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19 abr El Carro (II)

Transporte colectivo público. / Beneficios y perjuicios del automóvil.

Para muchos de los que moran en nuestras ciudades principales es como adquirir una neurosis. Cierto o no, lo que sí es una realidad es que la calidad de vida en las urbes importantes de nuestro país desmejora en los últimos lustros. Es un martirio conducir un automóvil particular o viajar en lo que llaman buses colectivos públicos. Un carro compite con el resto de estas máquinas y pareciese que existe una erosión destructiva de ellos sobre las ciudades. Por cierto, se está construyendo una ciudad sobre otra en el centro de nuestra capital con la erección de esos monstruos que llaman pasos elevados para que circulen los carros (Ver fotos). Fuera que esto es antiestético y desvaloriza las fincas perimetrales, estas construcciones no ayudan a la circulación de los carros (esto está probado) aunque sobre esto último digan lo contrario. Ninguna ciudad con comportamiento eficiente y de prestigio tiene en sus centros urbanos pasos elevados para que circulen automóviles. Además, ¿en dónde quedan las aceras y los árboles?

Es imprescindible un sistema de trasporte colectivo eficiente para el progreso económico. Expandir Imagen
Es imprescindible un sistema de trasporte colectivo eficiente para el progreso económico.

Secuelas y perjuicios por la proliferación de carros en una República como la nuestra. Expandir Imagen
Secuelas y perjuicios por la proliferación de carros en una República como la nuestra.

El servicio de transporte colectivo público en el distrito capital y en el distrito de San Miguelito es deficiente y pésimo como lo testimonian, todos los días, los noticieros que se miran y escuchan en la televisión. En algunas barriadas de los suburbios no existen del todo y es por esto que en el escrito anterior de la semana pasada señalaba que a los pobres los tienen en cuarentena. En otro aspecto sobre este tema, los usuarios de este sistema de transporte se ven forzados a permanecer esperando largo por los buses para llegar a sus puestos de trabajo y esta espera dura en tiempo hasta dos horas. Y ni mencionar lo que le toma, también en tiempo, quedarse de pie o sentado en bus durante el viaje.

Es imprescindible un sistema de trasporte colectivo eficiente para el progreso económico y social de cualquiera ciudad en un ambiente de circulación en bulevares, alamedas, avenidas, calles, allées, etc. Y esto se aplica también a los automóviles particulares.

Las máquinas a motor resultan un buen negocio tanto para el estado como para la empresa privada. La primera recibe impuestos directos e indirectos con todo lo que gira, económicamente, alrededor del carro. Como ejemplo menciono que se introducen, para circular en todo la República, aproximadamente 40 mil vehículos al año y el estado cobra un impuesto sobre cada vehículo en esta instancia. Agregue que los municipios reciben un pago anual por cada carro en existencia en las calles. Pero el grueso de los beneficios y que va a manos de los particulares se refiere a la venta de gasolina, aceite, piezas de repuesto, talleres de reparación y pintura, pólizas de seguro, ventas excesivas de semáforos al Gobierno, compañías que comercian el servicio de electricidad, etc. A estas actividades comerciales el estado aplica un impuesto sobre la ganancia lo que le significa más plata como ingresos.

Secuelas y perjuicios por la proliferación de carros en una República como la nuestra, de reducida área, se reflejan, en la contaminación del ambiente por la expulsión de monóxido de carbono que producen estas máquinas y que altera el clima y la salud. En un aspecto. En otro, los gastos que significan, en dineros, los consumos y costos exorbitantes de gasolina que requieren los automóviles para moverse y que se traducen en divisas que se escapan del país.

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Autor

  • Sebastian Sucre Sebastian Sucre

    Sebastián Sucre es arquitecto diseñador de profesión, conferencista y acuarelista premiado.Dos de sus pinturas aparecieron en la portada del suplemento de Ellas del diario La Prensa. Articulista para varios periódicos y revistas y crítico de arquitectura, urbanismo y arte.Además es autor de “Puertas y ventanas del barrio de San Felipe–Testimonio de un valioso legado”, el cual fue por un tiempo el libro más consultado en la Biblioteca Nacional. Su otro libro es “Arquitectura, urbanismo y arte”. Por otro lado, el arquitecto Sucre ha diseñado residencias, estructuras institucionales, entre otras estructuras.Es miembro honorario de la Sociedad Mexicana de Arquitectos y ocupó el cargo de director del Colegio de Arquitectos de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos. También pertenece a varias asociaciones profesionales internacionales.La ciudad de Coral Gables, en Estados Unidos, le otorgó la llave de la ciudad en reconocimiento de sus méritos profesionales.