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Ordenador de 100 dólares
 
Sabado | 18.08.2007
 

Por: Alex Barnet
The New York Times Syndicate

 
 
MCT Direct
Es un portátil para luchar contra la brecha digital. Desde que apareció, en el año 2002, el proyecto One Laptop Per Child (OLPC, un portátil por niño), impulsado por Nicholas Negroponte, el Massachussets Institute of Technology y numerosas empresas a través de la fundación OLPC, ha dado innumerables vueltas.

Este plan tecnológico-educativo ha levantado expectativas y críticas y ha sido etiquetado, indistintamente, de revolucionario, utópico o inútil. Kofi Annan, cuando era secretario general de las Naciones Unidas, definió el proyecto como “una expresión de solidaridad global” y muchos países se han interesado en él, aunque sólo algunos han concretado sus pedidos.

Esta máquina pensada para luchar contra la brecha digital que separa a escolares ricos y pobres, encara ahora la recta final. Intel se ha sumado al proyecto y Walter Bender, máximo responsable de software y contenidos de la OLPC, ha anunciado la fabricación masiva del ordenador. Las primeras entregas sumarán tres millones de aparatos, cantidad inferior a la que se había manejado inicialmente, aunque sigue la aspiración de facilitar centenares de millones de máquinas. Los datos técnicos sobre el ordenador - sistema operativo Linux, pantalla especial, funcionamiento en red, carga eléctrica mediante energía humana, etcétera- confirman que es una propuesta innovadora.

Según Bender, las pruebas han acabado, los fabricantes de las piezas han dado la luz verde a los componentes y Quanta Computer, la empresa de Taiwan responsable del montaje final, está preparada. Los primeros ordenadores deberían llegar a los niños en octubre y las primeras entregas masivas, según pedidos de 250 mil unidades, probablemente estarán destinadas a Nigeria y Libia, que han acordado comprar un millón y 1.2 millón de máquinas.

Ruanda también quiere entregar una máquina a todos sus escolares en un plazo de cinco años. Egipto, Brasil, Argentina, Nepal, México y Sudáfrica son otros países interesados y en los que se han hecho pruebas. El precio real del ordenador ahora mismo es de unos 170 dólares, aunque la fundación OLPC espera rebajarlo a 100 cuando la producción crezca.

“Hay mil millones de niños en el mundo que no tienen las oportunidades que deberían tener, y nosotros creemos que construir este portátil barato es una de las maneras de solucionarlo”, señala Bender. Y añade: “Está diseñado para usuarios de entre 6 y 16 años, tiene varias características únicas, incluida una pantalla con buena resolución y que permite leer incluso cuando hay mucha luz. Consume muy poco, por lo que puede ser recargado con energía humana y utilizado por niños que viven en sitios sin red eléctrica”.

En estos años de gestación, la polémica en torno al proyecto ha tenido momentos relevantes. Microsoft cuestionó temas como la pequeña pantalla y la ausencia de disco duro, aunque probablemente el tema que más le incomoda es que haya optado por un sistema operativo Linux, su única competencia real en el mercado.

Intel, la empresa líder en la fabricación mundial de procesadores, acusó a la fundación de promover una máquina de bajas prestaciones, pero acabó colocando en el mercado su propio ordenador barato, el Classmate, que cuesta casi 300 dólares.

En mayo de este año, Nicolás Negroponte, el gurú digital que está detrás del plan OLPC, dijo públicamente que Intel debería estar “avergonzada de sí misma” por sus intentos de bloquear comercialmente el “ordenador de 100 dólares”.

Negroponte contó a la prensa que Intel ofrecía a prueba partidas de máquinas Classmate a los mismos gobiernos con los que él estaba en contacto, solo para desviar su atención del proyecto.

Ahora Intel, aunque mantiene su equipo en el mercado, forma parte de la fundación OLPC, junto a compañías como Google, eBay, Nortel, News-Corp o Red Hat. Su llegada no altera el diseño inicial del aparato, que lleva un procesador de su competidor AMD, pero abre la puerta a varias combinaciones. El software desarrollado para cualquiera de las dos máquinas, la de la OLPCy la de Intel, funcionará en la otra, circunstancia que ampliará el mercado para los desarrolladores. Y es posible que la OLPC acabe creando varios modelos de su ordenador y que algunos de ellos lleven un chip Intel.

Los temas técnicos y comerciales no han sido los únicos focos de discusión sobre el proyecto y sus metas. Existen dudas -algunas razonables sobre el impacto efectivo que tendrá en entornos muy precarios. También se cuestiona qué se enseñará con los ordenadores o qué pasará cuando una máquina se estropee. Y no faltan opiniones esquinadas. Por internet circulan avisos de que puede ser ilegal exportar tecnología a países que, como Libia, han estado muchos años en la lista negra de EU.

Y en los últimos días, han aparecido comentarios maliciosos sobre la noticia de que, durante unas pruebas en Nigeria, algunos escolares utilizaron el aparato y la conexión a internet para ver imágenes de todo tipo.

Que el proyecto sea una realidad, permitirá conocer finalmente la respuesta a preguntas sobre la utilidad pedagógica y formativa que pueden tener millones de ordenadores colocados en manos de escolares que apenas han tenido acceso a la tecnología.

De momento, esta es la opinión de Bender: “Nuestra máquina tendrá un impacto cultural muy grande. Los niños serán muy expresivos con el conocimiento que estarán explorando. Ellos no solo mirarán imágenes, también las harán. En Uruguay, en uno de los pilotos, niños que nunca habían tocado un ordenador, en una semana estaban colocando videos de presentación en YouTube”.
Una máquina diferente.

Estos son algunos de los detalles que hacen del “ordenador de cien dólares” (su nombre técnico es XO), una máquina especial.

- Para ganar en robustez y facilidad de mantenimiento, no tiene elementos móviles o frágiles, como disco duro, CD o DVD. Almacena los contenidos en una memoria flash de un giga. Muchos materiales didácticos se almacenarán en servidores escolares accesibles vía Wi-Fi.

- El procesador, de AMD, que funciona a 433 megahercios, no necesita ventilador y consume muy poco, ya que se “duerme” cuando no se está haciendo ninguna operación.

- El sistema operativo, basado en Linux, es gratuito y ocupa solo 140 megas de memoria, una décima parte que algunos Windows.

- El interfaz de la máquina es conocido como Sugar y tiene como símbolo un círculo en blanco (llamado 'donut') en el que aparecen los íconos de los programas que se abren. El software incluye un navegador basado en Firefox y programas de texto y documentos gratuitos.

- Las llamadas “orejas de conejo” son las dos antenas Wi-Fi de la máquina. Gracias a ellas, cada máquina forma parte de una red que permite compartir de forma inalámbrica la información y la conexión a internet.

- La pantalla (19 centímetros en diagonal) puede funcionar a color o en blanco y negro. Permite las clases al aire libre y con mucha luz del sol.

- Tiene puertos USB, una ranura para tarjetas de memoria SD y una videocámara integrada. El teclado es de goma y resistente al agua. Para zonas sin electricidad, existe un cargador manual: cada minuto que se tira del mecanismo aporta diez minutos de carga eléctrica.

- La máquina, con una carcasa de plástico, se cierra y tiene un asa para transporte. Pesa algo menos de kilo y medio y estará disponible en muchas combinaciones de colores.
 
 
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