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12 abr El carro (I)

Origen, evolución y actualidad.

Cuando hablamos del carro nos referimos a toda máquina a motor que rueda y nos traslada de un lugar a otro. La aparición del carro es relativamente reciente (un poco más de cien años, aproximadamente). Y con el correr del tiempo nació una relación compleja de amor y animadversión entre el hombre y el carro, como describimos más adelante. Pero, ¿cómo se inicia esto último?

Cuando somos adolescentes se nos adoctrina, consciente o inconscientemente, sobre la importancia del carro como símbolo de estatus social y sexual, de poder, de rebelión.

Primero se toman lecciones de conducir o manejo, después obtenemos la licencia, y por último el carro. ¿Quien olvida esta etapa de nuestras vidas? Desde esa temprana edad nos convertirnos en adictos a estas máquinas a motor. Y en muchas ocasiones se encuentra la muerte cuando viajamos en ellas. En otro aspecto, la dependencia del carro como medio de transportación privada, desde temprana edad, elimina las posibilidades a los jóvenes explorar los vecindarios y descubrir nuevos mundos por sí solos.

El Carro (I) Expandir Imagen
El Carro (I)

Hemos perdido la libertad plena para circular fuera de nuestros hogares. Expandir Imagen
Hemos perdido la libertad plena para circular fuera de nuestros hogares.

El uso de la bicicleta es poco común por la razón de que se han eliminado los espacios para estas en las calles, las cuales se diseñan para los carros. Ni siquiera los peatones tienen lugar (aceras, etc.) adecuado para moverse en la mayoría de los barrios. Existió una época en que los muchachos iban por sí solos a la escuela, a los eventos deportivos o a visitar un amigo sin la amenaza de que lo atropellara un carro. Por cierto, esta situación es peor para los niños y viejos.

Hemos perdido la libertad plena para circular fuera de nuestros hogares, que es también el sitio donde el carro vive o se aloja. Estamos secuestrados y subordinados por y a una máquina cuya utilización original primordial era para ir al trabajo. Hace décadas, los domingos, se paseaba en ellas por las tardes, cosa que ya no se hace por diferentes razones. Además, hoy los vehículos rodantes han puesto a los pobres en cuarentena.

Estas dos últimas aseveraciones las explicamos en otro capítulo.

A pesar de que existe en la actualidad un caos urbano en nuestras ciudades, especialmente en la capital, se observa la compra de carros de un tamaño enorme (para los cuales es difícil encontrar sitios para aparcarlos) como los bolsillos y egos de los propietarios. Estos nos vienen con toda clase de accesorios, como televisores, radio estéreo, teléfono, internet, fax, etc. Se nos dice que lo que acabo de mencionar ayuda a soportar el “estrés” cuando nos movemos de tal a cual lugar, que según la señalización está a tantos minutos, cuando todos sabemos que con los habituales congestionamientos la distancia en tiempo es el doble o el triple. Y si el tránsito de carros se detiene en una esquina aparece esa nueva raza de empresarios que nos proponen limpiar el parabrisas (aunque esté limpio), o nos ofrecen chichas, sodas, comidas, tarjetas de celulares, etc. Algunos de estos seudocomerciantes actúan con actitud amenazadora.

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Autor

  • Sebastian Sucre Sebastian Sucre

    Sebastián Sucre es arquitecto diseñador de profesión, conferencista y acuarelista premiado.Dos de sus pinturas aparecieron en la portada del suplemento de Ellas del diario La Prensa. Articulista para varios periódicos y revistas y crítico de arquitectura, urbanismo y arte.Además es autor de “Puertas y ventanas del barrio de San Felipe–Testimonio de un valioso legado”, el cual fue por un tiempo el libro más consultado en la Biblioteca Nacional. Su otro libro es “Arquitectura, urbanismo y arte”. Por otro lado, el arquitecto Sucre ha diseñado residencias, estructuras institucionales, entre otras estructuras.Es miembro honorario de la Sociedad Mexicana de Arquitectos y ocupó el cargo de director del Colegio de Arquitectos de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos. También pertenece a varias asociaciones profesionales internacionales.La ciudad de Coral Gables, en Estados Unidos, le otorgó la llave de la ciudad en reconocimiento de sus méritos profesionales.