ACTUALIDAD
  Reportaje especial
  Tecnología
  Bebés
  Salud
  Mascotas
  Psicología
  Hogar
  Psicología sexual
 
  ENTRETENIMIENTO
  Discos
  Cine
  Farándula
  Libros
 
  EL IMPRESO
  Hoy por hoy
  Panorama
  Nacionales
  Opinión
  Perspectiva
  Deportes
  Mundo
  Economía y Negocios
  Vivir +
  Reseña
    Sociales
    Horóscopo
 
  SUPLEMENTOS
  Ellas Virtual
  Martes Financiero
  Aprendo Web
  Reseña Empresarial
    Pulso de la Nación
 
  TIEMPO LIBRE
  Turismo
  De interés
  Cine
  De noche
 
  SERVICIOS
  Contáctenos
  ¿Quiénes somos?
 
 
 
 
Los usos de la internet, a debate
 
Sabado | 15.09.2007
 

Por: Andy Robinson
The New York Times Syndicate

 
 
MCT/Direct

VERMONT, EU. -La biblioteca total de Borges lo contenía todo... Pero por cada línea razonable contenía numerosas e insensatas cacofonías, fárragos verbales e incoherencias, según el propio autor argentino.

Lo cual -afirma el periodista y empresario de Silicon Valley Andrew Keen- recuerda mucho a lo que sucede en la última etapa de Internet - Web 2.0-, que permite a los usuarios colgar de la red todo tipo de contenidos. Fue este fenómeno el que llevó a la revista Time, en diciembre de 2006, a insertar un espejo en su portada y elegir persona del año a usted.

Es decir, a cualquiera de los incontables ciudadanos que perfila, con sus aportaciones, la red actual; y que, de este modo, va convirtiendo - denuncia Keen- la cultura en cosa de aficionados, y relegando el criterio de los académicos, críticos o periodistas que tradicionalmente han velado por la calidad del conocimiento y de la información.

Keen cree que la democracia participativa que se expresa en las nuevas webs más populares, desde YouTube hasta Wikipedia y desde Digg hasta Myspace y Facebook, refleja de hecho, junto a contenidos de interés, una gran carga de “narcisismo digital” que nos conduce a “la anarquía y el caos”, según ha explicado en declaraciones a La Vanguardia.

Al igual que la biblioteca de Borges, que todo lo contiene, aunque sin criterio de selección ni autoridades intelectuales, la llamada Web 2.0 es en buena medida, al decir de Keen, “anónima, falsa y cada vez más corrupta”.

MCT/Direct
No es sólo imposible de distinguir en ella la información de la desinformación, sino que, en una red en la que el 90% de nuevos blogs son en verdad splogs -la fusión del spam publicitario y de blog-, es cada vez más difícil diferenciar la publicidad comercial de la creatividad democrática o colectiva.

Es posible que Keen, al igual que Borges, peque de elitista y conservador. Pero en su último libro, The cult of the amateur (Doubleday 2007), critica la citada democracia cultural de la Web 2.0 de modo demoledor. Keen arremete contra buena parte de los aficionados que escriben blogs, graban y cuelgan sus videos de YouTube o aportan sus críticas literarias a Amazon.

Y los compara con una inmensa redacción de monos escribiendo sin ton ni son. “Estoy en contra de la idea rousseauniana de que la inocencia es mejor que la Ilustración”, dice Keen.

“Aunque hubiera un grano de verdad en la idea de 'la sabiduría de las multitudes', la internet no es una democracia de hecho, porque está dominado por gente anónima obsesionada consigo misma y no siempre preparada. Y, además, abunda la impostura: ¿cómo sabemos que la crítica de un libro que leemos en Amazon no ha sido colgada por su autor?”.

Keen, que fundó un portal de música -audiocafe.com- durante la burbuja de la internet de los 90, califica su libro como la "respuesta pragmática" a The long tail, superventas "idealista" de Chris Anderson, director de la revista Wired, que presentaba la internet como un agente democratizador de la cultura.

MCT/Direct

Y no sólo son los aficionados los que alarman a Keen. También le inquietan los publicistas que operan emboscados en este caos general. Según Keen, el sitio Myspace - propiedad del magnate Rupert Murdoch- ya incluye muchas páginas encubiertas de promoción empresarial, ya sean de Burger King, Cresta u otras empresas. Smirnoff, Wal Mart, Nike, Toyota o L'Oreal utilizan YouTube para promocionar sus productos, sin advertir a nadie que sus videos aparentemente caseros son, en realidad, publicidad.

"Le dije a Chad Hurley (creador de YouTube) que había borrado la diferencia entre publicidad y otros contenidos, y me dijo que si a la gente le gusta, ¿qué más da?", revela Keen.

“Es el problema de la gente que usa YouTube: son jóvenes y a menudo muy inteligentes, pero les falta madurez ética”. En todo caso - añade Keen- quiero subrayar que el problema no está en la tecnología, sino en nosotros y en la dificultad de controlar a cuantos cuelgan contenidos en la internet.

“Lo que yo hago es una crítica de nuestra cultura actual”. Wikipedia - la presente respuesta online a L'Encyclopédie, la gran obra de la Ilustración- es una de las consecuencias de aquella idea romántica que nos dice que un millón de aficionados pueden crear una enciclopedia, advierte Keen.

“En un mundo ideal quizás toda la población tendría tiempo e interés para editar Wikipedia; habría miles de expertos comprobando la veracidad de todo; pero el mundo no es así”.

MCT/Direct

En Wikipedia, en opinión de Keen, también el anonimato y los impostores son una plaga. Un editor supuestamente muy cualificado de Wikipeda era, según informaciones del New Yorker, un estudiante joven sin criterio. Y aquí también, insidiosamente, las empresas van ajustando la ciberenciclopedia a sus necesidades.

“Empleados de McDonald's y Wal Mart usan secretamente Wikipedia para distribuir propaganda”.

“El anonimato -y la irresponsabilidad- es el problema más grande de esta explosión de la red; yo hago un llamado a todos para actuar contra eso. Si no lo hacemos, en la internet puede acabar imponiéndose el modelo chino de control directo”, concluye Keen.

 
 
¡ESCRÍBENOS TUS COMENTARIOS AQUÍ!
   
     
 
 
Publicidad
 
© Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá