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07 sep Inducción forzada, una tendencia

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Recientemente Johan de Nysschen, CEO de Infiniti, en una entrevista para motoring.com explicaba que la nueva legislación en Estados Unidos exige motores más eficientes, y la política de la marca de lujo de Nissan sería ir eliminando lentamente sus motores V8. Esto seguramente enfocado en el desarrollo de motores de 4 cilindros en línea y V6 con algún tipo de inducción forzada (turbocargadores o supercargadores). Esto sería un gran cambio para la marca, que presenta en gran parte de su carpeta de modelos la opción de enormes motores V8.

La tendencia no es nueva, en el caso de Ford. Los motores EcoBoost han marcado una estrategia efectiva en reducir las emisiones de los autos del óvalo azul mientras mantienen felices a sus consumidores. La F-150 ha tenido una tremenda aceptación con su motor V6 de doble turbocargador.

Otros modelos como el Escape, el Focus y el Fiesta tambien han recibido buena aceptación, y algunos de ellos incluso vienen equipados con motores 1.0 turbocargados que generan desde 100 hp hasta 134, lo mismo que usualmente genera un 1.6 corriente.

El grupo Volkswagen incluye en su línea opciones similares para sus modelos bluemotion o incluso modelos de serie. Versiones deportivas incluso incorporan un 1.4 TFSI que incorpora un supercargador y un turbocargador, generando 177 caballos en su versión más potente, lo que los hace más potente que las versiones 2.0 de aspiración natural (120 hp) pero con un consumo significativamente menor de más del 5%. Este motor ya los equipa al Golf, al Audi A3 y al Fabia RS.

¿Será el fin de los motores grandes? Es posible, y a un paso bastante rápido. Lo cierto es que la inducción forzada puede ser el puente que enlace el futuro de los híbridos y eléctricos de última generación con los motores convencionales de combustión.

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