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15 abr Sobre ‘El Altar del Dolor’, de Aristides Ureña Ramos

 ‘El Altar del Dolor’, de Aristides Ureña Ramos, se presenta hoy viernes en el vestíbulo del Instituto Nacional de Cultura.

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La instalación y performance de “El Altar del Dolor” la integran pintura, música y danza. La instalación y performance de “El Altar del Dolor” la integran pintura, música y danza.
La instalación y performance de “El Altar del Dolor” la integran pintura, música y danza. Cortesía

La instalación y performance de " El Altar del Dolor" es el vehículo que tiene el maestro nacional Aristides Ureña Ramos  para presentar una obra que evoca y denuncia hechos sociales modernos.

En su propuesta, como indica el artista panameño, busca estudiar situaciones como “la emigración de los pueblos, la clandestinidad, la violencia urbana, la globalización, el abandono del patrimonio biodiversidad y problemas del ecosistema”.

"El Altar del Dolor" se presenta hoy viernes, a las 5:00 p.m., en el vestíbulo del Instituto Nacional de Cultura ( Plaza de Francia, San Felipe). La entrada es libre.

Aristides Ureña Ramos detalla que se trata de un “altar en madera, de una altura de 4 metros, 2 metros de ancho x 70 cm de profundidad. Con policromado acrílico en técnica mixta, más cajas de madera y cartón, más porcelanas, canvas, óleo, oro, purpurina y objetos policromados”.

Ha compartido variaciones de “ El Altar del Dolor” en la Bienal de Arte de Venecia en 1997, en Berlín (2000), Roma (2001), en la Galería Variart de Italia (2004) y la Bienal de Arte de Florencia (2013), entre otros espacios culturales mundiales.

El Altar del Dolor” será presentando por primera vez en el istmo.

“La instalación permite incorporar varias situaciones”, dice Aristides Ureña Ramos.

Por eso, lo acompañarán hoy el Conjunto musical de los pueblos originarios, dirigido por el profesor Marino Roldán, quienes formarán parte del performance con piezas gunas, emberá y ngäbe, “con danzas/rituales sobre las problemáticas en torno a la naturaleza, el agua y la sequía”. El creador istmeño Alfredo Belda “hará una provocadora intervención sobre nuestra situación actual cultural”. El cantante y compositor Aron Gil Flores, del grupo Los Guayas, oriundo de la provincia de Veraguas, “intervendrá con sus canciones sobre la poesía ecológica de Carlos Francisco Changmarín”.

“Las motivaciones son incorporar a través de ‘ El Altar del Dolor’, muchas de las riquezas de los jóvenes, que desean encontrar tarimas donde expresar sus creaciones”, anota Aristides Ureña Ramos.

Variaciones de la obra de Aristides Ureña Ramos se han expuesto en Venecia, Berlín, Roma y Florencia. Por primera vez estará en Panamá.

-¿Qué opinas de la crisis inmigratoria que hay hoy día en Europa?

Es un tema muy delicado, el desmembramiento del Mediterráneo de las riberas africanas. La crisis de la emigración masiva de los países pobres ha puesto problemáticas dramáticas de integración, homologaciones de las culturas. Al mismo tiempo surgen nuevas necesidades en reconcebir temáticas como lo son la paz, la identidad nacional y todas aquellas problemáticas que trae esta nueva globalización.

-¿En Panamá cuidamos de nuestro patrimonio histórico y del medio ambiente?

La colectiva distracción de estas temáticas reina por doquier, no comprendemos que este patrimonio es irrecuperable. Hemos heredado una rica biodiversidad única en su género, que estamos destruyendo indiscriminadamente. Además, al parecer, problemáticas como la conservación de la memoria histórica son temas ausentes en las tarimas informativas y poco debatidas.

-¿Has sentido violencia en tu regreso a Panamá tras vivir tantos años en Italia?

La violencia más grande que se sufre en Panamá es cuando vemos el total abandono en que se han dejado los problemas culturales de nuestro país. Existe desde hace muchas décadas, a nivel gubernamental, una total apatía por enfrentar este problema, y el resultado es claro: un país que renuncia a la excelencia de su potencial creativo, predestinado a una pobreza moral y ética, y la intimidatoria violencia se siente.

-¿En qué nivel están las preocupaciones sociales que te llevan a realizar ‘Altar del Dolor’?

Con la presentación de este ‘ Altar del Dolor 2016’, mis motivaciones se multiplican y me enriquecen de nueva fuerza creativa. Porque la oportunidad de colocar una obra como lo es este altar, en el pedestal más alto de lo que tendría que ser el instituto más enaltecedor de la cultura panameña, es de por sí una oportunidad. Reto insurrecto al cual no renuncio, porque cumple con uno de los anhelos que cualquier artista desearía: cabalgar fronteras exponiéndonos con nuestras íntimas ideas en un ambiente refractario a la contemporaneidad. Además, celebramos el Día Mundial del Arte 2016, al cual fui invitado por la

Asociación Panameña de Artistas Plásticos de Panamá.

-¿Por qué será que las instalaciones no han terminado de ser tan comunes en Panamá?

Hace parte de responsabilidad colectiva de un sistema cultural muy atrasado. Deudas que son bien individuales, en una educación artística anticuada y un común modo interpretativo de las artes en su manera decorativa y de representación de pobreza ornamental. Dando a las bellas artes un espacio muy limitado, sin reconocer parte de las funciones históricas de ellas: sorprender, inquietar, asombrar... poner en juego las certezas. Con la bochornosa situación de que mi presentación (entre 1997 y 2016) ya resulta obsoleta, por lo que, trato de adaptar mi instalación con una nueva interpretación.

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