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19 sep Hollywood y su amor por los presidentes

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Hollywood, máquina de hacer mucho dinero desde la ficción más extravagante y exagerada, sabe que al público promedio le gusta cuando el bueno salva la situación minutos antes de terminarse la historia que le cuentan en la pantalla grande.

Por eso, la industria audiovisual más influyente de todos los tiempos siempre está a la caza y a la promoción de personajes que sepan ayudar a los demás, y ha incluido en esa selecta lista de salvadores a los presidentes de Estados Unidos.

Esta nueva responsabilidad para los llamados hombres más poderosos del planeta, hablo de los mandatarios de la unión americana y no de los dueños de las productoras fílmicas, no solo guarda relación con cuidar a sus propios ciudadanos que lo eligieron en las urnas, sino que también deben proteger al resto de los habitantes de la Tierra.

Entre 1980 y  2013 se han proyectado 35 largometrajes estadounidenses, entre ficción y documentales, cuyo tema central es la figura del mandatario estadounidense, ya sea como una figura de acción o figura que provoca más guerras que actos de paz o los retrata como personas de un corazón de oro.

Este año, la Meca del cine ha presentado dos ejemplos centrados en la principal personalidad de la cultura política de la unión americana. Se trata de los filmes Olympus Has Fallen (Millennium Films), de Antoine Fuqua, y White House Down (El Ataque/Fox), de Roland Emmerich.

En ambos títulos, aunque los presidentes son gente de armas tomar, sí requieren de la ayuda de otros profesionales para que nadie los borre del mapa.

En la primera, Mike Banning (Gerard Butler), un esforzado agente del Servicio Secreto estadounidense, le echa una mano al presidente Asher (interpretado por Aaron Eckhart) para que un comando norcoreano no lo haga papilla.

En El Ataque, que se estrena hoy en Panamá, el mandatario James Sawyer (Jamie Foxx) le colabora al policía John Cale (Channing Tatum) para que un colectivo de paramilitares no lo vuelva papilla.

MÁS DE UN EJEMPLO

En el cine como en la vida, hay presidentes con distintas personalidades.

Hollywood a veces los retrata como el mejor de los vecinos soñados, salvo que tienen un cargo de más responsabilidad que la mayoría de los mortales.

Por eso, se les muestra desde la comedia como en las películas Dave (1993) y The American President (1995).

En otros casos, estos caballerosos son retratados como padres abnegados de hijas buenas como el pan, tal cual queda demostrado en cintas como Chasing Liberty (2004) y First Daughter (2004), o a veces sus retoños son algo más problemáticas.

En ocasiones, cuando el drama biográfico toma relevancia en la trama, se les ve como visionarios que terminan siendo derrotados por un sistema adverso a sus nobles ideales, como pasa en Lincoln (2012), JFK (1991) y Thirteen Days (2000).

VISIÓN LUCRATIVA

El séptimo arte de la llamada Meca del cine también es un cuestionador de las labores de estos señores y se les estudia sus decisiones, como pasa en el documental Fahrenheit 9/11 (Lions, 2004) o en la comedia negra W (Lionsgate, 2008), ambas centradas en la figura de George W. Bush, o bien en Frost/Nixon (2008), Dick (1999) y Nixon (Buena Vista, 1995), dedicadas al presidente Richard Nixon.

La otra esquina es cuando no los respetan al ubicarlos en situaciones más que ridículas, como en Mars Attacks (1996) y Abraham Lincoln: Vampire Hunter (2012).

Donde los mandatarios estadounidenses han tenido más éxito en la taquilla es cuando la ideología se acentúa en los guiones que aprueban los estudios de cine, y entonces se transforman en máquinas indestructibles capaces de asesinar a todos los malvados.

El Ataque pertenece a este grupo, pues un policía (Channing Tatum) y el presidente (encarnado por Jamie Foxx) se encargan de un grupo de terroristas.

Esta producción es de Roland Emmerich, director que ya puso a un mandatario en la zona de peligro en Independence Day (1996), cuando Bill Pulman entró en la piel del jefe de Estado Thomas J. Withmore, quien con la ayuda del personaje  encarnado por Will Smith puso en su lugar a unos extraterrestres invasores.

En 1997, Harrison Ford también triunfó cuando hizo las veces del residente oficial de la Casa Blanca en Air Force One, sobre terroristas que secuestran el avión presidencial, pero no toman en cuenta que el mandatario les va a dar una paliza.

Hollywood se adelantó a los tiempos, pues el primer mandatario negro norteño en la vida real fue Barack Obama, pero el cine le dio ese empleo al intérprete Morgan Freeman en la película Deep Impact (1998).

MONEDAS

De acuerdo con la página  web boxofficemojo.com, si se suman las recaudaciones de todas las películas sobre presidentes producidas en Estados Unidos en una sola cifra, esa cantidad sería mil 678 millones de dólares.

El de mayor éxito es Independence Day, de Roland Emmerich, que en Norteamérica alcanzó los 306.1 millones de dólares y en el resto del planeta, los 511.2 millones de dólares.

Luego aparece Air Force One, de Wolfgang Petersen, que logró 172.9 millones de dólares en territorio patrio y en los otros mercados internacionales, 142.2 millones de dólares.

En tercer puesto está Lincoln (2012), de Steven Spielberg, con 182.2 millones de dólares obtenidos en casa y en el extranjero, 93 millones de dólares.

La cuarta casilla es para un documental, que es la más lucrativa producción sobre el tema presidencial, cuando se le mide entre lo que costó su rodaje y lo que recibió a cambio en las salas del planeta, ya que el presupuesto de Fahrenheit 9/11 (2004, Lions Gate) fue de 6 millones de dólares y recaudó 119.1 millones de dólares en Norteamérica y 103.2 millones de dólares en los 40 países donde se proyectó. Por ese lado, su director Michael Moore no tendrá  queja alguna.

¿En qué película el presidente de Estados Unidos es un personaje interesante? ¿Cuál es tu película favorita del director Roland Emmerich? ¿Qué opinión les merece El Ataque?

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