Blogoterapia Blogoterapia

29 jul Una propuesta para la nueva Universidad

Temas:

Bajo la torre Eiffel, en París. Bajo la torre Eiffel, en París.
Bajo la torre Eiffel, en París. AP/Kamil Zihnioglu

Dentro de unas pocas semanas la Universidad de París cumplirá 800 años. Ese templo del saber se inició como un conjunto de facultades de Medicina, Derecho, Teología y Estudios Generales. Desde su origen hasta la actualidad, la Universidad de París ha sido caldo de cultivo y una incubadora de grandes movimientos sociales y culturales que, incluyendo la Revolución Francesa, al régimen Napoleónico, y a las 4 Repúblicas francesas, fue capaz de producir algunas de las mentes más brillantes y valiosas que ha conocido el mundo.

En la primavera de 1968, París fue tomada por los estudiantes y con gritos de: “¡La imaginación al poder!”, y el de “¡La única regla es que no debe haber reglas!”, se enfrentaron a las viejas categorías y criterios con el vacío y el vértigo de la modernidad industrial. Los estudiantes no querían ser personas alienadas, buenos trabajadores que obedientemente cumplían sus tareas intelectuales, si no seres generadores de una revolución que produjera un nuevo orden mundial.

De esa crisis universitaria, y precisamente para poder articular la clase intelectual y profesional que Francia necesitaba, se decidió que el problema de la Universidad de París, sus permanentes huelgas, las pequeñas y grandes dictaduras académicas de las "vacas sagradas" de las distintas facultades y escuelas, y de la superficialidad de los estudios repetitivos y memorísticos, fuera resuelto con la constitución de una nueva universidad. Es decir, la crisis de la Universidad fue literalmente resuelta con más universidad.

La Universidad de París se transformó en un sistema de 13 universidades autónomas, y especializadas en disciplinas y áreas del conocimiento específicas. La Sorbona pasó a ser la Universidad de París 1, y así sucesivamente fueron naciendo y consolidándose las múltiples universidades que hoy matizan el paisaje urbano de la “Ciudad Luz”.

Ese es un modelo interesante para reflexionar y ejercitar la imaginación con respecto a la Universidad de Panamá. No es privatizarla, como se ha dicho demagógicamente, si no multiplicarla en al menos siete universidades especializadas en temáticas, áreas de conocimiento o áreas geográficas.

Así tendríamos, la Universidad Pedagógica Nacional, anclada en la Normal de Santiago, cuna natural del magisterio en nuestro país. Como una buena inversión, con un esfuerzo significativo de cooperación internacional, rápidamente la Universidad Pedagógica Nacional se transformaría en una institución líder en América Latina y el Caribe, en materia de formación, investigación y reflexión, sobre todo lo relacionado con la educación.

El Instituto Nacional de Agricultura en Divisa, sería transformado en la Universidad Nacional Agropecuaria, y desde allí se proyectaría la renovación del maltratado y olvidado sector primario de la economía panameña.

El núcleo de la Universidad de Panamá, es decir el Campus Octavio Méndez Pereira y el Campus Harmodio Arias Madrid, serían las sedes temporales de cinco universidades, a la espera de sus propias nuevas edificaciones y sus respectivos campus.

Así tenemos, que todas las carreras relacionadas con la salud, como Medicina, Odontología, Enfermería, Farmacia y afines, serían la Universidad de la Salud.

Las Humanísticas incluyendo Lenguas, tendrían su propia Universidad, que me gustaría que se llamara Universidad de las Humanidades.

Las carreras de Bellas Artes, Música, Diseño, Arquitectura y similares, formarían parte de la Universidad de las Artes (UNARTE).

Las carreras de Derecho, Psicología, Economía, Antropología, Sociología, Relaciones Internacionales y Comunicación Social, serían parte de la Universidad de las Ciencias Sociales.

Las carreras de Biología, Química, Física, Matemática, Geografía, Geología, Ingeniería Ambiental, y otras disciplinas afines, serían parte de la Universidad de las Ciencias.

Las importantes Carreras de Administración Pública y Administración de Empresas, incluyendo, Banca, Finanzas, Contabilidad, Comercio y Mercadeo, tendría su Universidad de Ciencias de la Administración (UNICA).

Cada una de estas universidades podrá tener dentro de los Centros Regionales su respectiva representación, o podrá escoger el becar a sus estudiantes del interior, y dotar su campus de dormitorios para la población estudiantil no residente en la ciudad. Para comunidades más cercanas, las universidades pueden establecer un sistema de autobuses que recojan a sus estudiantes, de Colón y de La Chorrera, para traerlos al campus.

Esta es una propuesta compleja y polémica. Es sin embargo, una forma de romper el nudo gordiano del estatus quo que insiste en definir la permanencia o salida de Gustavo García de Paredes como el problema de la Universidad y no como un síntoma de la crisis profunda que enfrenta la institución. Más universidades son sinónimo de más oportunidades, más investigación, mayores aportes para el progreso y el desarrollo de Panamá. Eso es lo menos que podemos pedirle a nuestras universidades.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Sobre el autor