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01 sep Tranque 2025

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¿Cuáles son las opciones más razonables para resolver el tranque? ¿Cuáles son las opciones más razonables para resolver el tranque?
¿Cuáles son las opciones más razonables para resolver el tranque? LA PRENSA/Archivo

Para el año 2025 la República de Panamá tendrá 2 millones de automóviles en sus saturadas calles y muy escasos estacionamientos. A pesar de la Línea 1, y las próximas líneas 2 y 3 del Metro, todavía no he conocido a nadie que esté dispuesto a deshacerse de su automóvil y a comprometerse del todo con el transporte público.

Según estudios de movilidad urbana sostenible financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en 2015 los tranques nos costaron el equivalente a mil 600 millones de dólares en concepto del tiempo perdido de la población, accidentes, contaminación, consumo de recursos y otros numerosos costos que igualan a los que el Canal de Panamá le aporta al gobierno central en el actual año fiscal.

¿Cuáles son las opciones más razonables para resolver el tranque?

La teoría económica nos dice que la maximización de ganancias individuales, en este caso, se hace a costa de una pérdida social altísima. Este es el tipo de problema que suele denominarse “La Tragedia de los Comunes”; es decir, una situación en la que los bienes comunes son consumidos por encima de su capacidad de recuperación y el resultado final es un colapso.

Los dos bienes comunes de que depende el tráfico en Panamá son las calles que tenemos y los estacionamientos que nos faltan. Esta es la situación que ha sido producida por el gigantesco subsidio que por más de 40 años se le ha dado al sector inmobiliario, sin tomar en cuenta las externalidades que causan al resto de la sociedad.

Es inexplicable que las calles que hizo Belisario Porras, hace un siglo, sean más anchas que las que se hacen hoy en día en muchas urbanizaciones privadas. No existen aceras. Lo que llamamos parque, suele ser un parche verde con algunas tristes bancas o una cancha de fútbol disimulada en un matorral.

Ciudades importantes de la región, como México y Bogotá, han intentado incrementar sistemas de “pico y placa”. En estos sistemas los automóviles circulan en los días laborables de acuerdo a la terminación del último número de su placa. Esto puede ser por vía de “pares y nones”, o por selección de la escala numérica como por ejemplo: los autos del 0 al 4 circulan el lunes y los del 5 al 9 lo hacen el martes. Estoy más familiarizado con el sistema mexicano. En este la restricción se aplicaba a todos los automóviles que tuvieran más de tres años de antigüedad. En la práctica esto significa un incentivo perverso para comprar más automóviles, ya que los nuevos no se ven restringidos. Tengo entendido que en Colombia, la gente trata de tener automóviles de distinta numeración para poder circular todos los días. Se me ocurre que el juega vivo panameño inventaría el automóvil con placas múltiples o, seríamos tan sinvergüenzas que, simplemente circularíamos sin placa.

En Singapur, una variación de esta idea es la de demostrar que el dueño de un automóvil tiene un estacionamiento disponible cerca de su vivienda y otro cerca de su trabajo. Además, el arancel de importación de los carros es sumamente elevado, lo que causa que ese país sea en donde los autos nuevos son los más caros del mundo. Con 5.4 millones de habitantes, Singapur tiene menos autos en circulación que en Panamá.

Otra opción, es la que aplica la ciudad de Londres. Allí si usted quiere circular dentro de la ciudad en horas pico, debe pagar un peaje cada vez que entra, lo que se parece a lo que propone la Empresa Nacional de Autopistas (ENA), para el nuevo puente sobre el Canal de Panamá. Aplicar de forma generalizada esta medida en Panamá, encarecería enormemente el costo de la vida y, me temo, que la lista de excepciones sería tal, que la medida no funcionaría plenamente. El otro detalle es que tal iniciativa tendría el pequeño defecto de que no resuelve el problema de los conductores que vivimos en el centro de la ciudad y que, igualmente, tenemos que circular.

Otra estrategia que ciudades como Buenos Aires y México DF, han emprendido es la creación de los famosos viaductos, o autopistas de varios pisos. De esta forma lo que se llama el tráfico de larga distancia va en el segundo piso, y el tráfico local iría al nivel del suelo. El costo de estos viaductos es enorme y debe andar por encima de los 100 millones de dólares por kilómetro. Aquí la preocupación al respecto de esta solución es que la ciudad se vuelva una esclava de los automóviles y no se hace nada significativo por la calidad de vida de la gente.

Actualmente, empresas como Google están experimentando con autos manejados por computadores y radares. La tecnología está en su infancia, pero si se masifica se acabaría con la gran mayoría de los choques y los tranques, ya que las computadoras sincronizarían todos los autos en una misma fila evitando las infracciones de tránsito y reduciendo el tiempo perdido en la circulación diaria. Esta solución puede estar a unos 20 años de distancia, por lo que no corresponde al horizonte inmediato que necesitamos los panameños.

La mejor manera de resolver el problema de los tranques en Panamá, consiste en apostar de verdad al Metrobus. Las tres líneas principales del Metro pueden servir de columna vertebral del sistema. Sin embargo, la gran solución es articular el Metrobus -desde Chepo hasta Capira y de Panamá hasta Colón-, en un solo circuito. No es algo que se pueda hacer en un solo año, pero si lo consideramos, pudiera estar listo para 2020. De esta forma, se acompaña a las líneas 2 y 3 del Metro como una solución integral. Esta medida debe ser complementada con la aplicación de tasas por circulación. Este mecanismo es una variación de la idea inglesa pero con un sabor panameño: en vez de cobrarle a la gente por entrar a la ciudad, se le pagaría por no hacerlo. Imagínese que usted tiene un automóvil con su chip y entras a la ciudad de lunes a viernes y transitas en promedio seis horas diarias en las horas pico. Si ese automóvil deja de circular por decisión voluntaria (es decir no hubo un choque ni se lo llevó la grúa por manejar borracho), el dueño recibe un pago. Para hacer la medida más funcional, se puede poner en ejecución, el modelo de los altos aranceles de Singapur combinado con la constancia de que tiene estacionamiento.

Las anteriores son ideas sueltas para provocar una reflexión sobre una patología urbana que lentamente nos está robando la vida. Actuemos rápido mientras llega a nuestro país el auto con piloto automático.

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