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10 nov Mejor es Charlie Sheen que Ashton Kutcher

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Two and Half Men, estrenada el miércoles pasado por el canal por cable Warner para Latinoamérica, sea fallido del todo, lo que ocurre es que dependió por completo del personaje de Charlie Harper, encarnado con insensata perfección por Charlie Sheen.

Incluso cuando se habla de Harper en su ausencia (murió de una forma violenta), los mejores chistes de ese primer episodio eran precisamente relacionados con la pedantería, egoísmo, actitud misógina y todos los defectos que tenía Charlie, razones por las cuales esta comedia era un encanto y provocaba un placer culposo.

Admito que los chistes eran precisos y cortantes sobre el matrimonio, el divorcio y el sexo, como es la línea de este programa creado por Lee Aronsohn y Chuck Lorre, pero la ausencia de Sheen no la puede llenar un actor de medio pelo como Ashton Kutcher, que al final lo que hace es una copia de su Michael Kelso, uno de los personajes centrales del programa  That ‘70s Show (1998-2006).

Su Walden Schmidt es Kelso, solo que de mayor edad, pero ambos son ingenuos (para no decir algo impropio en este blog), igual de buena gente y divertidos desde su actitud ida y etérea. Una diferencia es que el muchacho de la década sicodélica pertenecía a la clase media trabajadora y Walden es un nuevo rico de la era cibernética. Wao, eso sí que es un cambio.

Acepto que el capítulo debut fue simpático, aunque es irregular la forma como justificaron la llegada de Walden a la residencia playera de Malibú, uno de los tesoros materiales que ostentaba Charlie, un amante del alcohol y de las mujeres bellas de todas las razas y clases sociales.

También fue irregular la razón por la cual Walden decidió comprar la codiciada vivienda y ni hablar de lo absurdo que fue la manera como Alan (Jon Cryer), el hermano de Charlie, se quedó en esa casa donde casi nunca puso un céntimo para los gastos más básicos que una propiedad exige.

Cuando miras el capítulo segundo de la novena temporada, que ya depende fundamentalmente del aparente encanto de Kutcher/Walden, lo gracioso baja en intensidad y causa hasta cierta molestia porque los guionistas convierten a Walden Schmidt en un Charlie Harper más light, aunque da visos de que pronto será igual de irresponsable, inmaduro, mujeriego y poco importa como era el adulto que componía jingles para costearse su vida de rico sin mayores escrúpulos. O sea, no quieren a ninguno de los dos Charlie, ni al actor ni al personaje, pero en el fondo los necesitan a los dos y mucho.

Sí, hay talento en Jon Cryer (un hermano, entre patético y maduro), Angus T. Jones (el hijo, sobrino o nieto que nadie quisiera como familia), Conchata Ferrell (la indomable Berta) y Holland Taylor (la madre que Sigmund Freud debió tener), pero ya ellos eran satélites en ese universo que era el desempeño de ese talento que era Charlie Sheen y no va a cambiar de forma considerable su presencia en la serie.

Si bien en América Latina comenzó la novena temporada esta semana, ya en Estados Unidos van por la docena de capítulos.

El apoyo del público norteño ha sido bueno para esta serie ganadora de cinco premios Emmy, lo que es un descanso para sus productores, aunque dudo que la serie sea un nuevo ER (1994-2009) o The Simpsons (1989-hasta la actualidad), dos series más que longevas en la pantalla chica norteña no importa su género.

Aunque, cuidado, el programa en la Unión Americana está lejos de ser un éxito permanente. Sí, el primer capítulo registró 28.5 millones de espectadores estadounidenses deseosos de saber el destino final de Charlie. Pero el segundo episodio de la nueva temporada cayó a 21 millones de espectadores y ya para el capítulo quinto iba por 15 millones. Yo no estaría saltando de alegría si fuera inversionista del programa.

Spin City (1996-2002) y The X Files (1993-2002) son ejemplos de programas que duraron no más de dos años luego que sus actores estrellas, Michael J. Fox y David Duchovny, respectivamente, les dijeron adiós a sus personajes por distintas razones y ambos programas se fueron al hoyo cuando otros actores intentaron llenar sus vacíos.

¿Saben de alguna película en la que Ashton Kutcher haya estado sobresaliente como para justificar que tiene algo más que una cara linda? Yo no recuerdo ninguna. Al consultar el sitio web rottentomatoes.com me doy cuenta de que su mejor desempeño en la pantalla grande fue en No Strings Attached (2011) y en esta comedia logró un lamentable 49% de la aprobación de los críticos. Es decir, es su nivel más alto y ni siquiera convenció a la mitad de los expertos.

¿Kutcher será la excepción de la regla y hará que Two and Half Men dure cuatro o cinco temporadas más? Lo dudo.

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