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29 sep De 'Glee' a 'The Big Bang Theory'

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¿Quién no ha sido marginado, aunque sea una vez en la vida? ¿Cuántas veces no has querido estar en la piel del popular de la escuela o del trabajo?

A mí los perdedores siempre me han caído bien porque somos la mayoría. Mientras que los triunfadores son una de las pocas minorías a las que muchos quisieran pertenecer. Por eso me identifico con el débil, con el que no tiene grandes oportunidades de obtener el éxito, porque son personas fuertes que siguen adelante a pesar de las adversidades.

Ese es el motivo por el cual me encantan las series de televisión Glee y The Big Bang Theory. En el pasado reciente otros perdedores han calado en mi corazón: Will & Grace ( NBC, 1998-2006), Fraiser ( NBC, 1993-2004), Seinfeld ( NBC, 1989-1998) y Cheers ( NBC, 1982-1993).

Glee y The Bing Bang Theory son comedias que reúnen a los más conocidos oprimidos que el entretenimiento norteño ha sabido pulir hasta la perfección a partir de clichés: los marginados por su color, su peso, su descendencia, su inteligencia, su físico, su carácter, su orientación sexual, etc.

Glee ( Fox, 2009) y The Big Bang Theory ( CBS, 2007) siguen las vidas de los diferentes que son discriminados precisamente por ser distintos al resto de una humanidad cada vez más uniforme.

Por más que tengan unas voces estupendas, como pasa con el coro juvenil de una escuela secundaria, o por más que cuatro científicos sean uno de los seres más brillantes, a ninguno de los dos clanes les sobra la gente que los admira.

Glee, creada por Ian Brennan, Ryan Murphy y Brad Falchuk, es más dulce, inocente y tierna que The Big Bang Theory, ya que el programa ideado por Chuck Lorre y Bill Prady oscila entre el humor negro, la ironía y lo agridulce.

Los galardones los han resaltado. Glee ha obtenido cuatro premios Emmy y tres Globos de Oro. Mientras que The Big Bang Theory tiene a su favor dos Emmy y un Globo de Oro.

Cada uno, a su manera y estilo, educa a la audiencia. Glee ha permitido que las nuevas generaciones canten y bailen clásicos a cargo de Journey, Barbra Streisand, Billy Joel y un largo etc. En tanto, The Big Bang Theory nos pone al día sobre el mundo del cómic, las ciencias exactas, la cultura pop y la ciencia ficción.

Los actores en ambas series están en estado de gracia porque han aprovechado el gran personaje que tienen entre manos. Sus elencos son corales, es decir, no hay un personaje dominante.

Los jóvenes cantantes son clave en Glee, no hay duda, aunque lo mejor es el desempeño de los tres profesores de la secundaria McKinley: el idealista Will (Matthew Morrison), la déspota Sue Sylvester (Jane Lynch) y la obsesiva Emma Pillsbury (Jayma Mays). Mientras que el cuartero de The Big Bang Theory es de una delicia al cuadrado: Johnny Galecki (Leonard Hofstadter), Jim Parsons (Sheldon Cooper), Simon Helberg (Howard Wolowitz) y Kunal Nayyar (Raj Koothrappali).

Ambos programas han sobresalido, porque han echado mano de géneros y temáticas que nadie mejor que el entretenimiento estadounidense ha llevado a niveles de maestría.

Glee ha sabido combinar los recursos de la comedia, el drama de superación personal y el musical, con los estereotipos de las películas sobre adolescentes y docentes.

En ese aspecto las aventuras de los simpáticos nerds son más precisas, lo suyo es una sitcom sobre amigos. Si el término no les es familiar se trata de comedias televisivas que ocurren en espacios cerrados y fijos. The Bing Bang Theory se desarrolla en una casa, en un restaurante, en un comedor universitario y en una tienda de cómics. Ejemplos cercanos de sitcom son Friends ( NBC, 1994-2004) y Scrubs (2001-2010), entre otras.

Cuando uno ve las coreografías, los vestuarios coloridos y la alegría de los números de Glee recuerda a los musicales de la edad dorada de Hollywood, aquellos rodados entre 1930 y 1950, cuando el planeta estaba entre crisis económicas y guerras mundiales. Ahora triunfa Glee y no es coincidencia que le vaya de maravilla en una época donde igualmente hay dolores de cabeza por culpa de la inflación, los despidos y el terrorismo.

Por su lado, The Big Bang Theory sobre nerds socialmente disfuncionales, son herederos de otro programa en torno a personas inteligentes incapaces de saber lidiar con los demás mortales: Fraiser.

Uno ve el frío y distante comportamiento de Sheldon o los discursos de Leonard sobre Star Trek y parecen los hijos que les hubiera gustado tener a los hermanos y psiquiatras Fraiser y Niles Crane, tan amantes de la ópera, la filosofía griega y la literatura del siglo 19.

Pocas veces la televisión norteña ha creado seres tan desadaptados, sinceros y arrogantes, pero enormemente encantadores en sus defectos, como estos chicos que residen en Pasadena.

Los cuatro personajes masculinos manejan una estructura cómica que ya popularizaron en el pasado Laurel y Hardy, o sea dos son extrovertidos y los otros dos más reservados. ¿El catalizador de todos? La linda y nada tonta Penny (Kaley Cuoco).

Merecen también espacio para otra ocasión comedias igualmente meritorias como Curb Your Enthusiasm ( HBO, 2000), Arrested Development ( Fox, 2003-2006), Modern Family ( ABC, 2009) y Community ( NBC, 2009).

¿Qué comedias de los últimos años te han gustado?

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