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RFID: vieja tecnología, nuevos usos
 
Viernes | 20.01.2006
 
Por: Jaime Blanco
Especialista en seguridad e infraestructura de redes IP
 
FOTOS/KRT DIRECT
Identificación por radio frecuencia o RFID por sus siglas en inglés, es un término genérico que es usado para describir un sistema que transmite la identidad (en la forma de un número serial único) de un objeto o persona a través de ondas de radio. RFID es diseñado para habilitar a los lectores a capturar los datos de las etiquetas y transmitirlos a un sistema de computadoras, sin la necesidad de que una persona esté involucrada.

Una etiqueta RFID consiste de un microcircuito unido a una antena de radio montada sobre un sustrato. El microcircuito puede almacenar hasta 2 kilobytes de datos. Por ejemplo, la información acerca de un producto - fecha de manufactura, destino, fecha de expiración - puede ser escrita en la etiqueta. Para recuperar los datos almacenados sobre una etiqueta RFID, se necesita un lector. Un lector típico es un dispositivo que tiene una o más antenas que emiten ondas de radio y recibe señales de retorno de la etiqueta. El lector entonces pasa la información en forma digital a un sistema de computadora.

La tecnología RFID ha sido usada por miles de compañías por más de una década. La tecnología no es nueva, pero ¿por qué ahora causa tanto revuelo? Hasta hace poco, el costo de la RFID había limitado su uso. Para muchas aplicaciones, tales como el seguimiento de partes para la fabricación en tiempos programados y exactos, las compañías podían justificar el costo de las etiquetas - un dólar por etiqueta o más - debido a los ahorros que lograrían usando un sistema RFID.

Para hacer seguimiento en cadenas de suministros abiertas, donde las etiquetas RFID son colocadas en envases o cajas por una compañía y leídas por otra, el costo ha sido el mayor obstáculo para la adopción de la tecnología. En 1999, el "Uniform Code Council" y EAN International se unieron a Gillete y Procter & Gamble para fundar el Auto-ID Center en el Instituto de Tecnología de Massachussets. El centro cambió la ecuación al trabajar con la industria privada para desarrollar una etiqueta RFID que fuera de muy bajo costo (el propósito fue 5 centavos) cuando se fabricara en grandes cantidades.

Eventualmente el centro logró el apoyo del Departamento de Defensa de Estados Unidos y 100 compañías trasnacionales. El costo de cinco centavos está todavía a algunos años de ser realidad. El costo actual es de 20 a 30 centavos, dependiendo de sus características y empaquetado. La contribución de Auto-ID Center fue más allá de crear una etiqueta barata. Ellos desarrollaron el Código de Producto Electrónico (EPC, por sus siglas en inglés), un esquema de numeración que hace posible poner un único número serial en cada artículo fabricado.

El Auto-ID Center también desarrolló una forma protocolo de comunicación entre los lectores y las etiquetas (air interface protocol) y diseñó una infraestructura de red que almacena la información en una base de datos de internet segura. El Auto-ID Center traspasó su tecnología a una organización sin fines de lucro llamada EPCglobal, la cual creó un protocolo de comunicación de segunda generación y está desarrollando una infraestructura de red - ahora llamada EPCglobal Network - que permita a las compañías compartir datos en tiempo real.

Aquí está cómo trabajará eso. Cuando una compañía A envía una caja llena de sodas, las etiquetas en los envases y las cajas son "escaneados" cuando el embarque sale, y a través de software se informa a la compañía B que dicho embarque ha salido de la bodega.

La compañía B recibe el embarque, y "escanea" las etiquetas automáticamente, y un mensaje es enviado inmediatamente a la compañía A. La eficiencia potencial creada por esta visibilidad es enorme. Las compañías serán capaces de reducir sus inventarios mientras se aseguran de que los productos están en el lugar correcto en el tiempo correcto. Y puesto que no intervienen humanos para leer las etiquetas, los costos de mano de obra y los errores se reducirán enormemente.
 
 
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