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Existe una predisposición genética a sufrir cáncer de pulmón, pese a que el factor de riesgo que más pesa en esta enfermedad es fumar (o ser fumador pasivo). Tres investigaciones coinciden en asociar con el cáncer de pulmón variantes en genes del cromosoma 15. Los estudios abren la puerta a futuros tests de detección precoz, a tratamientos más eficaces y a comprender mejor la adicción a la nicotina.
Los tres estudios, publicados dos en Nature y uno en Nature Genetics, son de un consorcio coordinado por el Centro Internacional de Investigación del Cáncer en Francia; de la empresa Decode Genetics de Islandia; y de centros de EU.
Los tres estudiaron a miles de personas y cientos de miles de secuencias genéticas. Coinciden en identificar, por vez primera, alteraciones genéticas en una región del cromosoma 15 que son más frecuentes en personas con cáncer de pulmón.
Están en genes que regulan las proteínas (las variaciones cambian aminoácidos de estas y alteran su función) de los receptores de nicotina y sustancias similares, por lo que incidirían en la adicción.
El estudio del consorcio apunta que tener la variante genética en un cromosoma 15 (pero no en los dos) eleva un 30% el riesgo de cáncer de pulmón, lo que se da en el 50% de la población europea; y tenerla en los dos cromosomas (si se ha heredado del padre y de la madre) aumenta el riesgo un 80%, lo que ocurre en el 10% de población.
“No es que esa población vaya a sufrir cáncer, sino que tiene más predisposición a padecerlo, pero el mayor factor de riesgo es el tabaquismo; fumar un paquete de cigarrillos al día durante quince años multiplica el riesgo por 1,500”, explicó Antonio Agudo, epidemiólogo del Institut Catal d*Oncologia (ICO), y participante en uno de los estudios.
La variación genética es más frecuente en personas con cáncer de pulmón y más si han sido fumadores, pero también se da en no fumadores. No se ha visto que tenga relación con otros cánceres atribuidos al tabaco como los de cabeza o cuello. Agudo indica que la mutación aceleraría la proliferación de células cancerosas en el pulmón.
Este y el estudio de EU apuntan una relación directa entre la alteración genética y el cáncer de pulmón. El islandés interpreta que la alteración lleva a consumir más tabaco, y que es este consumo el que eleva el riesgo de cáncer. Indica que las personas con dos copias de la alteración genética, además de tener más riesgo de cáncer, lo tienen de enfermedad vascular y fuman más al día.
La mutación podría explicar por qué hay fumadores a quienes cuesta más dejar el tabaco. Los hallazgos de marcadores genéticos pueden ayudar al desarrollo de fármacos (dirigidos a esos genes) contra el cáncer de pulmón o que mejoren la quimioterapia.
También, ayudar a la detección de personas con más riesgo o al diagnóstico de tumores incipientes, aunque no será a corto plazo, señaló Agudo.
La enfermedad
Más de un millón de casos de cáncer de pulmón se diagnostican cada año en el mundo. Y nueve de cada diez se asocian con el tabaco (o su humo).
El tumor de pulmón es la principal causa de muerte por cáncer. En la mitad de casos el diagnóstico es demasiado tardío para operar.
El efecto de los tratamientos es limitado: menos del 15% de los afectados por un cáncer de pulmón sobrevive a los cinco años. La incidencia de este cáncer crece sobre todo en las mujeres (por los efectos del tabaquismo). En España, un 2.6% al año desde 1985.
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