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23 jul La Copa Robo

Sobre el robo del juego, es obvio que Concacaf y la propia FIFA están podridas. Los robos de juegos son más comunes que lo que pensamos.

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Los jugadores panameños expresaron su molestia. Los jugadores panameños expresaron su molestia.

Los jugadores panameños expresaron su molestia. Foto por: Tomado de Twitter

Panamá se despide de la Copa Oro con la frente en alto. Perdió este miércoles ante México 2-1 en un polémico partido, que se extendió hasta 120 minutos, y que tuvo como principal protagonista al árbitro central Mark Geiger. Panamá se despide de la Copa Oro con la frente en alto. Perdió este miércoles ante México 2-1 en un polémico partido, que se extendió hasta 120 minutos, y que tuvo como principal protagonista al árbitro central Mark Geiger.

Panamá se despide de la Copa Oro con la frente en alto. Perdió este miércoles ante México 2-1 en un polémico partido, que se extendió hasta 120 minutos, y que tuvo como principal protagonista al árbitro central Mark Geiger. Foto por: AFP/Nicholas Kamm

Me siento indignado, humillado e impotente. No me había sentido así desde el fraude electoral de mayo de 1989 y la invasión del 20 de diciembre de ese mismo año. Nos robaron descaradamente, y encima nos obligaron a seguir en la cancha para continuar en la farsa. Yo habría dejado de jugar después del falso penal de Román Torres. Los expertos me dicen que la sanción por hacer eso habría sido muy seria.

Para los panameños esta sensación colectiva de ira, rabia, enojo y frustración, debe ser transformada en una oportunidad de aprendizaje. Ahora entendemos la sensación del pueblo Ngöbe frente al tema de Barro Blanco. Ahora el pueblo entiende en un plano emocional lo que la corrupción nos hace a todos. Este es un excelente momento para que la empresa privada y los clubes cívicos, hagan una campaña celebrando el juega limpio como la mejor opción de vida. Las celebridades y voceros de esta campaña deberían ser los jugadores de nuestra heroica selección.

Sobre el robo del juego, es obvio que Concacaf y la propia FIFA están podridas. Los robos de juegos son más comunes que lo que pensamos: le robaron a Costa Rica en el Mundial Brasil 2014; le robaron a Uruguay en la Copa América recientemente pasada; y le volvieron a robar a Costa Rica en la Copa Oro esta semana. Aquí cabe hacer un paralelismo con ese concurso latinoamericano que ganó nuestra Margarita Henríquez. La casa disquera detrás del concurso no hace plata con cantantes de países pequeños. Se necesitaba que un mexicano, un colombiano, un peruano, o un argentino se ganara el concurso para poder vender millones de discos y hacer millones en taquillas de conciertos. Igual pasa con el futbol.

México tiene una crisis de corrupción. Desde la fuga de El Chapo hasta la desaparición de los 43 normalistas, toda noticia de México suena a corrupción y barbarie. Entiendo a los jugadores panameños y al director técnico Hernán Darío El Bolillo Gómez, cuando dicen que los jugadores mexicanos son inocentes de este robo. No es tan cierto. En el Derecho Penal, y en la moral humana, si usted se beneficia de un delito es cómplice del mismo. Aquella persona que obtiene ganancia de un robo efectuado por un tercero también es un ladrón. Andrés Guardado y “El Piojo Herrera” tuvieron sobre sus hombros la posibilidad de darle una lección de ética al pueblo mexicano. En su lugar reiteraron la cultura de que si puedes aprovecharte de algo ilegal, entonces hazlo.

La gran mayoría de los medios de prensa y de televisión mexicanos fueron sumamente honestos y calificaron el tema correctamente como un robo. El periodista económico, Alberto Padilla, llegó a decir que se arrepentía de su nacionalidad y, el exjugador Hugo Sánchez afirmó que le daba vergüenza. Eso es valiente y sumamente decente. A todos los mexicanos que nos han ofrecido disculpas, gracias por demostrar la decencia de su pueblo.

Recordemos que el juego tuvo un árbitro estadounidense y sucedió en los Estados Unidos. La conducta del público y la inseguridad para los panameños son altamente reprochables. No me digan que solo la Concacaf manejaba la seguridad en un evento en el que tan solo unas horas antes, había estado representado el equipo de los Estados Unidos. Esa deficiencia fue sumamente clara y ellos deben responder por eso.

Respecto al árbitro, no quiero mencionar su nombre. Me gustaría que viniera a Panamá. Me gustaría llevarlo a Colón, Samaria, San Joaquín, Curundú y a El Chorrillo, ya que de esos lugares son la mayoría de los jugadores de nuestra selección, para que viera a los ojos de algunos de los niños más pobres y desamparados de Panamá. Para que entienda el terrible daño moral y psicológico que le hizo a un pueblo, a su sentido de dignidad y a sus esperanzas. 

Cuando Nelson Mandela fue presidente de Sudáfrica estableció que, como parte de la política de reconciliación nacional, aquellos ciudadanos blancos culpables de torturas y violaciones a los Derechos Humanos tuvieran que pedirle perdón personalmente a sus víctimas. Eso le pediría al árbitro más maldecido y malnacido que hemos conocido los panameños. De la Concacaf y de la FIFA que se encargue el FBI y las cárceles de los Estados Unidos. Del árbitro que se encargue Dios y el Karma. Yo, no le voy a dar espacio en mi corazón al odio y al asco que inspira semejante ser. Te perdono Mark Geiger.

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