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El futuro está más cerca de lo que muchos imaginan. Al menos por lo que se refiere a la utilización de la tecnología para acceder a las cuentas bancarias con plenas garantías de seguridad. La empresa Siemens presentó recientemente la primera tarjeta de identificación que incluye la utilización de las huellas dactilares de su propietario.
El ingenio permite estar seguro de que quien realiza una operación bancaria por la internet o a través de un cajero automático es el titular de la cuenta. Quienes tengan limitado el acceso mediante el uso de esta nueva tarjeta podrán considerarse a salvo de los fraudes que se cometen a través del robo de las claves.
La ha desarrollado la multinacional alemana y la presentaron en Madrid ejecutivos de la empresa en España. La principal versatilidad de la nueva patente es que no necesita de ningún software adicional y que realiza las transmisiones a través de una pantalla, por lo que se espera que este mismo año pueda utilizarse a través de PDA y de teléfonos celulares.
La tarjeta, bautizada como “Internet ID-Card”, tiene la misma superficie que una de crédito o débito normal, aunque es un poco más gruesa. Tan solo incorpora una pequeña pantalla y un sensor por donde se pasan las yemas de los dedos. Además, cuenta con una toma USB con la única misión de recargar la batería. Su funcionamiento es muy sencillo para quienes están familiarizados con la utilización de la banca a través de la internet.
Una vez dentro del área restringida para el cliente a la que se accede con sus claves personales, la novedosa tarjeta se comunica con la página del banco a través de la pantalla solo si previamente ha reconocido la huella dactilar de su propietario, única en el mundo.
Cuando la tarjeta ha dado el visto bueno a su dueño, la web del banco envía un código encriptado a la tarjeta que ésta visualiza en su pequeña pantalla.
El cliente solo tiene que introducir ese código en el espacio correspondiente de la página bancaria para que la operación que desea realizar quede autorizada.
La tarjeta no sirve de nada sin los dedos de su titular, por lo que su pérdida o extravío no genera ninguna clase de riesgo ni para el propietario ni para el banco con el que opera.
El dispositivo puede contener hasta 128 códigos encriptados, por lo que puede interactuar con otros tantos agentes, ya que además de los bancos puede utilizarse en otras múltiples aplicaciones. Además, permite introducir combinaciones complejas de varios dedos, pues cada uno es diferente e irrepetible en todo el mundo.
Para que la seguridad sea total, Siemens ha ideado un sistema para burlar la coacción del titular de las cuentas bancarias. El sistema se llama panic finger (dedo del pánico en inglés).
El propietario de la tarjeta debe configurar previamente cuál de sus dedos es el que utilizará en caso de estar siendo amenazado para operar con sus cuentas.
Por ejemplo, el corazón de la mano izquierda. Cuando la tarjeta detecta ese dedo, aparentemente cursa la operación con normalidad. Pero en realidad no la llega a realizar y, al tiempo, el sistema envía una señal de alarma a la entidad bancaria, que puede advertir a la policía de que algo anómalo está sucediendo al titular de esa cuenta.
Los técnicos de Siemens aseguran que para el ladrón es imposible detectar la diferencia, pues la pantalla muestra el éxito de la operación financiera tantas veces como se realice. Sin embargo, el sistema detecta la señal de auxilio preestablecida movilizando los medios necesarios para solucionar la situación.
Los responsables de la multinacional explican que España es, junto con Alemania y Suiza, uno de los países pioneros en la implantación de este primer sistema de identificación biométrica en las transacciones financieras.
Las conversaciones con varias entidades bancarias españolas interesadas en el invento ya están avanzadas y los responsables de Siemens creen que este mismo año comenzará una prueba piloto con los propios empleados de los bancos o con algunos clientes seleccionados para utilizarla de forma experimental.
En cuanto a por qué se han escogido las huellas dactilares en lugar del iris como identificador biométrico, los responsables del proyecto en España aclaran que los dedos ofrecen una mayor posibilidad de combinaciones (se puede asignar una letra a cada uno), son más cómodos de utilizar y de adaptar a la tarjeta y son igualmente seguros al 100% a la hora de identificar la identidad de una persona.
Aunque todavía es pronto, las mismas fuentes de Siemens avanzan que las posibilidades de la tarjeta van mucho más lejos. Como el pago en establecimientos comerciales si es que estos optan por adaptar sus terminales a los requerimientos de la tarjeta.
Los españoles están entre los europeos que menos utilizan la banca electrónica. Según el último estudio realizado en Alemania, Londres, Francia, Italia, Países Bajos, Suecia y España, los españoles son quienes menos se relacionan con sus entidades financieras a través de la red. En concreto, solo el 13% de los encuestados dijo utilizar la internet para realizar operaciones bancarias, frente al 59% de los suecos o al 52% de los holandeses.
El estudio detectó que solo en esos siete países analizados 84 millones de personas que utilizaban con normalidad la internet no eran clientes de la banca electrónica.
Preguntados sobre qué circunstancias les incitarían a utilizar sus cuentas corrientes a través de su ordenador personal, el 41% aludió a garantías antifraude por parte de los bancos. Entre las respuestas solo se aproximó como estímulo para usar la internet un interés extra del 2% para sus ahorros sobre el que se obtiene a través de la banca tradicional.
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