La transpiración no es más que un mecanismo de defensa del cuerpo humano para contrarrestar los efectos del calor y las altas temperaturas. Cuando los termómetros aumentan o cuando ataca el estrés, salta la voz de alarma: las glándulas sudoríparas se ponen en posición de alerta y para mantener el equilibrio térmico segregan agua, que hace descender la temperatura corporal.
Esta agua es un cóctel inodoro de toxinas, sales y residuos. El mal olor solo aparece cuando nuestra flora bacteriana salta a escena. Entonces entran en juego los desodorantes, que deben encubrir el olor con fragancias agradables, reducir dentro de lo posible la flora bacteriana a base de activos antibacterianos y regular la producción excesiva de sudor.
Existen dos tipos de sudor. El primero es el llamado sudor térmico. Se da en todo el cuerpo como proceso necesario para regular la temperatura corporal. Se produce en las glándulas endocrinas. Puede desencadenarse por el calor externo, por ejemplo al experimentar una subida de la temperatura en verano, o por el calor interno, que surge al hacer una actividad física o deporte.
El segundo tipo de sudor es el emocional. Está causado por múltiples circunstancias de la vida real -estrés, presión en el trabajo, una situación embarazosa, de nervios o de alta emotividad- independientemente del calor que haga.
La sudoración es una excelente válvula de escape para descargar de trabajo los riñones; gracias a ella se expulsan numerosas sustancias de desecho.
La cantidad de sudor que se elimina tiene relación con la temperatura ambiente, la cantidad de orina expulsada y la actividad muscular. Así, un día no muy caluroso, se pueden eliminar cerca de mil 400 centímetros cúbicos por la orina y unos 100 en forma de sudor. Si el tiempo es muy caluroso, mil 200 por la orina y mil 400 de sudor. Sin embargo, si se realiza ejercicio físico, se pueden perder 500 centímetros cúbicos de orina y cinco litros por la sudoración, dependiendo de la cantidad de agua y líquidos que se beban.
Si preguntamos a la gente cuál es la causa del olor corporal, dirán que la transpiración; no obstante, esto no es cierto: el sudor es prácticamente inodoro cuando aparece en la superficie de la piel. Está formado, en su mayor parte, por agua pura y sales, que son las responsables de un ligero olor salino. Lo que de verdad causa el olor corporal es un grupo de bacterias que transforman la humedad inofensiva en mal olor debido a su descomposición. Las zonas críticas que más hay que cuidar son las axilas, los pies y las manos.
La ingestión de líquidos es una de las causas más frecuentes de que la sudoración aumente, por eso hay que beber mucha agua, entre dos o tres litros al día. Pero conviene no beber en exceso cierto tipo de bebidas, concretamente las alcohólicas, ya que intensifican la transpiración.
Cuando ésta se mantiene dentro de los límites de la normalidad, no es necesario efectuar tratamientos; pero si la transpiración es constante día y noche, lo más aconsejable es averiguar su causa y tratarla. ¿De qué modo? Hay que pensar que la higiene es un buen tratamiento, no para eliminar el sudor, pero sí su efecto, que es el mal olor. Por eso, hay que lavarse con jabones desodorantes, que controlan y frenan el olor y la humedad. Las axilas necesitan un cuidado específico, no solo por el posible olor, sino también para que no se note el sudor. Es aconsejable depilárselas en el caso de las mujeres, y cortar el pelo con tijeras en el de los hombres.
La eficacia del desodorante depende de muchos factores: temperatura, ropa, esfuerzos, estrés, tensión y también de si se suda mucho o poco de forma natural. En caso de hiperhidrosis -cuando la sudoración deja de ser normal para convertirse en algo excesivo e incontrolable- el sudor puede provocar situaciones difíciles que afectan tanto a nuestra vida social como profesional.
Se produce por un fallo del sistema nervioso simpático, que origina que el organismo produzca más sudor del que necesita para regular la temperatura corporal. Suele iniciarse en la infancia o la pubertad y normalmente dura toda la vida. El 1% de la población padece hiperhidrosis. Existe una causa no orgánica debida al estrés psicológico y, aunque menos estudiada, parece ser la más común. En algunas personas la hiperhidrosis de origen no orgánico puede desencadenarse por una situación estresante o embarazosa.
Dependiendo de la gravedad del caso, puede optarse por dos soluciones. Para hiperhidrosis menos graves se recomiendan las infiltraciones de toxina botulínica (la materia prima para elaborar el conocido bótox), que bloquean los centros nerviosos que controlan la función de las glándulas sudoríparas e impiden la salida de agua al exterior. Mediante una técnica no invasora, que realiza con gran éxito el doctor Ramon Vila-Rovira, del Institut Vila-Rovira, se combate el problema en apenas unos minutos y disminuyen los síntomas en un 80%.
El bótox se aplica directamente en la región de sudor excesivo, lo que provoca la disminución o interrupción de la secreción de las glándulas sudoríparas. El tratamiento se realiza en una única sesión. La infiltración se practica mediante una aguja muy fina, con o sin anestesia local. El efecto aparece del tercer al sexto día, y es completo a las dos semanas.
Las microinyecciones pueden resultar, como mucho, ligeramente molestas. Puede aparecer algún pequeño hematoma, que desaparece espontáneamente en algunos días. El efecto de relajación selectiva no es definitivo, y tiende a reducirse en seis o nueve meses, así que las infiltraciones deben practicarse dos veces al año.
Para los casos más graves de hiperhidrosis se recomienda la cirugía toratoscópica, siempre a cargo de médicos expertos de cirugía estética, que valoren la problemática de cada caso. Se realiza por laparoscopia en la zona cercana a la axila, y en lugar de bloquear -como el bótox- interrumpe la vía nerviosa simpática a la altura del tórax. De este modo se impide, de forma irreversible, la función de las glándulas sudoríparas.
DESODORANTES NATURALES
Pueden contrarrestar el olor, pero no controlar la humedad. Son eficaces y las pieles muy sensibles o alérgicas los toleran bien. El aceite de lavanda es muy eficaz, pero resulta demasiado fuerte para usarlo directamente, por lo que se debe hacer un agua de lavanda (tres gotas de aceite, una cucharada de azúcar y seis decilitros de agua destilada y dejar reposar dos semanas) y untarla una vez al día en las zonas donde haga falta.
Otro buen producto es el vinagre de manzana, ideal para aplicar tras el baño en las zonas de mayor sudoración. La esencia de pino en las axilas es muy eficaz. Por otra parte, la clorofila actúa sobre las bacterias causantes del olor corporal; por tanto, conviene tomar alimentos que la contengan, como las verduras.
HIGIENE CORPORAL
Se debe mantener una correcta higiene corporal con baños y duchas frecuentes y prestando especial atención a las zonas más conflictivas: axilas y pies. Con un lavado con infusión de menta se aprecian buenos resultados. Los jabones antisépticos con un PH adecuado son los más recomendables. Hay que secarse con suma meticulosidad después del baño, sobre todo las axilas, las ingles y entre los dedos de los pies.
Otro factor que determina el tipo de sudoración es el PH de la piel. Las pieles con tendencia a un PH bajo, es decir, ácido, suelen generar un olor más fuerte que las que tienen un PH alcalino, de olores más dulces.
VESTIMENTA Y ALIMENTACIÓN
Los tejidos naturales, como la lana o el algodón, producen un olor más agradable que el que desprenden los de fibra sintética, ya que permiten la circulación del aire y reducen la sudoración. El calzado debe ser amplio y transpirable, y es bueno renovarlo con frecuencia para que se seque y airee.
La comida también influye en el olor. Lo mejor es una alimentación equilibrada, sin excesos de grasas ni picantes. Hay alimentos y bebidas con un efecto desodorante y otros que deberían evitarse. En verano es ideal una dieta verde a base de lechuga, espinacas, apio, perejil, menta y otras verduras y hortalizas, y mucha fruta, como melón, sandía y melocotón. Es mejor evitar el ajo, la cebolla y la col, y moderar el consumo de café. |