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29 feb ¿Existirá la Caja de Seguro Social después del año 2019?

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Usuarios de la CSS se atienden en el complejo hospitalario Arnulfo Arias Madrid.  Usuarios de la CSS  se atienden  en el complejo hospitalario Arnulfo Arias Madrid.
Usuarios de la CSS se atienden en el complejo hospitalario Arnulfo Arias Madrid. LA PRENSA/Archivo

La Caja de Seguro Social (CSS) se originó en el Fondo Obrero y del Educador, creado por el Presidente Harmodio Arias Madrid y el primer Contralor General de la República, el financista Martín Felipe Sosa. Este último personaje, muy poco conocido en nuestra historia, fue el padre de la Contraloría General, la Caja de Ahorros y el mencionado fondo de pensiones. Sosa era un hombre adelantado a su época y sus ideas de avanzada en materia de la seguridad social influenciaron al hermano menor del presidente Harmodio Arias, el doctor Arnulfo Arias.

La innovación del segundo Arias Madrid fue crear una institución enfocada en todos los trabajadores y que además iba a dar servicios médicos a la población. A esa institución se le denominó Caja de Seguro Social (CSS).

Por la carencia de moneda propia, Panamá no tiene banca central es decir autoridad emisora y prestamista de último recurso. Cada dólar que circula en la economía nacional requiere que los panameños generemos el equivalente en recursos económicos que respalde ese billete verde. Sin embargo, el Estado sí cuenta con un prestamista de último recurso, ese ha sido el rol de la CSS.

La CSS le da liquidez al Estado panameño de tres formas distintas:

  • comprando bonos y títulos del Estado y las entidades autónomas;
  • depositando grandes cantidades de dinero en el Banco Nacional a tasas de interés sumamente bajas;
  • y financiando el flujo de caja del gobierno central, por ejemplo, cobrando los impuestos sobre la renta y el seguro educativo a los asalariados.

Según informes del gobierno nacional, el Programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) entrará en déficit en el año 2019. Esto quiere decir, que las reservas y los ingresos de este programa no serán suficientes para pagarles a los jubilados y pensionados del país.

¿Cómo se causó este problema?

El dinero recogido por la CSS y los rendimientos de estos fondos son demasiados bajos para poder cubrir sus obligaciones. Se habla de que se necesitarán $500 millones al año para cubrir este déficit. Esta cantidad es solo el comienzo, con cada año la suma irá aumentando, y quizás después de la mitad de este siglo, el subsidio necesario sea menor, porque la población jubilada con el sistema solidario habrá cumplido con su expectativa de vida.

Imaginemos el caso específico de un jubilado individual que recibe $400 al mes, con los que no puede cubrir sus necesidades, las de su cónyuge, ni siquiera las de un nieto. El jubilado se cuestiona acerca de sus hábitos personales a los 75 años sin considerar que la pensión que recibe fue determinada por los 40 años de cuotas que pagó a la CSS, y que se fundamentan en el salario que recibía.

Si quería recibir una mayor jubilación a los 75 años, sus decisiones personales a los 25 años, fueron determinantes. Por ejemplo, en vez de oficinista, pudo ser vendedor de bienes y raíces o corredor de bolsa de valores, actividades profesionales donde seguramente habría generado ingresos más altos, que con carreras como periodismo o educación.

Algo similar a la fábula del jubilado le pasó a la Caja del Seguro Social. En 2019 veremos el resultado de decisiones tomadas 25 o incluso 50 años antes y que causaron que sus rendimientos y el porcentaje de participación de sus trabajadores en las contribuciones a la CSS, sea de un nivel bajo.

Obligar a la CSS a dejar sus fondos en el Banco Nacional, sujeto a las decisiones arbitrarias del Ministerio de Economía y Finanzas, ha causado un lastre terrible en las finanzas de la entidad. Esto se pudo resolver permitiendo que la CSS canalizara, financiamiento a través de la Caja de Ahorros, a la economía Nacional. Otro hecho devastador para las finanzas de la Caja de Seguro Social, fue quitarle a la institución la segunda partida del XIII mes que durante años fue un componente fundamental de los ingresos de la institución.

La letanía de iniciativas y prácticas administrativas que fueron devorando los rendimientos futuros del fondo IVM es larga: Desde las jubilaciones especiales hasta la creación del programa “Cien a los 70” (hoy en día 120 a los 65) que han incentivado el no pago de las cuotas de la seguridad social porque el gobierno central concederá una pensión.

El 2019 está encima. Para salvar el fondo IVM habrá que hacer cosas sumamente valientes y con un alto costo político. Ese será un año de elecciones generales pero las acciones a tomar pueden incluir: aumentar el porcentaje de la contribución a las pensiones; liberar los fondos de la CSS para que compren bonos con calificación de inversión; permitir que la CSS coloque una cantidad importante de sus fondos en la Caja de Ahorros, para que sean préstamos hipotecarios o personales. Sin embargo, lo anterior no cubrirá el déficit a corto plazo.

La idea del concepto de solidaridad detrás de la seguridad social debe llevarnos a dos caminos paralelos. Por una parte, será muy probable que el impuesto del 7% deba ser aumentado al 12% para poder cubrir cómodamente las obligaciones de la CSS. El otro lado de esta moneda, es la integración de los servicios de salud del Estado panameño bajo un solo techo. Algo parecido a la forma en que Costa Rica maneja su sistema de salud. Los ahorros producidos por la integración, más nuevas eficiencias generadas potencialmente a partir de una gestión inteligente de la salud pública, deben ser destinados a fondear el sistema de pensiones solidarias de la CSS.

Es posible imaginarnos a Panamá con un programa de pensiones en bancarrota. Las huelgas, los tranques, la represión policial en las calles y el hambre generalizada de los cientos de miles de jubilados, pensionados y sus beneficiarios que se quedarían sin ingresos para afrontar las necesidades más esenciales. El colapso de la paz social en Panamá sería devastador y ningún partido político sería capaz de administrar el país con semejante crisis.

A tres años del 2019, estamos a tiempo de realizar un gran diálogo nacional sobre este tema, para salvar al país de la vorágine. La quiebra de la CSS es también la quiebra moral e intelectual de la clase política y es la bancarrota de la esperanza que los panameños y panameñas tenemos sobre nuestro propio futuro.

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