Educación en Panamá, entre la oportunidad y los desfases

Sistema educativo: una visión tridimensional

Pedagogías tradicionales, prejuicios, docentes poco capacitados, la injerencia política, el pragmatismo por sobre el conocimiento, los bajos salarios, la corrupción, los escasos incentivos, la violencia, los estómagos con hambre, el conservadurismo, el aburrimiento, las infraestructuras inadecuadas, la deserción de los jóvenes...

Los males del sistema educativo panameño ya están dichos, y desde hace más de 30 años. Trece estudios e informes se han efectuado para diagnosticar, denunciar, sugerir o plantear los cambios que son necesarios, pero después de la derogación de la última gran reforma educativa de 1979 los problemas continúan.

Uno de los últimos informes lo preparó la Fundación para el Desarrollo Económico y Social de Panamá (Fudespa) en 2009, que con claridad expresó en un documento: “A pesar de las importantes iniciativas en los últimos 15 años, todavía en Panamá no se ha implementado una política [educativa] de Estado que trascienda gobiernos”.

La política partidista, agrega el informe, “ha incidido negativamente en la eficiente administración y desempeño del sistema educativo, y las iniciativas prometedoras usualmente no tienen la continuidad y consistencia para impactar ”.

Es por esto que al sistema educativo panameño se le acusa de ser pobre: pobre en calidad, porque los estudiantes no están aprendiendo lo que deberían (demostrado a través de las últimas pruebas locales e internacionales).

En medio de esta realidad, desde 2009 el Ministerio de Educación (Meduca) arrancó con un nuevo proyecto de transformación curricular que, pese a las esperanzas que levanta, no convence a todos.

Según las versiones oficiales, el proyecto –que se concentra en los últimos tres años de la educación media– busca ampliar las capacidades de los jóvenes, reforzar los valores, mejorar el dominio del inglés y de las tecnologías.

Quienes se oponen –esencialmente los grupos magisteriales– dicen que se ha reducido el número de horas de materias humanísticas y que se está capacitando solo para ser mano de obra.

Para quienes siguen de cerca el plan, la transformación es un proceso al que se le pueden incorporar cambios, dependiendo de las necesidades y los resultados. Más aun –han dicho expertos en la materia–, la transformación era necesaria porque cuando en 1979 se rechazó la reforma educativa, el sistema siguió trabajando con esquemas y contenidos de los años 50 y 60.

Docentes y capacidad

Quizás el mal del sistema empieza con los docentes. O termina en ellos, según se mire.

Lo cierto es que, tal como se lee en Metas Educativas 2021: La Educación que queremos para la generación de los bicentenarios, el docente tiene un papel fundamental en el sistema, porque puede contribuir al mejoramiento de los resultados de los niños... siempre que cuente con una formación inicial de calidad y oportunidades para acceder a programas de capacitación.

Los datos de 2010 del Meduca indican que en el sistema público trabajan 32 mil 708 docentes.

Datos de la misma fuente –aunque de 2008– indican que los docentes de primaria, premedia y media tienen un nivel de escolaridad igual o superior al requerido para el nivel en el que enseñan, pero los resultados de los estudiantes en las pruebas locales e internacionales dicen otra cosa.

La última vez que Panamá participó en el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés), en el año 2009, quedó entre los tres últimos lugares, de entre 65 países evaluados. Más de 5 mil estudiantes panameños de 15 años participaron en la prueba y demostraron que no saben leer, porque no comprenden lo que leen. Sus conocimientos en matemática y ciencia fueron igual de pobres.

Panamá decidió no participar en la prueba PISA de 2012. Entre los argumentos que se esgrimen para fundamentar esta decisión se menciona el alto costo de las pruebas –alrededor de 700 mil dólares–, que ahora serán utilizados en capacitación. Probablemente el país haga la prueba en 2015.

¿Por qué el sistema educativo panameño brinda una educación de poca calidad?

Los expertos indican, como primer motivo, la pobre formación inicial del educador. Luego está el hecho de que al docente no se le evalúa, por lo que el sistema es incapaz de detectar las fallas de sus trabajadores e invertir en capacitación.

Esta ausencia de evaluación propicia otra realidad perversa: el salario de un docente aumenta por años de antigüedad, no por resultados. Lo dijo la propia viceministra de Educación, Mirna de Crespo: “Aquí el aumento de salario no está basado en si los estudiantes salen bien o no, porque no tenemos carrera docente. En Panamá el aumento es automático, por años de servicio... no importa si fue regular, bueno o excelente”.

Luego está el sistema de capacitación, que durante años se limitó a unas pocas semanas durante el verano con cursos poco pertinentes. Según las autoridades educativas, esto está cambiando, porque se está reforzando a los docentes que imparten las materias pobremente calificadas, no solo en PISA sino en otras pruebas locales.

El proceso de nombramientos en el Meduca es otra dificultad. En Panamá, un docente entra al sistema mediante concursos de nombramiento, pero la competencia se basa en puntos obtenidos casi de cualquier forma.

¿Qué posibilidades hay de introducir una carrera docente o un sistema de evaluación? La desconfianza en las autoridades educativas, la reticencia de los gremios docentes y hasta la inercia ministerial obran en contra.

En todo caso hay una gran verdad. Como también se lee en el documento Metas Educativas 2021, es cierto que la escuela tiene un papel educador indiscutible, pero “no constituye el único lugar de aprendizaje... Los padres y el entorno más cercano se constituyen como marcos de referencia de los estudiantes”, por lo que un mal marco también puede dar resultados poco deseables.

Decisiones buenas

El Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe publicó en junio de 2009, en su serie Mejores Prácticas, cómo cinco países habían logrado un mejor rendimiento educativo cambiando las pautas de los planes de contenido y la forma de evaluar el conocimiento.

“Las naciones europeas y asiáticas que han mejorado considerablemente el aprendizaje de los estudiantes, han privilegiado planes de estudio y evaluaciones centrados en habilidades para encontrar y organizar la información, realizar investigaciones, analizar y sintetizar datos, aplicar el aprendizaje a nuevas situaciones y mejorar el propio desempeño, trabajar en equipo y aprender autónomamente”, se lee en el documento.

Los casos estudiados han sido Finlandia, Suecia, Australia, Reino Unido y Hong Kong que, en general, han apostado por evaluar mediante ítems de respuesta abierta que requieren que los estudiantes “analicen, apliquen conocimientos y escriban extensamente”.

En Australia, por ejemplo, los planes de estudio incluyen un número reducido de conceptos clave y habilidades que se deben aprender en cada grado, y cada escuela diseña un programa según las necesidades y experiencias de sus alumnos.

Finlandia, que ocupa el primer lugar en la evaluación PISA en matemática, ciencia y lectura, invirtió fuertemente en la formación de sus docentes, revisó concienzudamente su currículo y el sistema de evaluación.

En Panamá, mientras tanto, el sistema educativo sigue basándose principalmente en evaluaciones cerradas que miden más bien la capacidad memorística.

¿Y la inversión?

Además del problema docente y de los sistemas de evaluación, algunos plantean que el sistema educativo panameño también sufre por la escasez de recursos, aunque los datos dicen otra cosa.

En los últimos 20 años, el presupuesto del Meduca ha crecido significativamente, al pasar de 185.4 millones de dólares en 1990 –recién pasada la invasión de Estados Unidos– a los mil 462 millones de dólares de 2012.

Las cifras indican, además, que el gasto público social en educación en el país es incluso superior al de varios de la región, tanto si se mira el gasto como porcentaje del PIB (4%) como del gasto público total (18%).

Sin embargo, la mayoría del presupuesto asignado a educación se va en gastos de funcionamiento y no en inversión: mil 58.3 millones de dólares al pago de salarios y servicios, mientras que para capacitación docente o construcción de escuelas quedan 403.6 millones de dólares.

Ya lo dijo la directora de Finanzas del Meduca, Eva Muñoz, en una entrevista reciente: “El problema educativo no se trata solamente de recursos, sino de las condiciones necesarias para enseñar y para aprender”.

Ahora, ¿por qué es importante invertir en educación?

En el documento Calidad de la educación y crecimiento económico, el Banco Mundial sugiere que cada año de escolaridad aumenta el crecimiento a largo plazo en 0.58 punto porcentual.

Dicho de otra forma, la inversión inteligente en educación puede traducirse en crecimiento económico y bienestar social.

(Con información de Edith Castillo).

Familias, niños y escuela

Las familias de hoy son distintas, pero en el sistema escolar se sigue hablando de “familia nuclear” y “familia disfuncional”. ¿Resultado? Los niños y jóvenes se sienten en familias “anormales”.

La psicóloga Mariluz Rodríguez, especialista en problemas de aprendizaje, aborda el tema.

¿En qué tipo de familia crecen los niños?

Muchas personas responden en forma negativa frente a las familias de hoy, comparándolas con las familias de ayer... Creo firmemente en que debemos iniciar aceptando que los tiempos han cambiado, que no hay vuelta atrás y que podemos realizar cambios objetivos a los problemas de las familias de hoy.

Nuestros niños y niñas comparten en familias nucleares (padre, madre e hijos), nuclear incompleta (madre con hijos y padre con hijos en hogares diferentes), familias reconstruidas y familias extendidas. Los chicos pueden enfrentar estas realidades en forma sana, pero cuando aparecen conductas disfuncionales entre los padres y otros familiares es cuando el clima en la familia propicia una inestabilidad emocional que afecta la personalidad del niño y del adolescente.

¿Cómo puede afectar el cambio de familia los estudios de los niños?

La seguridad que debe brindar la familia durante todas las etapas de desarrollo del niño se convierte en un recurso condicionante para la adquisición de su autorrealización personal. Nuestros niños comparten en familias que no les están brindando los recursos afectivos, la seguridad, el apego seguro y la estabilidad emocional que necesitan. Esta realidad impacta en su sano desarrollo físico, escolar, conductual, en sus relaciones interpersonales, la formación de metas y la seguridad personal.

¿Qué fallas encuentra usted en el sistema educativo cuando analiza los problemas que enfrentan sus niños?

Nuestros niños se enfrentan a múltiples situaciones en el ámbito escolar que no se limitan al rendimiento académico. En la escuela los niños presentan necesidades educativas especiales como problemas de conducta, de aprendizaje, emocionales, familiares... Situaciones temporales o permanentes que no han sido diagnosticadas por personal idóneo, de manera tal que el docente pueda realizar las adecuaciones curriculares pertinentes.

¿Cómo debería reaccionar la escuela con las diferentes personalidades o problemas de aprendizaje?

El centro escolar debe fortalecer e integrar dentro de su estructura un equipo técnico que cuente con profesionales que se conviertan en un apoyo para la familia, para los problemas escolares, conductuales, emocionales y sociales.

Sistema público atiende a los más pobres

En 2011, 732 mil 267 alumnos se beneficiaron con la entrega de bonos, que en conjunto sumaron $14.5 millones. También se repartieron 3.6 millones de libros (a un costo de $10 millones) y 732 mil 266 mochilas ($6.8 millones).

El Meduca opera 3 mil 75 escuelas.

Las estadísticas dicen, además, que el sistema público de educación atiende al 85% de la población escolar, mientras que la matrícula en el sector particular se mueve entre el 10% y el 15%, dependiendo del nivel y de la región educativa.

En la provincia de Panamá, por ejemplo, los colegios particulares tienen entre el 18% y el 27% de la matrícula, mientras que en regiones muy deprimidas (Darién y las comarcas, por ejemplo) el porcentaje de matrícula en estos colegios está entre 0% y 2%. Por otra parte, las características de los niños y jóvenes que ingresan al sistema público son muy dispares. En el último Censo nacional de talla de escolares de primer grado realizado en 2007, se muestra cómo en las regiones indígenas hay más niños de entre 7 y 9 años que no han alcanzado la talla adecuada para su edad (es decir, no han sido bien alimentados). Así, mientras en todo el país el 78.8% de los niños tenía buena talla, en la comarca Emberá es poco más de la mitad (53.2%), y en Guna Yala y la comarca Ngäbe Buglé los porcentajes se reducen a 30.7% y a 28.9%, respectivamente.

Además de la pobreza de buena parte de sus estudiantes, el sistema público enfrenta otros retos: disminuir la deserción.

Datos de 2008 indican que el 82% de niños de 6 años ingresa al primer grado, pero solo entra a séptimo el 48.6%. Se calcula, además, que solo el 65.2% de los jóvenes entre 12 y 17 años asiste a la escuela.

Cuando ser joven es un estigma

El primer problema que enfrentan los jóvenes es que se les ve como a una masa uniforme. Una tribu de brutos, amenazas para la seguridad nacional, y bajo ese esquema de pensamiento se les “criminaliza” y se les rebajan las edades para ir a la cárcel, recalca el sociólogo José Manuel Valenzuela, investigador del Departamento de Estudios Culturales de El Colegio de la Frontera Norte de México.

“No se puede estandarizar a los jóvenes”, porque cada uno vive una realidad social distinta e incluso, tiempos sociales diferentes. El tiempo está atravesado por las diferencias sociales”, afirmó Valenzuela en un foro que se realizó en Panamá, refiriéndose al hecho de que no es lo mismo una joven de 17 años de clase media en la ciudad, que una de la misma edad, con tres hijos, en una zona indígena.

Los jóvenes de Latinoamérica están viviendo tiempos excepcionales. No solo porque son muchos, sino porque es una de las generaciones más educadas. Sin embargo, sufren también de la precarización laboral, de la pobreza y de un entorno especialmente violento. “Los jóvenes no creen en las instancias judiciales y hay descrédito de la clase política”, afirmó. ¿Sucederá lo mismo con las escuelas?

Mónica Sepúlveda, experta en animación sociocultural y pedagogía social, añadió que los jóvenes viven bajo la mirada adulta que “siempre añora al joven que quedó atrás”.

El joven de ahora, explicó, está “mediado” por dolores, angustias y patrones de consumo distintos. Como en toda nueva generación, los adultos se enfrentan de pronto a un nuevo tipo de persona que parece incomprensible, renegado y hasta “pendejo”.

Cuando todos estos estigmas y prejuicios convergen en las escuelas, el resultado es lo que tenemos ahora: niños y jóvenes aburridos en sus colegios, sin motivaciones, y docentes que los encuentren absolutamente desinteresados por todo.

“La educación sí debe transformarse, pero el problema es que se parte de la idea de que el joven no sabe nada. A los chicos debe despertárseles el deseo de aprender y de preguntar, y el problema es que los ajustes de currículos no toman en cuenta los cambios generacionales”, señaló Sepúlveda.

No se trata solamente de incorporar tecnología a las escuelas –que ya es un paso importante–, sino de aprovecharla de una manera que les interese.

La tecnología, más que un proceso técnico, debe ser para los chicos una fuente entretenida de conocimiento. Solo como dato: en 2010 se cambió tres veces la ley penal para adolescentes en Panamá.

Con los cambios, un joven de 12 años puede quedar preso y las penas máximas se van hasta los 15 años.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.


Tu suscripción viene con regalo este fin de año.

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Lo último en La Prensa

Mundo Política y música para Juan Manuel Santos en Oslo después del Nobel de la paz

El presidente colombiano Santos conversa con la primera ministra noruega Erna Solberg. El presidente colombiano Santos conversa con la primera ministra noruega Erna Solberg.
El presidente colombiano Santos conversa con la primera ministra noruega Erna Solberg. AFP

El presidente colombiano Juan Manuel Santos alterna este domingo en Oslo una jornada de política y música, un día después de ...

Cultura Bob Dylan, asombrado por ganar el Nobel de Literatura

El cantante estadounidense Bob Dylan envió unas palabras de agradecimiento a la Fundación Nobel. El cantante estadounidense Bob Dylan envió unas palabras de agradecimiento a la Fundación Nobel.
El cantante estadounidense Bob Dylan envió unas palabras de agradecimiento a la Fundación Nobel. AP/Archivo

Bob Dylan dijo que lo había asombrado que le otorgaran el Premio Nobel de Literatura y agradeció a la Academia Sueca que lo ...

Mundo Presidente de Italia designa a ex canciller Paolo Gentiloni como primer ministro

Gentiloni maneja importantes temas internacionales, un elemento a su favor. Gentiloni maneja importantes temas internacionales, un elemento a su favor.
Gentiloni maneja importantes temas internacionales, un elemento a su favor. AFP

El ex ministro italiano de Relaciones Exteriores, Paolo Gentiloni, fue designado este domingo para reemplazar al primer ...