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30 dic 'Life of Pi', un cuento de hadas para adultos

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Un bote salvavidas, un muchacho, una cebra, un tigre, una hiena y una orangután navegan a la deriva por el océano Pacífico.

Estos elementos integran un cuento de hadas fílmico para adultos: Life of Pi, que en español han titulado con torpeza “Una aventura extraordinaria”.

Esta cinta, basada en una novela homónima de Yann Martel, presenta a Pi, a su familia y a los animales que integran su zoológico.

Una tormenta somete al vapor que los conduciría  de la India a Canadá. A partir de entonces, esta película pasa de una producción sobre desastres naturales a una cinta   de  supervivencia, ¿o no?

Sí, si la dirección fuera de un cualquiera, pero es un no porque las riendas del proyecto recaen en las manos del solvente director Ang Lee.

Pocos cineastas tienen una carrera tan variada en cuanto a géneros y temas desarrollados como la de Lee. Lo suyo va de la comedia homosexual El banquete de bodas (1993) al drama gastronómico Comer, beber y amar (1994); del melodrama de época Sentido y sensibilidad (1995) al drama familiar The Ice Storm (1997), dando la vuelta a las artes marciales de Tigre y dragón (2000), pasando por la irregular obra por encargo Hulk (2003), hasta llegar al drama romántico Brokeback Mountain (2005)  thriller Deseo, peligro (2007).

A lo que sí es fiel Ang Lee es a dos obsesiones argumentales que aparecen en todas sus producciones: los motivos y las consecuencias de que las familias se separen y cómo la juventud se enfrenta a retos impuestos por las tradiciones culturales, sociales o religiosas.

Life of Pi tiene tres nominaciones al Globo de Oro: película, director y banda sonora.  Mientras que el American Film Institute la consideró una de las 10 mejores películas del año 2012.

Capturar la belleza

Ang Lee con su película Life of Pi (Una aventura extraordinaria) regala una honda experiencia existencial y espiritual, en ocasiones algo discursiva y dada al sermón religioso, pero sin duda mágica, filosófica y emotiva.

Esta película es sobre la voluntad humana de seguir adelante; acerca de la fe que derrota más de un obstáculo externo e interno; sobre la necesidad de respetar el crisol de religiones que existen en el mundo; sobre cómo se pueden sortear los peligros más increíbles; sobre cómo el hombre es un animal adaptable; sobre la tirante relación entre los seres humanos y el resto de las especies; y sobre la batalla sin cuartel del racionalismo con lo místico y viceversa.

Estructura

Tanto la película de Lee como el libro de Yann Martel (la adaptación para la pantalla grande la firmó David Magee) son una muñeca rusa, o sea, tienen una historia dentro de otra.

Se trata de un señor mayor que le cuenta en un bar a un escritor que hay alguien que tiene una hazaña que debería compartirle. Ese narrador entrevista en Canadá a ese individuo, que a su vez recuerda lo pasado mientras lo relata, y luego el narrador lo fusiona con esa otra manera de llamarle a la realidad: la ficción.

El ritmo  decae cuando Lee, siguiendo la estructura de la novela, oscila entre contarnos las penurias de un chico que está casi solo contra la adversidad y un adulto que trata de sembrar la fe en el alma de un escritor por completo escéptico.

Cuando Lee posa su mirada en ese muchacho que convive con un animal salvaje, tan acorralado y temeroso como el joven, y cuando todo el universo cabe en una pequeña embarcación,  su película es inmensa y maravillosa, al manejar una ternura a lo Amelie (2001), de Jean-Pierre Jeunet, pero cuando nos obliga a escuchar y ver a un adulto que comparte su experiencia con otro, entonces el desbalance es evidente.

Justin Changm, de  Variety, señala que "esta adaptación exquisitamente bella de la novela de naufragio de Yann Martel tiene una cualidad sui generis que nunca deja de cautivar, incluso aunque su construcción de fábula y su impecable diseño artístico se quedan cortos en lo que se refiere al drama puro y elemental".

Algo que hubiera sido estupendo es si Lee nos llevara a dudar más. ¿Qué pasaría si la versión fantástica que cuenta el chico en el hospital fuera mentira? ¿Qué ocurriría si el comportamiento y el desenlace de la hiena, la orangután, la cebra, el tigre y el muchacho fueran solo una metáfora de cómo es la forma de ser de las personas?

Referencias

El espectador encontrará un sinfín de referencias en Life of Pi.

Por ejemplo, la odisea del muchacho y el tigre les recordará el devenir de personajes bíblicos emblemáticos como Noé y Job, así como seres literarios como el Tristram Shandy de Laurence Sterne y el Próspero y la Miranda de La Tempestad, de William Shakespeare; sin olvidar que en  el libro y la película también aparecen homenajes, voluntarios o no por cuenta de Yann Martel, a las obras de colegas suyos como Ernest Hemingway, Gabriel García Márquez, Rudyard Kipling y Rabindranath Tagore.

Ah, por favor, no dejar por fuera la película  Lifeboat (1944), de Alfred Hitchcock.

Tecnología

El séptimo arte debe saber transmitir la belleza que nos rodea. Esa premisa la cumple Lee con Life of Pi.

Hollywood utiliza los efectos especiales para hacer creer a su audiencia hasta lo imposible, pero no siempre es tan convincente como en esta ocasión.

Como indica Peter Travers, de la  Rolling Stone, Life of Pi "pone el 3D en las manos de un artista de primera clase. Ang Lee lo utiliza con la delicadeza y el lirismo de un poeta. No sólo ves la película: la vives".

Lee nos muestra  lo hermoso e indómito de la naturaleza, sin embriagarse con las virtudes de los ordenadores.

Por ejemplo, el agresivo tigre de bengala que acompaña a Pi en medio de la nada acuática es más que real en sus movimientos y actitud, al ser una amalgama entre un felino verdadero llamado King y las bondades de la computadora.  

O qué decir de la bandada de peces voladores o la enorme ballena que navega a sus anchas por el mar, o las puestas de sol o lo virulento y calmado del océano. Todo lo brinda Lee como si vieramos un documental por Discovery Channel.

Como hizo Martin Scorsese en su largometraje Hugo (2011), el 3D en manos de Lee no interrumpe la narración, aparece solo en momentos claves, por lo que no se convierte en un estorbo, sino que es un aliado.

Las  escenas de Life of Pi son de una preciosura que en Hollywood es bastante escasa. A Lee solo le gana, y de sobra, Terence Malick.

¿Por qué?  El maestro norteño no requiere del ingenio de ningún departamento de efectos especiales para brindar la preciosidad de lo natural, como lo plasmó en su incomprendida El árbol de la vida (2011).

¿Ya vieron Life of Pi? ¿Qué película dirigida por Ang Lee les parece destacable?

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