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Cada año, cientos de miles de estadounidenses, incluidos aproximadamente 700 mil depositarios del plan de salud Medicare, suben a una máquina caminadora no para ejercitarse, sino a fin de precisar si sus corazones son saludables.
Tim Russert, el periodista de la cadena NBC, se sometió a uno de estos exámenes, conocido como ejercicio o prueba de tensión sobre caminadora, seis semanas antes de morir de un ataque cardiaco el mes pasado, a los 58 años. Sus resultados habían sido considerados normales, impulsando a la gente a poner en duda el verdadero valor de ese examen.
Dos semanas antes de la muerte de Russert, el Dr. Todd D. Miller, cardiólogo y codirector del Laboratorio de Cardiología Nuclear de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, publicó una evaluación de la capacidad de dicho examen para extraer un pronóstico sobre la presencia de problemas cardiacos con potencial de volverse una amenaza para la vida. Miller se explayó con respecto a su informe, publicado en la revista de Medicina Clínica de Cleveland, en una entrevista telefónica.
El propósito de esta prueba es que sea usada “casi exclusivamente” entre personas que tienen síntomas de males cardiacos, hizo énfasis Miller.
“Pero, en el mundo real”, dijo, “a menudo se usa como una prueba de detección entre personas asintomáticas que temen por su salud. La precisión de la prueba depende del sujeto al que se le aplica.
Su efectividad es mayor ente poblaciones con alta incidencia de males coronarios. Sin embargo, en la mayoría de las personas que no presentan síntomas, la incidencia de la enfermedad es tan baja que lo mismo ocurre con la precisión de la prueba”.
LIMITACIONES Y VENTAJAS
De hecho, esta prueba es incapaz de detectar el tipo de problema que ocasionó la muerte de Russert: una placa dentro de una pared coronaria que se fracturó, dando como resultado un coágulo que desató una anormalidad en el ritmo cardiaco, la cual se volvió fatal rápidamente. De no haber sido por la alteración de su ritmo, Russert habría tenido probabilidades mucho mayores de sobrevivir a su ataque cardiaco, notó Miller, quien no era uno de sus médicos.
La prueba de Russert en la caminadora pudiera haberlo puesto en la categoría de bajo riesgo, dijo Miller, “pero eso no equivale a cero riesgo”.
“Quizás tres pacientes de cada mil con un resultado de bajo riesgo en dicha prueba terminarán muriendo de males cardiacos en el plazo de un año”, dijo. “Entre quienes son considerados sujetos de alto riesgo, más de tres de cada 100 pacientes morirán dentro del plazo de un año”.
Más aún, cuando la prueba de tensión es usada en personas que presentan bajo riesgo de males cardiacos, un hallazgo anormal, con mayor frecuencia, es un falso positivo que da origen a más exámenes que son mucho más costosos, notó Miller.
Las ventajas de la prueba de tensión están en su rapidez y bajo costo --equivalentes a un quinto a una cuarta parte del costo de pruebas más definitivas y que frecuentemente consumen más tiempo, como una prueba o examen de tensión nuclear, angiografía coronaria por tomografía o angiografía estándar.
En Estados Unidos, el programa Medicare cubre aproximadamente 150 dólares por una prueba estándar de tensión, aunque los hospitales típicamente cobran de tres a cuatro veces esa suma cuando la prueba se lleva a cabo en pacientes más jóvenes.
Sin consideración al costo, la prueba no tiene valor a menos que sus hallazgos sean interpretados en el contexto de los otros factores de riesgo de la persona en cuanto a males cardiacos; edad, sexo y síntomas de males cardiacos, aunado a tabaquismo, sobrepeso, hipertensión, alto colesterol, diabetes e historial familiar.
Tres arterias principales alimentan al corazón, y la capacidad de una prueba de tensión para captar el angostamiento de una artería depende de cuál esté involucrada, notó Miller. Es mejor para percibir males coronarios si hay más de una sola arteria obstruida.
La prueba de la máquina caminadora busca dar repuesta a dos interrogantes: “¿Tiene el paciente la enfermedad de arteria coronaria, y tiene probabilidades de morir o sufrir un evento coronario pronto?”, escribió Miller en la revista de Medicina Clínica de Cleveland. Sin embargo, en el mejor de los casos, puede suministrar solamente un estimado del riesgo que alguien sufra un ataque cardiaco o muera de males cardiacos dentro de un periodo de tiempo dado.
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