Hoy: Café con La Prensa sobre la reestructuración de la ciudad de Panamá

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26 abr El carro (III)

Conclusión

En nuestro país, Panamá, y sobretodo en la ciudad capital, el carro y las calles triunfan y derrotan a las aceras. Estas retroceden y han perdido terreno, y algunas desaparecieron. Y “por carambola”, como se dice en el lenguaje popular, en esta batalla que describo se eliminan árboles por doquier. Los vehículos a motor se han apoderado de nuestros entornos urbanos y nos han convertido dependientes absolutos de ellos. Y en frecuentes ocasiones esta realidad nos pone de malos humores.

Las bondades de las aceras arboladas son obvias. Se utilizan para ir a nuestros trabajos, para pasear, para que nuestros hijos lleguen a sus escuelas, para entablar amistades, para que los discapacitados circulen, para visitar las tiendas (minisúper) y los parques del barrio, et al.. Hasta recientemente, como ciudad y me refiero a Panamá, numerosas avenidas y barrios estaban pobladas con abundante árboles. Vr. gr. Las avenidas Cuba, Perú, San Francisco, Betania, Río Abajo. Pensar que un arquitecto dio la orden de eliminar los árboles de la avenida Nacional.

Pero volviendo a las máquinas a motor, cómo es que el Estado no le exige y obliga a los negocios que venden carros, y que cosechan pingües beneficios económicos, a construir y pagar ámbitos para aparcar, a través de la ciudad, los vehículos que comercian. Si esto fuera así todos nos beneficiamos: las agencias de carros porque cobrarían por este servicio y nuestras urbes (sus habitantes).

Y podemos continuar, como letanía, dibujando el estado de deterioro creciente de nuestros centros urbanos. Muchos de nosotros estamos bajo la impresión en que, en la actualidad, las autoridades gubernamentales que manejan este tema no están preparadas para tomar decisiones que afectan nuestra manera de vivir. Lo que sí es cierto es que los desaciertos con motivo de las construcciones que observamos cuando circulamos por las vías de la ciudad no obedecen a un seguimiento de un plan maestro urbanístico. Estos existen, pero no se aplican.

Debemos regresar a satisfacer la loable aspiración del hombre a vivir en la ciudad. Retomemos el concepto aquel que nos indica la calle y la cuadra como la unidad básica del diseño, promoviendo la vida urbana que respete los límites de la escala humana, crecimiento inteligente, e impedir la mengua de los recursos naturales a nuestra disposición. Que hacia donde uno mire encuentre un árbol con arboretums (nos dice mucho que ningún pintor plasme en un cuadro una escena exterior de la urbanización Punta Paitilla, en la ciudad Panamá).

Parte de este deber incluye convenir a crear espacios urbanos con sus bulevares, alamedas y calles que se acompañen con aceras amplias, revestidas con diseños y dibujos armoniosos sobre ellas, luminarias, muebles, relojes públicos, plazas, parques y monumentos (en la ciudad capital no se construye, en los últimos 60 años, un monumento público de carácter eminente y extraordinariamente excelso).

Imitemos, como modelos, el vocabulario, el ritmo, la sintaxis de París, después de 140 años, y más recién, Barcelona, La Ciutat Vella, con sus barrios Barceloneta, Cascantic, Gotic y Raval.

Como se ha repetido en muchas ocasiones, nosotros no tenemos que reinventar la idea de la belleza. Solamente tenemos que restaurar su atributo intelectual, y que las respuestas a los problemas urbanos sean legibles, estéticamente robustas y organizadas. Otorguémonos y demos esperanza.

No es que al panameño le ocasione disgustos las ciudades. Lo que le molesta son ciudades que fracasen como tales. Mis compatriotas desean una comunicación continua entre las ciudades y ellos.

Comentarios

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Autor

  • Sebastian Sucre Sebastian Sucre

    Sebastián Sucre es arquitecto diseñador de profesión, conferencista y acuarelista premiado.Dos de sus pinturas aparecieron en la portada del suplemento de Ellas del diario La Prensa. Articulista para varios periódicos y revistas y crítico de arquitectura, urbanismo y arte.Además es autor de “Puertas y ventanas del barrio de San Felipe–Testimonio de un valioso legado”, el cual fue por un tiempo el libro más consultado en la Biblioteca Nacional. Su otro libro es “Arquitectura, urbanismo y arte”. Por otro lado, el arquitecto Sucre ha diseñado residencias, estructuras institucionales, entre otras estructuras.Es miembro honorario de la Sociedad Mexicana de Arquitectos y ocupó el cargo de director del Colegio de Arquitectos de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos. También pertenece a varias asociaciones profesionales internacionales.La ciudad de Coral Gables, en Estados Unidos, le otorgó la llave de la ciudad en reconocimiento de sus méritos profesionales.