Una tableta, tres veces al día

Temas:

Desde que vi a un gran amigo llamado Paco Villón (un gran tipo, muy conocido en el mundo enogastronómico) garabatear en un Moleskine, he sido una fanática de los cuadernos negros que tan exitosamente viene vendiendo la epónima empresa italiana desde hace varias décadas, pero que antes se producían en Francia y han sido herramienta de famosos como van Gogh, Picasso, Hemingway, Wilde y Matisse.

Bueno. Eso es lo que dice la compañía, pero el cibergurú Leo Laporte, de twit.tv, que produce 19 podcasts o emisiones de internet sobre cibertec, dijo que era pura leyenda hace un rato en iPad Today.

Me enteré de todo el bosh (bochinche, hijo) porque andaba buscando un app (aplicaciones o programas específicos para ejecutar una tarea, explicación para quien sea más tecneandertal que yo) con que escribir a mano. En tabletas.

Ah, y de paso: El Diccionario de la Real Academia Española no recoge esta acepción aún, que sería algo así como “nombre dado a dispositivos de informática en forma de pequeña pizarra en que se pueden utilizar diferentes aplicaciones”.

Aplica “tableta” a una pastilla de chocolate; a una de medicina; o a un alfajor cuadrado, en Argentina.

La única tableta que no se come según el El Diccionario de la Real Academia Española es una madera de sierra para entarimar (ni idea de lo que eso significa).

Pero en el sentido de las tablitas para escribir, llegó al inglés en el siglo XV, proveniente del francés tablette del siglo XIV, y a su vez del latín tabula (tabla) y tabella (tablita).

Los griegos también la usaban, pero le decían abakon. En cuanto al aparato para contar, los chinos refinaron el ábaco en el siglo XII llamándole suai-pan, pero los aztecas ya tenían uno llamado nepohualtzintzin desde el siglo IX.

Pero volviendo a los app de tableta, probé varios: Comencé con Penultimate. Cool porque tiene un dispositivo que te permite apoyar la muñeca, pero bye bye Palmer (mi caligrafía en iPad es peor que en Moleskine).

Desestimé Zen Sketchpad por ser demasiado simplista. Evernote comenzó bien con la promesa de que podría acceder a cualquier nota desde cualquier dispositivo. Se la embarró cuando me dijo que necesitaba un Web Clipper. End of story.

Luego vino Notability, en que es necesario usar teclado. Cero hits, cero carreras.

Finalmente, Moleskine tiene un app y es gratis. ¿Lo chévere? Tiene integrado un “geolocalizador”, o sea un sistema de posicionamiento global (GPS) que no necesita que le metas contraseñas ni marrumancia alguna. ¿Lo kaput? Que, nuevamente, necesitas teclado y no puedes escribir como en pizarra.

Y al fin, la solución. Moleskine tiene un forro especial. Digamos que un androide. No es un aparato clon, sino un puente entre lo digital y lo análogo. Lo abres, y a la izquierda está tu iPad, y a la derecha, una libreta de papel para tomar apuntes. Yo diría que mejor se daña. Mataría por saber la opinión de Oscar Wilde al respecto. Probablemente se dosificaría una tableta, tres veces al día.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.


Tu suscripción viene con regalo este fin de año.

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Lo último en La Prensa

arizona Graban en video a jaguar silvestre en Estados Unidos

Los expertos podrían tardar varios días para determinar si el jaguar visto en la foto del 1 de diciembre es un ejemplar nuevo. Los expertos podrían tardar varios días para determinar si el jaguar visto en la foto del 1 de diciembre es un ejemplar nuevo.
Los expertos podrían tardar varios días para determinar si el jaguar visto en la foto del 1 de diciembre es un ejemplar nuevo. Tomado de Twitter

Un segundo jaguar silvestre al parecer fue detectado en Estados Unidos. Una fotografía tomada el 1 de diciembre en una ...

Mundo Misión tripartita en Colombia pide celeridad para cumplir tiempos de acuerdo de paz

Guerrilleros de las FARC, en Serranía del Perija, días previos a su movilización a las zonas de concentración final, donde entregarán sus armas y comenzarán su transición para ser reinsertados en la sociedad. Guerrilleros de las FARC, en Serranía del Perija, días previos a su movilización a las zonas de concentración final, donde entregarán sus armas y comenzarán su transición para ser reinsertados en la sociedad.
Guerrilleros de las FARC, en Serranía del Perija, días previos a su movilización a las zonas de concentración final, donde entregarán sus armas y comenzarán su transición para ser reinsertados en la sociedad. AFP/Joaquín Sarmiento

La misión en Colombia que verifica el cese al fuego y la dejación de armas de las FARC, pactados en el acuerdo de paz sellado ...