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27 ago Neil Armstrong: una leyenda espacial

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Apolo 11. 20 de julio de 1969. Por fin un ser humano llegaba a la Luna. Se cumplía así el viejo sueño de todo aquel que miraba desde la Tierra al cielo en busca de respuestas.

Aquella fecha inolvidable, el astronauta Neil Armstrong descendía de una nave espacial y en la superficie lunar este comandante estadounidense daba los primeros pasos más famosos del siglo XX.

Mientras recorría este territorio a miles de kilómetros de su planeta, se dio el lujo, además, de pronunciar a las 02:56:15 una de las frases más emblemáticas de la pasada centuria: “Voy a bajar del módulo lunar ahora... Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”.

Armstrong murió el sábado pasado, a los 82 años, en Ohio, “como consecuencia de las complicaciones derivadas de una cirugía cardíaca”, informó la agencia de noticias AFP, a partir de un comunicado difundido por la familia de este héroe nacional norteño.

“Armstrong fue sometido a una cirugía de bypass en el corazón este mes, solo dos días después de su cumpleaños el 5 de agosto, para aliviar arterias coronarias bloqueadas”, agrega la agencia de noticias Reuters sobre la salud del que también fue piloto de guerra de la marina.

POSIBILIDADES

Allá arriba, como si fuera el protagonista de una película dirigida por Georges Méliès o Steven Spielberg, Neil Armstrong le informó al centro de control de Houston (Texas, Estados Unidos) del alunizaje del módulo lunar (LEM) pilotado por Edwin E. Aldrin Jr.: “Houston, aquí la base de Tranquilidad. El águila aterrizó”.

“Pensaba que eran de 90% las posibilidades de retornar sanos y salvos a la Tierra luego de ese vuelo, pero solamente 50% de posibilidades de posarnos sobre la Luna en esa primera tentativa”, declaró recientemente Armstrong recordando su hazaña.

“Ese vuelo era un boleto sin regreso”, señala Louis Taylor, presidente de la Asociación Panameña de Aficionados a la Astronomía, quien explica que era la “primera vez que se hacía un aterrizaje lunar, la primera vez que se hacía un acoplamiento en órbita lunar, la primera vez que se hacía un despegue desde otro cuerpo celeste (la Luna) que no era la Tierra”.

Lo aún más sorprendente, añade Louis Taylor, es que “todo esto se hizo, sin que hubiese una previa práctica y debió salir bien con cero error. Es asombroso que hombres como Neil y sus compañeros, Michael Collins y Edwin E. Aldrin Jr., lo hayan logrado con la tecnología de los años 1960 del siglo XX”.

Aldrin y Armstrong no solo recorrieron la Luna por espacio de dos horas y media, sino que además sacaron tiempo para recolectar 21 kilos de rocas, hacer fotografías y plantar una bandera estadounidense.

ORÍGENES

Neil Armstrong nació el 5 de agosto de 1930 en Wapakoneta. Desde chiquito lo suyo era escalar las nubes y tratar de ir más allá de lo que nadie había ido.

De pequeño veía fascinado el andar de los aviones por los aires y se prometió a sí mismo que algún día él también abordaría esos pájaros de acero.

Su encuentro con la eternidad comenzó cuando a los 15 años tomó cursos de pilotaje y obtuvo su licencia un año después.

Al estar entrenado como piloto de la Marina, efectuó 78 misiones de combate durante la Guerra de Corea (1950-1953).

Pero Armstrong también creyó en la formación académica. Por ello, estudió y se graduó de ingeniería aeronáutica en la Universidad de Purdue (norte de Indiana) y luego obtuvo una maestría en la misma disciplina en la Universidad de California del Sur.

En 1955 se hizo piloto de pruebas y pilotó 50 tipos de aviones, lo que le permitió siete años años más tarde ser seleccionado por la NASA para cumplir su meta anhelada: ser astronauta.

En septiembre de 1966 efectuó un vuelo con David Scott en la misión Gemini 8.

PERSONALIDAD

La misión Apolo 11 sería la última aventura de Neil Armstrong, que de inmediato se convirtió en una figura mítica, no solo para su natal Ohio, sino también para cada rincón de Estados Unidos, y de seguro para la humanidad entera.

Esta persona de carne, sangre y huesos hizo realidad lo que hasta ese año de 1969 solo habían logrado personajes de ciencia ficción escritos por autores como Julio Verne, Johannes Kepler, Arthur C. Clarke, Isaac Asimov y Robert A. Heinlein: estar en la Luna.

“Siempre se ha conocido de Armstrong como un hombre sencillo, humilde e introvertido”, destaca el istmeño Louis Taylor.

En vez de recorrer el mundo para que todos lo vieran en directo, el modesto Armstrong decidió refugiarse sus últimos 33 años de vida junto con su segunda esposa, Carol, en una granja de Ohio, al norte de la unión americana.

Quizás otro hubiera aprovechado su fama para escribir obras que se transformarían en inmediatos best sellers o bien optar por una carrera política imparable, pero lo único que Armstrong hizo fue hacer una breve carrera en la Nasa, donde alcanzó el puesto de viceadministrador asociado para aeronáutica de la Oficina de Investigación y Tecnología.

En 1971, a dos años de su momento cumbre por excelencia, prefirió dejar la Nasa y ser un profesor de ingeniería de la Universidad de Cincinnati.

El que fue miembro destacado de empresas como Lear Jet y United Airlines no era de hablar mucho ante los medios de comunicación social, aunque Armstrong sí criticó públicamente al presidente Barack Obama cuando el mandatario eliminó en febrero pasado el programa Constellation, lanzado en 2004 por su predecesor George W. Bush, con el cual la Nasa tenía planes de retornar triunfante a la Luna antes de alcanzar una nueva frontera espacial: Marte.

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