Panamá tiene mucho trabajo por hacer para cumplir los Objetivos del Milenio

La representante de Unicef en Panamá asegura que el país avanza bien pero, para alcanzar las metas, se requiere una inversión muy alta en servicios básicos y en las zonas donde viven los más pobres, inversión que debió ser pensada hace tiem

En Panamá no hay niños muriendo en cada esquina pero hay mucho trabajo por hacer en las comarcas indígenas y en las áreas rurales del país en términos de educación, salud y exclusión social.  Así se resumen las palabras de la representante del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Una McCauley, en una entrevista con Prensa.com.

De hecho, se ha dicho que Panamá, como otros países, no alcanzará a cumplir todos los Objetivos del Milenio (ODM) y tiene rezagos importantes en aspectos como calidad de la educación, ofrecer a toda la población en todo lugar y momento la asistencia de salud apropiada, y en distribuir mejor su riqueza de forma que el crecimiento económico que ha estado registrando el país –no menor de 7.5 en los últimos siete años- llegue a todos.

“Los ODM son importante globalmente pero es una medida para decir cuál es el progreso. No se busca premiar o castigar [al país]”, asegura McCauley, quien desde su posición articula los apoyos técnicos sobre esta materia con las instituciones de Gobierno, así como con organizaciones de la sociedad civil que se involucran en el tema niñez.

¿Qué quiere decir para el país no llegar a la meta en 2015? En palabras de la representante de Unicef quiere decir, tal vez, que la inversión en la niñez que realiza Panamá debió haber sido pensada un poco antes y con un presupuesto pensado en resultados y no solo en proyectos.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) fueron el resultado de la Cumbre del Milenio Desarrollada en 2000. En la sede de Naciones Unidas, representantes de 189 países firmaron una declaración y establecieron objetivos y metas sobre pobreza, hambre, educación, equidad de género, salud y ambiente. Hoy, los ODM incluyen 8 objetivos, 21 metas y 60 indicadores que son adaptados a la realidad de cada país.

Desde esa fecha, Panamá  ha presentado tres informes de avances, el más reciente en 2009.

‘SE NECESITA MUCHA CAPACITACIÓN DOCENTE’

McCauley aclara que Panamá avanza bien, que hay muchos indicadores positivos –como el aumento en el registro de nacimientos, el número de niños que asiste a la escuela y termina la primaria y secundaria, el número de niños preescolares que asiste a centros de atención y programas de desarrollo infantil-, no obstante, incluso en esos aspectos en los que el país ha puesto mucho énfasis existe rezago en las zonas más pobres, a las cuales no se está llegando o a las que quizás no se les está hablando en su lenguaje, en función de su cultura, a fin de que se logren los mejores resultados.

Hay políticas públicas buenas y otras que se pueden mejorar, apunta. “En términos de medidas hay mucho que se puede hacer. Hay espacio para asegurar mejor seguimiento de los indicadores de éxito”, indicó.

Otro de los aspectos a los que Panamá –según McCauley- tiene que poner mucho esfuerzo es la calidad de la educación.  Afirma que se requiere mucha inversión para capacitar al docente, para mejorar su preparación académica. De lo contrario, agrega, para 2020 ó 2030 será muy difícil asegurar que los profesionales tengan las capacidades que exigirá un país con el nivel de crecimiento que está experimentando Panamá.

“Es muy complicado en un país como Panamá lograr todos los ODM y requiere una inversión importante [en términos de dinero] en los servicios básicos, una inversión enorme en áreas donde viven los más pobres”, concluyó.

Un ejemplo de lo que hace falta por hacer para disminuir la exclusión social está en la cantidad de personas que viven con menos de un dólar diario: alrededor de 421 mil en 2008, de acuerdo con la Encuesta de Niveles de Vida, citada en el Tercer Informe de los ODM.

Aunque la proporción de la población ha disminuido de 19.66% en 1997 a 12.63% en 2008 (7 puntos porcentuales menos), sigue siendo un segmento amplio de la población que vive en pobreza extrema. En el área rural indígena, para esa misma fecha, el porcentaje de personas que vivía con menos de 57.58%.

Es más, según se lee en el informe La niña indígena y el adolescente urbano: Entre riesgos y oportunidades. Una agenda para la acción (2011), la pobreza extrema en áreas indígenas para 2008 se situaba en 84.8% y la general en 96.3%, bastante superior al registro urbano y al total del país, situación que impacta directamente el acceso de los niños y adolescentes a condiciones adecuadas de salud y educación. 

En el video que acompaña esta nota, vea las declaraciones completas de la representante de Unicef sobre los avances de Panamá en el cumplimiento de los ODM, así como el trabajo y los apoyos técnicos que ofrece Unicef al país.

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