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13 nov Argo, aplausos de pie para Ben Affleck

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Más de un crítico de cine y espectador asiduo al audiovisual ha comparado a Ben Affleck con Clint Eastwood. 

Por supuesto que los unen varios hechos. Ambos son oriundos de California (Estados Unidos), los dos comenzaron en el negocio del entretenimiento como actores y cada uno ha ganado su espacio dentro de la industria fílmica norteña.

Luego, más temprano que tarde, cada quien se pasó a las filas de la dirección. Nos quedamos con esa analogía, por ahora.

DELANTE DE LAS CÁMARAS

Sí, los dos son intérpretes, pero debemos sincerarnos y admitir que Clint es un mejor intérprete que Ben.

Ben cumple en 2012 20 años en las andanzas interpretativas. Hizo un trabajo decente en títulos como Mallrats (1995), El indomable Will Hunting (1997, por cuyo guion, firmado a cuatro manos con Matt Damon, obtuvo un Oscar) y La sombra del poder (2009).

Pero alguien debió pagarle para que no participara en el elenco de cintas terribles como Bounce (2000), Gigli (2003), Daredevil (2003), Surviving Christmas (2004) y Jersey Girls (2004).

El amigo Clint es una leyenda delante de las cámaras gracias a su participación en películas fuera de serie, entre ellas: El bueno, el malo y el feo (1966), Harry el sucio (1971), El fugitivo Josey Wales (1976), Por unos dólares más (1965), Los imperdonables (1992) y Gran Torino (2008), entre muchas más.

COMO DIRECTORES

Lo que tienen bastante en común es que han obtenido un sobresaliente cuando han decidido estar detrás de las cámaras. Aunque no lo quieran admitir, Ben y Clint son mucho más increíbles como cineastas que de actores.

Los primeros tres trabajos de Affleck como director (Adiós, pequeña, adiós, The Town y Argo) son más importantes que el trío de títulos con los que debutó Eastwood como realizador: Escalofrío en la noche (1971), Infierno de cobardes (1972) y Primavera en otoño (1973).

El título más relevante del Clint de director fue su largometraje número 14: Bird (1988) y a partir de allí este artista cada vez llega más alto. 

O sea, Ben en ese sentido ha tenido un desempeño más admirable en menos tiempo. 

Lo que cabe esperar, es si Ben creará obras maestras que sí ha hecho Clint. Por ejemplo, Sin perdón (1992), Los puentes de Madison (1995), Mystic River (2003) y Million Dollar Baby (2004), entre otras.

ARGO

Ahora en la cartelera nacional se proyecta el más reciente proyecto de Ben, Argo, cuyo argumento se basa en un acontecimiento tan real que parece mentira.

Argo es sobre Tony Méndez (Eureka, EU, 1940), un miembro de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), que en 1979 liberó a seis rehenes estadounidenses que encontraron refugio en la residencia del embajador de Canadá en Teherán, luego de que una enardecida manifestación que apoyaba al ayatolá Jomeini sitió la embajada norteña en Irán.

El mundo supo de esta aventura muchos lustros más tarde, cuando el presidente norteño Billy Clinton reconoció públicamente el valor y la astucia de Méndez para engañar a Hollywood, a la sociedad civil norteña y a las autoridades iraníes.

Tony Méndez, hoy retirado y que reside en Maryland junto con su esposa Jonna, también agente de la CIA por un cuarto de siglo, fue condecorado por el mandatario Jimmy Carter, pero en una ceremonia estrictamente privada.

Ahora Affleck, quien encarna a Méndez en Argo, hace aún más famoso a este personaje con una magnífica película que sabe transmitir toda la verdad y la ficción que hay en la vida, tanto la que ocurre dentro y fuera de la pantalla grande.

A Mendez se le ocurrió un plan descabellado para salvar a sus compatriotas en apuros: hacerle creer al gobierno del Iman Jomeini que rodarían en Teherán una producción de ciencia ficción titulada Argo y para ello habían ingresado supuestamente siete profesionales canadienses (Mendez y los seis diplomáticos) y todo el que ingresa a un país como visitante desea salir de regreso.

Cuando disfruté Argo, que espero reciba más de una nominación al premio Oscar, no pensé en Eastwood sino más bien en dos maestros del cine político de la década de 1970 en la unión americana: Alan J. Pakula y Sidney Lumet.

El abordaje de Affleck, así como el ritmo y la mirada de Argo, es seguir el sendero ideado por Pakula en sus inolvidables filmes Todos los hombres del presidente (1976) y La decisión de Sophie (1982), y Lumet hizo lo propio en clásicos; por ejemplo, Serpico (1973), Tarde de perros (1975) y Network (1976).

Méndez afirma que Ben fue bastante fiel a lo que ocurrió esos tensos días en que él ingresó a Teherán para completar una misión en extremo peligrosa y que el resultado fue un completo éxito.

Si hubiera sido el productor, dice Méndez, hubiera seleccionado a Tommy Lee Jones para que lo encarnara, aunque admite que su opción no es viable porque este actor ya no es un jovenzuelo.

Argo, a medio camino entre drama político, thriller y sátira contra Hollywood, se proyectó en los festivales de Toronto, Telluride y San Sebastián.

Este fantástico filme de dos horas de duración tuvo un presupuesto de 44.5 millones de dólares y hasta el pasado 11 de noviembre había recolectado en el ámbito mundial 112 millones de dólares.

¿Qué opinas del Ben Affleck actor? ¿Has visto las tres películas que ha firmado como director: Adiós pequeña adiós, The Town y Argo? ¿Es válido compararlo con Clint Eastwood?

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