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Los temores por el cambio climático, la seguridad energética y el encarecimiento del precio de los hidrocarburos han desencadenado una auténtica carrera para producir combustible alternativo hecho a partir de azúcares, cereales y aceites vegetales.
La producción de etanol –biocombustible obtenido de la caña de azúcar y cereales que, mezclado con la gasolina, se usa como carburante– registra un auge sin precedentes en América Latina, con un récord de inversiones para atender el consumo interno y la creciente demanda de Estados Unidos, Suecia, Japón y otros países. Mientras los precios del petróleo siguen altos, América Latina y el Caribe aceleran el paso para imitar a Brasil, el principal productor.
Los países consumidores ya han adoptado disposiciones sobre las cantidades mínimas que deben ser mezcladas con combustibles fósiles. La UE ha fijado para el año 2010 que un mínimo del 7% de biocombustibles deberá ir mezclado con gasolina, cuando en la actualidad se exige el 1%. Brasil registra un importante avance en producción, comercialización y consumo de un alcohol combustible extraído de la caña de azúcar, que reemplaza en su totalidad a la gasolina convencional. El 70% de los coches está adaptado para su uso.
En toda América Latina se registra un auge en la producción del etanol por su creciente uso en la industria, bajo costo de fabricación y encarecimiento de los hidrocarburos. “La expansión geográfica del etanol significa que el comercio está floreciendo y que pronto el petróleo dejará de ser el emperador de los combustibles”, ha declarado el doctor Peter Baron, director ejecutivo de la Organización Internacional del Azúcar. El etanol cubre ya un 12% de las necesidades de combustible de Brasil, la mayor economía de Sudamérica, con lo que ha podido sustituir mil 510 millones de barriles de gasolina en las últimas tres décadas, equivalente al 13% de sus reservas probadas de petróleo y condensados.
Sus ventajas
El etanol tiene varias ventajas: es limpio y renovable, ayuda a reducir las emisiones de carbono y permite conservar las reservas de combustibles fósiles. Es barato cuando es producido de forma eficiente: en Brasil sus costos están por debajo de 0.90 euros por galón (3.78 litros). Es versátil y puede sustituir la gasolina en automóviles con motores adaptados para más de un tipo de combustible o se mezcla con gasolina en motores convencionales. Es de alto octanaje, lo que permitirá que las 500 Millas de Indianápolis puedan utilizar solo etanol.
Sin embargo, como pasa con la energía nuclear, pero en menor escala, los agrocombustibles tienen también inconvenientes que pueden cambiar la vida futura de la sociedad al propagar los monocultivos en desmedro de la producción para la alimentación humana. Además, los ecologistas advierten que el auge del cultivo puede alentar la tala de selvas tropicales. “Ya hemos visto el ritmo de deforestación en el Amazonas”, ha advertido el ambientalista George Monbiot. “¿Quién va a parar la apertura de espacios para el aceite de palma? ¿Quién hará sonar el silbato?”, se interrogó.
Brasil es pionero en agrocombustibles. Produce etanol de la caña de azúcar y biodiésel con semillas leguminosas y aceites de ricino y de palma. Argentina se ha volcado en el biodiésel a partir de la soja. Colombia es un importante productor, con casi un millón de litros diarios de etanol. Planes similares hay en República Dominicana y los países centroamericanos, a partir del aumento de la producción de caña de azúcar. Guatemala, Costa Rica y El Salvador, que ya tienen plantas para producir etanol, preparan planes para mezclar el 10% de biocombustible con gasolina dentro de uno o dos años. Nicaragua exportará etanol este año a Estados Unidos y Europa. El presidente Chávez anunció que Venezuela destinará 850 millones de euros para plantar caña de azúcar destinada a producir etanol.
México, al confirmarse que el complejo petrolero Cantarell se está agotando (produce 1.9 millón de barriles al día, casi 60% del total), ha comenzado a buscar alternativas y ya trabaja en la producción de gasolinas sobre la base de etanol que obtendrá de caña, maíz, sorgo y zacate. Cuba, que en los últimos años cerró decenas de obsoletos ingenios azucareros, también planea reactivar la mortecina producción de caña con el fin de producir etanol.
Brasil apuesta, Japón inventa, Alemania rueda
Brasil invertirá 9 mil 500 millones de euros para aumentar entre 2006 y 2010 la producción anual de etanol de 16 mil millones de litros a 26 mil millones. Unos 8 mil millones se destinarán al mercado exterior, tras haber exportado en 2005 2 mil 500 millones de litros. Con este fin aumentará en un tercio –cuatro millones de hectáreas– su área de caña plantada. El propio Lula da Silva declaró en broma que la OPEP pronto tendría que permitir la entrada de Brasil en sus filas, ya que planea transformar los biocombustibles en su principal producto de exportación. En efecto, Brasil produce hoy la tercera parte del etanol mundial.
En este contexto, el constructor automovilístico Honda afirma haber desarrollado una tecnología de alto rendimiento para la fabricación de bioetanol a partir de los residuos naturales (biomasa), sin necesidad de recurrir al azúcar o la caña.
El nuevo sistema consiste en separar la celulosa presente en los residuos y sacarificarla (convertir por hidratación las sustancias sacarígenas en azúcar) añadiendo una enzima para obtener luego etanol con la ayuda de un microorganismo desarrollado por el Instituto de Investigación para las Tecnologías Innovadoras Medioambientales (RITE).
En otro orden de cosas, el grupo BMW lanzará en el próximo abril el primer modelo de serie alimentado con hidrógeno, destinado a usuarios de alta gama por su alto precio. El fabricante afirma que el coche de hidrógeno desembarcará en dos años. |