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Michael Shaw, de 40 años de edad, quien ha fumado cigarrillos durante 24 años, dice que realmente quiere dejarlo. Y yo no dudo de su sinceridad. Él ha intentado dejar el cigarrillo muchas veces. Pero, después de varios días o semanas sin fumar, algo ocurre -una salida nocturna con los amigos, un golpe emocional o el mero aburrimiento- y recae.
Hasta ahora, su única arma para combatir la adicción, dice, ha sido el poder de la voluntad. Sin embargo, lo que muchísimos expertos en adicción a la nicotina han llegado a aprender es que el poder de la voluntad muy rara vez basta.
La mayoría de los fumadores empedernidos necesita métodos mucho más fuertes -y normalmente, una combinación de auxiliares, para dejar de fumar- para dejarlo en primer lugar, y, lo que reviste mayor importancia, mantenerse como ex fumadores.
Existen excepciones. Quedé asombrada cuando mi marido, quien había fumado durante 50 años, dejó de fumar por completo en 1994 tras una sesión con un hipnotista y unos cuantos chicles de nicotina.
Las estadísticas de algunas encuestas por parte de los Centros para Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos muestran que 70% de los fumadores dice que quiere dejarlo, al tiempo que 40% intenta hacerlo cada año. Sin embargo, 80% de los fumadores que intenta dejar el tabaco por cuenta propia recae en el plazo de un mes, revelan los datos, en tanto solo 3% sigue siendo ex fumador después de seis meses.
Si bien se ha conocido como una elección en el estilo de vida o como un pernicioso hábito, actualmente se reconoce ampliamente al tabaquismo como una enfermedad adictiva, comparable a la adicción del alcoholismo o la heroína.
“La adicción al tabaco se considera, en el mejor de los casos, una enfermedad crónica, ya que la mayoría de los fumadores necesita de repetidas intervenciones con el paso del tiempo antes de lograr la abstinencia permanente”, comentó el mes pasado el Dr. Neal L. Benowitz, de la Universidad de California, en San Francisco, en la Revista de Medicina Estadounidense.
BASE BIOLÓGICA DE LA ADICCIÓN
Al igual que otras sustancias adictivas, la nicotina produce efectos placenteros que llevan a los fumadores a seguir con el hábito y, a final de cuentas, perder el control sobre el tabaquismo, a menudo incluso cuando resultan funestas consecuencias como un ataque cardiaco, cáncer o enfisema pulmonar.
Entre los efectos que mantienen la adicción a la nicotina están la estimulación, relajamiento, mejor humor, reducción de la ansiedad y la tensión nerviosa, así como mejor concentración y mejor tiempo de reacción.
Cuando son privados de la sustancia, los fumadores informan de síntomas de abstinencia, entre los que se incluyen irritabilidad, depresión, intranquilidad, ansiedad, dificultad para concentrarse, más hambre, insomnio, ansiedad por un cigarrillo, dificultad para llevarse bien con otras personas y la sensación de que la vida carece de placer.
Estos efectos tienen un fundamento biológico. La nicotina cruza con facilidad la barrera de sangre en el cerebro, donde se une a receptores específicos para la nicotina en el cerebro. Esto da como resultado la liberación de una diversidad de neurotransmisores, principalmente dopamina, que “emite la señal de una experiencia placentera y es crucial para reforzar los efectos de la nicotina y otras drogas de las que se abusa”, explicó Benowitz.
La repetida exposición a la nicotina aumenta los receptores e induce tolerancia y dependencia a la nicotina. Los fumadores típicamente consumen la cantidad de nicotina que hace falta para unirse a los receptores. Cuando se retira la droga, en una noche de sueño, por ejemplo, o en un esfuerzo por dejarlo definitivamente, la reducción de las recompensas en nicotina se convierte en una barrera para alcanzar una perdurable abstinencia.
De manera similar, ocurren cambios en la función cerebral, con base en las mediciones de un electroencefalograma, particularmente en el denominado centro de recompensa del cerebro.
Además de los efectos biológicos de la nicotina, conductas condicionadas refuerzan la persistencia de su uso. Los fumadores aprenden rápidamente a asociar el consumo de nicotina con ciertos estados de ánimo, situaciones o circunstancias de su entorno, tanto placenteras como desagradables.
Como ha descubierto Shaw, de Brooklyn, esas circunstancias se convierten en potentes indicaciones para la urgencia de fumar. De manera similar, Benowitz notó que otros aspectos del tabaquismo, como encender un cigarrillo, manipularlo, el sabor u olor y la sensación del humo en la garganta también acaban siendo asociados con los efectos placenteros de fumar.
FUENTES DE TRATAMIENTO
Debido a que la adicción al tabaco se relaciona con factores fisiológicos, conductuales y psicológicos, es necesario abordar los tres, a menudo de manera repetida, a fin de ayudarles a los fumadores a que dejen de fumar definitivamente.
En las palabras del Dr. Stephen I. Rennard, perteneciente al Centro Médico de la Universidad de Nebraska, en Omaha, escritas en dicha revista, dirigidas a colegas facultativos: “Ya no basta con meramente recomendar que se deje de fumar”.
Al igual que con otras enfermedades crónicas como la diabetes y males cardiacos, dijo Rennard, hace falta terapias tanto farmacológica como conductual para controlarlo.
Agregó que debido a que el tabaquismo con frecuencia es un desorden en el que se recae, los facultativos "deben estar preparados para abordar de nuevo el problema de fumar sobre una base regular y brindarles nuevo tratamiento a pacientes que recaigan".
Hay muchos productos en el mercado que pueden reducir o eliminar los síntomas de la abstinencia de nicotina, lo cual da origen con mucha frecuencia a fallidos esfuerzos por dejarla.
Se considera que la terapia de reemplazo de nicotina es segura, incluso en altas dosis e incluso para los pacientes con problemas cardiacos, amén de que no conlleva ninguno de los riesgos de fumar, que expone a la gente a mayores niveles de nicotina y 4 mil toxinas.
Entre la variedad de productos disponibles hay parches, goma de mascar, pastillas, inhaladores y aerosol nasal. Las personas ahora pueden elegir cualquier método que sea más cómodo y conveniente, así como usar una combinación de productos de corta acción, como la goma de mascar de nicotina o el aerosol nasal con uno de larga duración, como el parche de nicotina.
Con base en el Dr. Michael B. Steinberg, de la Universidad de Medicina y Ortodoncia de New Jersey, en Nueva Brunswick, el reemplazo de nicotina se puede usar de manera segura por todo el tiempo que el ex fumador considere que le es necesario.
La falta de seguro médico es una de las grandes barreras para el uso efectivo de reemplazos de nicotina (en Estados Unidos). En un artículo publicado en abril, Steinberg y sus colegas exhortaron a que ese costo fuera absorbido por el seguro médico, en particular debido a que eso sería mucho más barato que brindar tratamiento para una enfermedad ocasionada por el tabaquismo.
Además, notaron que la “dependencia al tabaco mata a más personas que muchas enfermedades consideradas clásicas en la medicina”, así como mucho más que cualesquier otra forma de adicción.
Otros dos fármacos aprobados para el tratamiento de fumadores que desean renunciar al tabaco son una forma "sostenida-liberación" del antidepresivo bupropión, el cual contribuye a reducir el aumento de peso entre ex fumadores, así como otro fármaco relativamente nuevo, vareniclina. Se trata del primer producto sin nicotina que fue creado específicamente para reforzar el cese del tabaquismo, saturando en parte los receptores de nicotina a fin de prevenir los efectos que refuerzan el tabaquismo.
Con miras a brindarles ayuda a quienes buscan dejar de fumar para que resistan tentaciones emocionales y conductuales para fumar, existen programas individuales y grupales de asesoría, aunado a líneas abiertas para dejar de fumar, sitios en internet y chat rooms.
Se recomienda los siguientes sitios en la red: www.becomeanex.org, www.quitnet.com y, para ubicar servicios del estado, www.naquitline.org.
De igual manera, recuerde, aun cuando usted no logre dejarlo una, dos o incluso tres o más veces, inténtelo de nuevo. Actualmente existen más herramientas disponibles que nunca para garantizar el éxito de todo aquel que desee convertirse en un ex fumador. |