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Existe un mercado enorme y al alza de los productos que se venden como beneficiosos para las personas, donde las fronteras entre lo que son productos medicinales, nutricionales y cosméticos son pequeñas. Contribuyen a ello el avance de la ciencia y lo lucrativo del reclamo saludable. Los expertos urgen a regular estos sectores en la Unión Europea (UE) para evitar conflictos.
Unas pastillas de ajo se catalogaron como medicinales en Alemania cuando en otros países se vendían como suplemento nutricional, lo que llevó a un fabricante a litigar. Un champú antiparásitos es medicinal en Francia y cosmético en otros países. ¿Cómo catalogar un dentrífico con funciones antibacterianas, o un implante estético, o los resultados de la bioingeniería de tejidos, o las cremas antiarrugas con antioxidantes, nanosomas o péptidos.
O un principio activo (fármaco) contra el glaucoma, que después se constató que alarga las pestañas? La regulación de productos para la salud y sus deficiencias se analizaron en el Euromeeting celebrado recientemente en Barcelona por la Drug Information Association (DIA), una organización que agrupa a todos los agentes del ámbito farmacéutico.
En Europa, los productos medicinales tienen una estricta regulación; la única laguna en la mayoría de países son las plantas medicinales y demás productos de medicinas naturales.
Los productos medicinales tienen el máximo nivel de protección para el consumidor, lo que comporta determinados ensayos y otras condiciones.
Se definen como los que afectan a funciones fisiológicas mediante una acción molecular, metabólica o inmunológica.
El ámbito más próximo son los accesorios médicos, usados para terapias y diagnósticos. Hasta ahora, se decía que su acción era física, pero los avances hacen que vayan ya más allá del aparato o prótesis mecánica y tengan una mayor interacción con funciones del organismo (como los implantes biónicos).
Clasificación
La catalogación de productos se complica en la intersección entre nutrición y salud. El crecimiento de este mercado hizo que la Comisión Europea (CE) aplicara en 2007 la directiva de declaraciones nutricionales y propiedades saludables, que aún se debe acabar de desarrollar.
Falta la lista de propiedades nutricionales que podrá figurar en la etiqueta (como sin azúcar añadido); el listado de suplementos nutricionales más allá de las vitaminas y minerales (aminoácidos, fibra, ácidos grasos...) o fijar las dosis máximas, señaló Luca Battistini, de la Asociación de Autocuidado de la Industria Médica Europea.
En debate está la regulación de la cosmética; se prepara una directiva para 2010. Urge pues es un sector de gran crecimiento y diversificación.
En EU, se prevé que las ventas en 2009 dupliquen las de cinco años atrás; en la UE, crecen un 4.8% anual, aseguró Peter Lassoff, de la consultora farmacéutica Parexel.
Cosmético es el producto de aplicación externa para limpiar, perfumar, cambiar la apariencia o proteger. Pero cada día más cosméticos apuestan por la prevención y reparación y dicen tener una acción molecular.
La regulación no es baladí para la industria. Aprobar un producto bajo un concepto u otro exige distintos estudios, trámites y costes. Afecta al etiquetaje, la publicidad y puede que hasta a la política de precios. Ahora, un producto puede catalogarse distinto según el país, lo que vulnera el libre mercado, dicen los consultores.
La situación afecta también al consumidor. El riesgo para el usuario es un criterio básico para catalogar, aunque el análisis de la DIA era desde el punto de vista de la industria y no entró en detalles sobre el consumo. A falta de normas claras y comunes, ante la duda, las autoridades suelen aplicar la mayor protección, aseguró Geneviéve Michaux, de la consultora legal Covington & Burling.
Esto a veces perjudica al fabricante. "Aunque los nuevos productos planteen un desafío, lo que no puede ser es que la falta de regulación constriña la innovación o el acceso del usuario a productos que mejoran la eficacia", concluyó Lassoff.
Diccionario
La expansión del mercado favorece la aparición de nuevos productos y la creación de nuevas etiquetas para catalogarlos, aunque no ayudan mucho a la clarificación.
Medicinales. Productos que reparan o modifican funciones del organismo mediante una acción molecular, metabólica o inmunológica (la mayoría de normativas europeas no incluyen las plantas medicinales).
Nutracéuticos. Alicamentos - alimentos funcionales- (probióticos o prebióticos, según contengan o no organismos vivos). Como los que llevan lactobacilos, ácidos omega3 o fibra añadida.
Suplementos nutricionales. Píldoras, polvos o bebibles concentrados de vitaminas, minerales u otros nutrientes.
Cosmocéuticos. Cosméticos que alegan una acción preventiva o reparadora (como antiarrugas con antioxidantes).
Productos de terapia avanzada. Como los sustitutos de la cirugía estética (para rellenar de arrugas).
Terapias avanzadas combinadas. Accesorios médicos con componentes moleculares o biocelulares (como los dispositivos que liberan fármaco). |