Es una preocupación constante en nosotros, ayer como hoy, como presidente de una fundación que asesora y promueve la creación, restauración y protección de parques y plazas, el tema que nos ocupa. Y esta inquietud que menciono la he manifestado en artículos publicados. En ellos señalaba, entre otras cosas, la desaparición del parque De Lesseps con su zoológico, del ubicado detrás del hotel El Panamá, la plaza Ernestina Sucre, la plaza José Agustín Arango. A la plaza Santa Ana se le disminuyó su área a favor del tránsito de los carros en la periferia. En el barrio San Felipe, de las plazas que todavía existen, algunas son ocupados por mesas y sillas de negocios próximos de restaurantes destruyendo de esta manera la naturaleza cierta de los parques y plazas. Solamente nos estamos refiriendo a la ciudad capital.

Los parques y plazas con sus componentes ( relojes, pavimentos, bancas, obeliscos, monumentos, bustos, jardines, fuentes, esculturas, arcadas, gazebos, quioscos, pabellones, etc.) reflejan el sentido cívico del lugar. Es un loci o lugar para celebraciones, reuniones, citas, recreaciones, conversaciones, contemplación, protestas ( en el Hyde Park, Londres, que recordamos, los días domingos los ciudadanos convienen para protestar por los problemas que los agobian). Los parques y plazas son como escenarios. Para ver y ser vistos. Y cuando se visita o acudimos a estos lares sentimos una sensación de pertenencia a la comunidad.
Antes de que los europeos colonizaran a América, para los Incas, Mayas y los Aztecas era una tradición la construcción, en diferentes modalidades, de espacios abiertos como centros cívicos, ceremoniales y de juegos deportivos en sus núcleos urbanos. V. gr. Haucaypata (Perú) y Zócalo (Mexico). Las antiguas civilizaciones griegas y romanas dieron una importancia a la ubicación de plazas en las ciudades que establecieron y como grupos humanos nunca han dejado, a través de tiempo, de crear nuevos parques y plazas. Ha sido y es parte de sus culturas. Es curioso que los pueblos de América y Europa, antes de conocer el uno del otro, enfatizaran lo esencial que eran las plazas en sus comunidades.
Después del descubrimiento de América por el navegante Cristóbal Colón, el Imperio Español fundó ciudades en este continente basado en la Ley de las Indias la cual contenía los códigos y principios de urbanismo que establecían los parámetros y reglas de diseño de las mismas. Estas tenían directrices tales como que los centros urbanos debían mirar hacia el este y que la plaza principal, rodeada generalmente por edificios gubernamentales, era el epicentro de los mismos. La Ley de las Indias fue redactada en España.
Como cuando se diseña un edificio o una residencia, vital y esencial es la participación de arquitectos, diseñadores y planificadores, así como los miembros de la comunidad en la construcción de una plaza o un parque. La colaboración entre estos participantes mencionados nos deben enfatizar que los espacios públicos (plazas y parques) deben localizarse cerca o próximos de áreas residenciales, comerciales (restaurantes, almacenes de
diferentes índoles, librerías, etc.), edificios públicos, y tener fácil acceso. Después de todo son importantes y valiosos sitos. Son símbolos de la ciudad y vinculante a ésta.
Fundamental en el diseño de plazas, es que en un clima como el nuestro, que se caracteriza como caliente y a veces sofocante, hay que tener en mente que para obtener ventilación cruzada , a través de los edificios que la rodean, se deben ubicar algunas de las calles de la periferia de manera continua y recta y orientadas a 20 a 30 grados de los vientos prevalecientes. O tratar, si las calles ya existen, que las plazas obtengan, hasta donde sea posible, este requisito cuando se planifica.
Adicionalmente, y como en nuestra ciudad llueve “trece meses al año” (una frase que utilizaba un profesor nuestro, como metáfora y de manera exagerada para el caso ) a las plazas se les debe instalar o construir un sistema de infra-estructura que desaloje las aguas lluvias y el lodo que arrastra, de manera eficiente.
Aunque muchos piensen que los parques y plazas son espacios abiertos en realidad no lo son. Las estructuras ubicadas o localizadas en la periferia son las paredes y hay una relación entre esta realidad física y el diseño de la configuración de la planta arquitectónica ( cuadrada, rectangular, curva, etc. ) de una plaza. Las percepción visual cuando se esta en la plaza de San Marcos, Venecia o en la plaza de San Pedro, con su columnata de Bernini, en Roma, son diferentes. Ambas se localizan en Italia. O cuando visitamos Central Park, en Nueva York , Estados Unidos. He aquí que los arquitectos debemos
estudiar cual es la forma geométrica que se desea obtener como objetivo o meta cuando diseñamos estos ámbitos. Esto incluye regular el tránsito cercano de vehículos a motor (carros, buses y taxis) porque hay que tener en mente que las plazas y parques es destinado para personas a pie y es por eso deben existir adecuadas zonas en los linderos exteriores para las gentes. Todo lo anterior se circunscribe a dos dimensiones.
Y es que hay una tercera dimensión. Las plazas y parques tienen cielos rasos:
-Los árboles que controlan las direcciones de las brisas y además nos dan sombra y nos protegen algo de las lluvias, en ocasiones.
-Toldas, gazebos y pabellones que nos protegen contra de sol y también de las lluvias.
-Y, por supuesto, el cielo que nos sirve de iluminación durante el día.
Pero los parques y plazas no solamente deben ser apreciados de día y sino también por las noches. Y para que esto último pueda ser así es primordial un sistema de iluminación apropiado y que sea paisajista.
Si se logra buen planteamiento arquitectónico para construir una plaza el resultado es un lugar de orgullo cívico y una plusvalía en el valor de las fincas o propiedades y negocios adyacentes.
En una sociedad civilizada y con una cultura superior las plazas y parques permanecen por generaciones. Obviamente que pueden rediseñarse, pero guardando el continuismo histórico.


