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20 jul Todo lo sólido se desvanece en el aire

Llegó la hora de la revolución de la ética y la decencia en América Latina. Ojalá la izquierda se sume a lo que debería ser su espacio natural.

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El expresidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva. El expresidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva.
El expresidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva. BLOOMBERG/Archivo

La investigación abierta en Brasil contra el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva es el más reciente despacho desde el frente de guerra de las izquierdas latinoamericanas. La pandemia de la corrupción no conoce ideologías: Bachelet y su hijo en Chile; Cristina Fernández y los suyos en Argentina; Daniel Ortega, su mujer y su canal a nivel en Nicaragua; y Nicolás Maduro y los pedazos de chavismo en Venezuela.

Hasta el momento, se supone que Rafael Correa, quien se ha dedicado a perseguir medios de comunicación; Evo Morales en Bolivia y los socialistas uruguayos son los que aparentan tener las manos relativamente limpias en el continente.

Para ser representante del socialismo del siglo XXI, parece ser más importante el dominio de todo lo relativo con paraísos fiscales y las regulaciones de la GAFI, que con el evangelio de Marx, Lenin, Trotsky y Rosa Luxemburgo.

En México, el fundador del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas presentó su renuncia asqueado de la corrupción de su partido, y cómo uno de sus alcaldes había tenido vinculación, presuntamente, con la desaparición de los 43 estudiantes normalistas que misteriosamente se desvanecieron el año pasado.

Algunos de los principales intelectuales mexicanos proponen que frente a la fuga del Chapo, México le pida a USA que entre a buscarlo y que, de paso, se lo lleve cuando lo encuentre.

En la Cumbre de las Américas, celebrada en Panamá, en el mes de abril de este año, Raúl Castro contó en los 48 minutos que habló acerca de su relación y la de su régimen con Estados Unidos. Aparte de explicar el cambio de política del presidente Kennedy (y que, en mi opinión, pudo haber sido la razón de su asesinato), recalcó que este era el momento que tenía América Latina para hacer las pases con el coloso del norte, aprovechando al joven mulato que tienen de presidente actualmente.

Cuando Diosdado Cabello fue mencionado por varios periódicos internacionales por sus presuntas vinculaciones con el narcotráfico, la respuesta del gobierno de Maduro fue un conjunto de arengas y la internacionalización del repudio a Estados Unidos. Esto sería como si Joseph Blatter, de la FIFA, denunciara a Estados Unidos por su persecución contra el fútbol internacional. Suiza decidió extraditar a algunos de los implicados y no transformó el tema en un conflicto internacional.

Mi vocación especulativa me hace reflexionar sobre el capítulo panameño del bochinche de "Lula". Siempre me llamó la atención que Joao Santana, la eminencia gris de las campañas electorales de la izquierda latinoamericana, incluyendo a algunos de los gobiernos más duros, fuera el asesor de Cambio Democrático, un partido político al cual se le puede acusar de cualquier cosa menos de pertenecer a la izquierda de la región. Irónicamente, J.J. Rendón, el experto venezolano favorito de las derechas, fue uno de los asesores del PRD de la avenida México. Este tutti frutti solo lo puede explicar la mano peluda del Partido de los Trabajadores brasileños y una constructora con nombre propio, y jefe enchirolado.

En su periplo por Francia, el atribulado Enrique Peña Nieto, del legendario PRI, se detuvo para hacerle un homenaje al mexicano Gilberto Bosques. Este personaje debería ser parte del Panteón de los grandes héroes latinoamericanos. Bosques fue enviado a Francia por Lázaro Cárdenas (en mi opinión, el mejor presidente de América Latina del siglo XX), para que fuera cónsul en Marsella. Entre sus instrucciones venía con las órdenes de ayudar a los exiliados de la Guerra Civil Española, a los refugiados judíos y a los compañeros de izquierda que huían de Hitler y Mussolini. Bosques le dio visa a más de 40 mil personas y llegó a alquilar dos castillos para ubicar a los refugiados españoles. Hitler lo hizo arrestar junto a toda la delegación diplomática mexicana, a los cuales mantuvo como prisioneros hasta que fueron intercambiados por detenidos alemanes. Esta historia nos recuerda el gigante que fue Lázaro Cárdenas, y lo comprometidos y decentes que solían ser los políticos y funcionarios de izquierda de la época. En Marsella, a Bosques se le hizo una plaza con su nombre y se le recuerda como el Schindler latinoamericano.

¿Dónde está el Lázaro Cárdenas de hoy? Creo que tendríamos que buscar en Uruguay, tanto el Dr. Tabaré Vázquez como el exguerrillero Manuel Mujica son la mejor prueba del liderazgo moral que se gana con la honestidad y la decencia. Son los herederos del chileno Allende, del peruano Haya de la Torre, del cubano Eduardo Chibás, del guatemalteco Jacobo Árbenz. Pensemos en José Renán Esquivel, Humberto Ricord, Clara González y Juan Jované. Esa izquierda heroica, la de los “compañeros”, la que compartía el mendrugo de pan y la que se enfrentó a exilios y carcelazos, no parece tener nada que ver con la izquierda de las cuentas cifradas y las licitaciones amañadas.

Cuando Marx escribió en el Manifiesto Comunista que: “todo lo sólido se desvanece en el aire”, hacía referencia a la condición destructiva que la burguesía europea llevaba dentro de sí misma, lo que era la razón del caos revolucionario que perseguía a Europa. Hoy en día, esa frase se podría usar para describir a una izquierda que pensó que la revolución terminó cuando ella llegó al poder y que, por lo tanto, se acabó la Historia Universal con lo cual, nimiedades como el estado de derecho, la libertad de expresión, la transparencia en las contrataciones públicas y el uso de los fondos del Estado eran en su conjunto tonterías burguesas y no derechos inalienables de los pueblos. Aquellos sueños de: “El pueblo al poder”, “Ahora le toca al pueblo” y “El pueblo primero” se han vuelto consignas vacías que solo arrancan chistes socarrones, cinismo y desesperanza.

Llegó la hora de la revolución de la ética y la decencia en América Latina. Ojalá la izquierda se sume a lo que debería ser su espacio natural.

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