|
Un nuevo fármaco que actúa de manera completamente distinta de los otros antirretrovirales amplía las opciones de tratamiento frente al virus del sida (VIH), según han demostrado dos amplios estudios internacionales que se presentaron en la revista The New England Journal of Medicine.
Los médicos se encuentran ahora ante el reto de aprender a utilizar el fármaco: deben aprender a identificar a los pacientes que se beneficiarán de él, averiguar en qué fase de la infección conviene empezar a recetarlo y descubrir con qué otros antirretrovirales es mejor combinarlo.
El nuevo fármaco, el maraviroc, bloquea una función del cuerpo humano de la que el virus se aprovecha para infectar células del sistema inmunitario.
Esto lo diferencia de los antirretrovirales disponibles hasta ahora, que atacan directamente funciones del virus, explica Bonaventura Clotet, director de la Fundació Irsicaixa en el hospital Germans Trias i Pujol de Badalona y del único equipo de investigación español que ha participado en los estudios.
Concretamente, el maraviroc bloquea unos amarres microscópicos situados en la superficie de células inmunitarias: los llamados receptores CCR5.
Estos son los amarres a los que el virus se ancla para entrar en las células al abordaje. Sin embargo, al encontrar los amarres bloqueados por el fármaco, el pirata no encuentra por dónde introducirse en la célula.
Con lo cual, en teoría, la nave se salva del ataque y la infección queda abortada.
En la práctica, la situación se complica porque hay dos grupos de piratas. Unos se aprovechan de los receptores CCR5, mientras otros entran en las células por otros amarres llamados receptores CXCR4.
Si una persona tiene el primer tipo de virus, el maraviroc ayudará a contener la infección. Si tiene el segundo, el fármaco no servirá de nada.
Por lo tanto, para saber si un paciente responderá al maraviroc, es preciso analizar antes si está infectado por virus afines al CCR5 o no, un test complejo y costoso que por ahora solo se hace en Estados Unidos y que encarecerá el tratamiento, advierte Clotet.
Como es norma en ensayos de nuevos fármacos contra el VIH, los estudios se han realizado en pacientes en los que otros tratamientos habían fracasado. Eran mil 49 pacientes que tenían la enfermedad en una fase avanzada.
Los resultados muestran que, tras 48 semanas tomando maraviroc dos veces al día, el nivel del virus en la sangre se había reducido a un nivel indetectable en el 47% de los pacientes.
En los otros pacientes tratados con maraviroc también se registraron descensos del virus superiores a los conseguidos con otros tratamientos.
Junto al retroceso del virus, se observó una notable recuperación del sistema inmunitario. Y no se detectaron efectos secundarios peores que los de otras terapias antirretrovirales, un hecho que preocupaba a los investigadores, pues temían que bloquear una función del cuerpo humano, y no solo del virus, pudiera acarrear consecuencias indeseadas.
Basándose en estos resultados, la Unión Europea y Estados Unidos (EU) han aprobado el uso de maraviroc para pacientes que han desarrollado resistencias a múltiples antirretrovirales, por lo tanto, pacientes que suelen tener la enfermedad en fase avanzada.
Los médicos creen que el fármaco puede ser incluso más útil en pacientes que se encuentran en las fases iniciales de la infección, un colectivo en el que aún no se ha estudiado su eficacia y seguridad.
Esta hipótesis se basa en que el 90% de los pacientes recientemente infectados tienen virus afines al receptor CCR5, mientras que en fases avanzadas de la enfermedad aumenta el porcentaje de los que tienen virus afines al CXCR4.
También se ha planteado la posibilidad de que el maraviroc, al impedir la entrada del virus en las células, ayude a prevenir la infección. Pero esta hipótesis no se ha investigado por ahora, en parte porque se teme que pueda incitar a conductas de riesgo.
El VIH ya circulaba a principios del siglo XX
Aunque el sida no se descubrió hasta 1981, la epidemia se inició en Leopoldville ─hoy Kinshasa (República Democrática de Congo) ─ a principios del siglo XX, según una investigación genética que se presentó en la revista científica Nature.
La investigación se ha basado en el análisis de una muestra biológica descubierta ahora de una mujer que estaba infectada por el VIH en 1960.
Al comparar esta muestra con otra descubierta antes de un paciente que estaba infectado en 1959, los investigadores han calculado que ambos virus son descendientes de una misma cepa que circuló en Leopoldville en algún momento entre 1902 y 1921.
Las muestras de 1959 y 1960 son los dos casos más antiguos de sida descritos hasta la fecha. |