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18 ene El Lago Bayano y lo mejor para los pobres

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Vista del Lago Bayano. Vista del Lago Bayano.
Vista del Lago Bayano. LA PRENSA/Archivo

Para cuando el fenómeno de El Niño se empiece a suavizar, que según los modelos estadounidenses y europeos deben ser a mediados de este año, Panamá habrá tenido más de dos años de sequía. Esto nos debe obligar a repensar la forma en que nuestro ordenamiento político y nuestra economía nacional gestionan el tema del agua en el país.

En Panamá nos quedan lo que yo llamo tres “super cuencas”: La de los ríos Bayano y Mamoní, en la provincia de Panamá; la de los ríos Tuira y Chucunaque en Darién; y la de los ríos Changuinola y Teribe en Bocas del Toro. La planificación del agua para todos los usos, es decir, para el futuro de nuestra economía y de los ecosistemas del país en el resto del siglo XXI va a depender esencialmente de lo que hagamos con esas tres super cuencas.

Hace 20 años hablar de que el lago Bayano sería la reserva de agua de la ciudad de Panamá, hubiese sido tomado como ciencia ficción. Es muy claro que en 20 años estaremos hablando de la cuenca del Tuira y del Chucunaque como posibles reservas de agua para complementar la operación del Canal de Panamá y el consumo de agua potable de la mega ciudad que de Penonomé a Chepo, será el área Metropolitana de Pacífico, o en otras palabras la nueva ciudad de Panamá.

El Lago Bayano tiene unos suculentos 350 kilómetros cuadrados y es el producto del embalse realizado por el IRHE para alimentar la Hidroeléctrica de Bayano “Ascanio Villalaz”, privatizada en la última década del siglo pasado; la historia de esta hidroeléctrica es épica, ya que fue gracias a ésta que Panamá pudo comenzar a tener soberanía energética y articular un modelo de desarrollo protegido, que nos permitió enfrentar las crisis del petróleo de finales de 1970 en muy buena forma.

El Lago Bayano para mi tiene un importante valor sentimental porque mi padre fue uno de los creadores del IRHE y después de construir la Yeguada, dedicó gran parte de su vida profesional a prepararse para el enorme reto que fue Bayano.

En las páginas del Diario La Prensa, dos profesores de la Universidad Tecnológica de Panamá UTP publicaron su propuesta conceptual para la megaplanta potabilizadora del Bayano incluyendo la red de distribución de agua potable para la parte oriental de la ciudad de Panamá y comunidades aledañas. El precio del proyecto se estimaba en unos 750 millones de dólares, es decir 40% de lo que cuesta la línea 2 del Metro, o más o menos lo que costó la fase tres de la cinta costera. Esta propuesta es sumamente importante porque nos garantiza agua potable de calidad y en cantidad para nuestra población y permitiría relevar a la cuenca del Canal de una parte importante del estrés hídrico que tiene por darle agua potable a 1.9 millón de personas.

Queridos lectores: Por si no se han dado cuenta, el país está sumamente endeudado y cada proyecto importante del Estado ha requerido su respectivo préstamo o emisión de bonos que lo pueda pagar. Imagino que esta debe ser la razón por la que el Presidente de la República está considerando alguna forma de privatización del Lago Bayano, para utilizarlo de forma sostenible para beneficio de la ciudad de Panamá y sus habitantes. Incluso, algún vocero oficioso comentó que esto era ”lo mejor para los pobres”. En ese punto, tengo muy respetuosamente que disentir. No creo que la privatización del Lago Bayano, como iniciativa sea buena para nadie más que para aquellos que obtendrían el monopolio del mismo.

Es importante entender que la privatización, sea como transferencia de la propiedad, administración, concesión administrativa o tercerización, no ha tenido el mejor resultado en América Latina en los últimos 30 años. Voy a tomar un ejemplo que Fernando Manfredo me comentó hace años atrás y que debe servirnos de reflexión sobre este tema. Don Fernando me contaba, que él fue parte del grupo negociador del oleoducto transistmico de Chiriquí y Bocas y que conocemos genéricamente por el nombre de Petroterminales de Panamá.

Manfredo me comentaba que la tarifa que el Estado panameño fijó seguía el criterio de que el petróleo trasegado pagara un equivalente a lo que el fisco panameño recibía de lo que Estados Unidos nos pagaba por tonelada que cruzaba el Canal de Panamá. La tarifa era sencilla: Cinco centavos por barril de petróleo. En una tonelada métrica hay el equivalente de seis barriles de petróleo y un contenedor de 20 mil libras lleva el equivalente de 10 toneladas.

En el caso del Canal de Panamá, los panameños tenemos una visión simplista de que el Canal es básicamente un sistema conformado por unas esclusas, un lago y unos canales de navegación en el Pacífico, el Atlántico, y el Corte de Culebra. Perdemos de vista que el Canal es un sistema logístico que incluye los puertos terminales la autopista transístmica, el ferrocarril y el Corredor Norte - Autopista Panamá Colón. Ese sistema logístico fue fragmentado con la privatización del ferrocarril y con los puertos de Balboa y Cristóbal, efectuada en la década de los noventa. Tomemos únicamente como referencia la privatización de los puertos. Las dos instalaciones portuarias eran las joyas de la reversión y la clase política las gerenció irresponsablemente hasta ser “obligatoria” su privatización. Casi como lo que sucede actualmente con el IDAAN.

Lago Bayano, en el distrito de Chepo. Expandir Imagen
Lago Bayano, en el distrito de Chepo. LA PRENSA/Archivo

En los 18 años de privatización portuaria, la empresa operadora solo le ha pagado un millón de balboas al Estado en concepto de utilidades. En esos 18 años, mi cálculo muy burdo y simplista llega a la conclusión de que ambos puertos han movido en total unos 40 millones de contenedores. Lo que quiere decir, que cada contenedor le produce al Estado panameño 2.5 centavos (medio real) de utilidad. Se necesitan 40 contenedores para producir un balboa de ganancia al Estado panameño.

Si se hubiese utilizado como criterio de rentabilidad para el Estado, el equivalente del oleoducto Chiriquí Bocas, cada contenedor le produciría aproximadamente 30 balboas de utilidades al Estado. Es decir, que en 18 años las utilidades recibidas hubiesen sido 1200 millones de balboas.

Le aclaro al lector que existe una tarifa que cobra el Estado por el manejo de contenedores a todos los operadores portuarios. Lo que pasa es que los otros operadores portuarios no recibieron dos puertos con sus canales de navegación intactos con mantenimiento, cortesía de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). Estoy seguro que algún lector aventajado mencionará que: Los puertos privatizados pagan planilla, seguro social, agua, luz y otros aportes directos e indirectos al Estado panameño. Igual lo hace el oleoducto y pagaba además los cinco centavos por barril. En otras palabras: Las privatizaciones han sido un pésimo negocio para el Estado.

¿Qué hacer entonces con el tema del Lago Bayano? Dado que el Estado no tiene capacidad de endeudamiento para semejante obra de ingeniería hidráulica y sanitaria. ¿Realmente no tiene plata o no quiere tener el dinero para el proyecto?

Voy a proponer algo muy atrevido en Panamá: Propongo que los panameños seamos dueños del proyecto a través del fondo de Invalidez Vejez y Muerte de la Caja del Seguro Social (CSS). Tengo entendido que la CSS tiene todavía unos 4 mil 800 millones de balboas en reserva, sus rendimientos no son lo mejor para garantizar buenas utilidades para cubrir las pensiones y jubilaciones de los cotizantes. La operación sería muy sencilla, el Estado haría una emisión de bonos internacional pero cerrada a invitación solamente.

Digamos que la emisión fuera por mil millones de balboas a 7% de interés anual y a 30 años de duración. La CSS compraría 80% de la emisión en Nueva York para que se constituya la Empresa Nacional del Agua ( “ENAGUA”). Con ese dinero se haría el proyecto y se le vendería el agua al IDAAN. Es decir, ENAGUA sería al igual que la ACP un mayorista. El IDAAN sería el minorista.

Actualmente, la ACP gana unos $68 millones anuales vendiéndole al IDAAN el agua que tomamos 1.9 millones de habitantes. Digamos que ENAGUA cobre los mismo que ACP, esos 68 millones serían su primer ingreso anual. ENAGUA tendría otros ingresos provenientes de actividades como la de dedicarse a embotellar agua (marca Bayano), tanto para el mercado nacional como para el mercado internacional. Como ENAGUA sería la administradora de la supercuenca del Bayano-Mamoní, todos los otros negocios vinculados con la gestión del ecosistema y el desarrollo ordenado de áreas como Chepo y Tortí, por ejemplo, Coquira (en Chepo) necesita con urgencia una inversión seria que lo transforme en el puerto pesquero, agroforestal y turístico de cabotaje que necesita esa parte del país. ENAGUA podría emprender grandes cosas a partir de la gestión del agua panameña: Lo más hermoso es que las ganancias de ENAGUA irían directamente a la CSS para pagar las jubilaciones.

¿Por qué una emisión internacional de bonos y no una local? No sé ustedes pero yo no confío en la clase política panameña. En el gobierno de Martín Torrijos, el Estado le entregó a la CSS una importante emisión de bonos que luego los brillantes financistas del gobierno anterior le modificaron los términos de la emisión local y le tumbaron ingresos muy importantes en concepto de intereses pagaderos al Fondo de Invalidez Vejez y Muerte. Por eso quiero una emisión internacional y que haya compradores de los mercados financieros del mundo desarrollado que, conjuntamente con la CSS, obliguen a los gobiernos de turno a respetar lo que se comprometen con los panameños. En la mañana de este lunes 18 de enero, Oxfam, la organización inglesa que combate el hambre en el mundo, nos recordó que el 1% de las personas más ricas del planeta, tienen más riquezas que el 99% restantes. Para hacerlo más directo: 62 personas tienen más dinero que 3 mil 500 millones de seres humanos. No sé si en nuestra vida o incluso en este siglo, veremos una reducción significativa de esta horrible desigualdad. Lo que no podemos permitirnos es darnos el lujo de que como país repitamos el error que se cometió con los puertos y regalemos a unos pocos afortunados el futuro del agua, que le pertenece a todos los panameños, de hoy y de mañana.

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