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26 sep Michael Bay se libera con la comedia Sangre, sudor y gloria

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Sangre, sudor y gloria (Pain and Gain) es una propuesta ordinaria y exagerada. ¿Por qué? Es una película firmada por Michael Bay.

No podemos esperar algo tan distinto a lo que siempre le ha ofrecido a los espectadores.

Este es el producto audiovisual más independiente y audaz de un director que está acostumbrado a rodar producciones de alto presupuesto.

Bay es el responsable de notables éxitos de boletería, entretenidos la mayoría de ellos, como las dos partes de Dos policías rebeldes (1995), Armageddon (1998) y la trilogía de Transformers, entre otros.

Es más, Sangre, sudor y gloria la planifica entre que salía de Transformers: el lado oscuro de la Luna (2011) y comenzaba el proceso para lo que será Transformers: La era de la extinción (2014).

Quizás algunos de ustedes se quedaron con un signo de interrogación cuando usé el término independiente hace un rato para hablar de Bay, quien por tercera ocasión filma en Miami, la cálida ciudad en la que vive desde hace una década. Como curiosidad, otro residente de la metrópoli del sol es que Dwayne Johnson, uno de los actores de esta producción, reside allí desde hace 20 años.

Aunque cuesta creerlo, Sangre, sudor y gloria es la cinta más modesta en términos financieros de Bay como realizador.

Michael Bay está acostumbrado a manejar más 200 millones de dólares para cada uno sus proyectos y ahora usó 40 millones de dólares, una cantidad que de seguro se le va en un par de escenas con elaborados efectos especiales de Transformers.

En sus producciones industriales tiene entre 5 meses y hasta un año para todos los detalles relacionados con sus rodajes. En la cinta que nos ocupa solo tuvo 40 días para filmarla.

Bay, que está acostumbrado a presentar películas lo más políticamente correctas posibles, brinda una comedia (un género que no aborda de lleno hasta ahora) en el que se burla de los más variados sectores de la unión americana y de la cultura pop de este país.

A los blancos los pone como tontos con demasiados ambiciones, a los afroamericanos como inseguros y con ciertos problemas médicos, a los latinoamericanos como seres aprovechados y aprovechables, a las mujeres las retrata como bellos seres sin mucho cerebro, a los musculosos como personas que no alimentan demasiado sus cerebros y de allí un largo etc.

Su trama es tan surrealista e increíble, tiene tal pinta de parodia, que parece mentira que se base en hechos reales, pero sí. Fue cierto que tres culturistas poco hábiles en el oficio del secuestro y la extorsión secuestraron a un millonario en Miami en la década de 1990.

Esta película se inspira en una serie de artículos periodísticos aparecidos en el diario Miami New Times y escritos por el reportero Pete Collins, quien le siguió los pasos a Daniel Lugo, un trabajador del Sun Gym, que secuestró a uno de los clientes del establecimiento, Marc Schiller, y para ello le pidió colaboración a Adrian Doorbal y John Raimondo.

Hoy día, Raimondo cumple una sentencia de 15 años de cárcel y Lugo y Doorbal fueron condenados a cadena perpetua.

Esta extravagante historia le llamó la atención a Michael Bay hace diez años y le costó que un estudio de cine le diera los fondos para llevarla a la pantalla grande.  Sí, a Bay le costó trabajo que le dieran dinero en Hollywood para hacer una película.

Entre graciosa y aberrante. el comportamiento de sus personajes va de la simpleza graciosa a la maldad torpe y ese tono que parece imposible lo logra bastante bien Bay, quien no entrevistó a los tres rateros en cuestión ni a su víctima sino que habló con terceros, gente que los conoció y los vio en acción.

El reto de los actores Mark Wahlberg, Dwayne The Rock Johnson y Anthony Mackie era encarnar seres despreciables, pero que de alguna manera la audiencia entendiera su errático comportamiento, y encima, los intérpretes debían tratar que la audiencia apoyara el proceder de sus personajes, aunque sea, a medias.

Pienso que el intentó valió la pena. Sangre, sudor y gloria no es la mejor comedia criminal de todos los tipos, aunque sí es la película más libre de Michael Bay, quien vale recordar, no es el nuevo Frank Capra, Joel Coen o Francis Ford Coppola.

¿Qué les gustó y qué no de Sangre, sudor y gloria?

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