvo el uso de listas de pasos en los hospitales de Michigan donde ya se han hecho parte de la rutina de atención médica. Si detuvo, no obstante, la recolección de datos basados en esas listas -la cual Gawande describió como "la fuerza impulsora que subyace la eficacia del programa"- hasta que cada consejo institucional de revisión de los hospitales la haya aprobado.
Estos consejos se reúnen mensual, bimensual o trimestralmente. Sam Watson, director ejecutivo del Centro Keystone para Seguridad y Calidad de Pacientes de la Asociación del Hospital Michigan, patrocinador de la lista de pasos del programa de pasos de Michigan, dijo que la necesidad de esta aprobación podría postergar seriamente el uso de dichas listas para otros aspectos de la atención médica, como es el caso de prevenir las infecciones del tracto urinario adquiridas en hospitales, algo en lo que su centro ha estado trabajando con Saint.
Gawande sugirió que los consumidores escriban a sus representantes en el Congreso y al Departamento de Salud y Servicios Humanos, pidiendo que el dictamen sea revertido.
Pronovost sugirió que los consumidores hagan saber al Congreso que la lista de pasos “podrían tener un impacto profundo en su salud, pregunten en sus hospitales locales si están utilizando las listas de pasos para reducir infecciones y escriban a asociaciones estatales de hospitales pidiéndoles un programa en escala estatal para reducir infecciones”.
Además, dijo Pronovost, los pacientes deben ser sus propios abogados, armados con su propia lista de pasos y preguntando al personal médico si la están aplicando para ayudar a garantizar "que yo no contraiga una infección", o bien preguntando: "¿Aún necesito seguir usando este catéter?". |
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