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12 sep ‘ParaNorman’, emocionalmente macabra

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La bella, divertida y sombría ParaNorman es hasta ahora una de las pocas películas animadas norteñas de 2012 que ha valido la pena ver.

Si bien su premisa, niño solitario que ve gente muerta y debe salvar a su pueblo de un destino cruel, es por momentos espeluznante para los más pequeños, al final su sensibilidad, su ingenio, su sentido del humor y su candidez hacen que los miedos no sean tan extremos cuando vemos un creativo colectivo de fantasmas, brujas y zombies.

El stop-motion tiene ese aspecto artesanal que siempre me ha parecido encantador, ya que tiene ese resultado artístico de lo hecho a mano en un tiempo donde todo parece que se hace mejor en una computadora. Esta es otra de las razones por las que la aparentemente macabra ParaNorman me agradó mucho.

Uno de los temas de esta cinta, la segunda stop-motion pensada para el 3D, es cómo manejamos todos la muerte de nuestros seres queridos.

Norman, de 11 años, ve a los espíritus que todavía tienen algo pendiente en este plano físico y no pueden irse. Él los escucha, los saluda, los trata con dignidad y dulzura. Por ejemplo, su abuela lo acompaña siempre a ver películas de terror en la sala de su casa.

Sus desconcertados padres y su antipática hermana lo ven hablando solo y lo creen loco, cuando realmente los locos son esos adultos timoratos y temerosos de lo que no entienden.

ParaNorman es un homenaje a los adoradores de las películas de terror, pues hay escenas que recuerdan desde Frankestein hasta La noche de los muertos vivientes.

También guarda cierta estética que recuerda a las películas de Serie B, en especial la arquitectura de sus inmuebles y la apariencia de algunas de sus figuras de ultratumba.

De igual forma hay referencias a las producciones de Tim Burton, en aquello de que hay muertos más agradables y divertidos que más de un ser vivo y que los verdaderos monstruos no son los muertos sino los que respiran y supuestamente son los racionales.

Otro punto a resaltar es lo que sucede en el pueblo donde reside Norman, una especie de réplica de lo ocurrido en Salem (Massachusetts) en 1692, cuando llevaron a la hoguera a un grupo de 25 personas, mayoritariamente mujeres, acusadas de practicar la brujería.

Esta cinta, dirigida por Chris Butler (debuta como realizador de un largometraje) y Sam Fell (firmó The Tale of Despereaux y Flushed Away), es un encanto que no está hecha para corazones frágiles ni para mentes cuadradas sino para almas valientes y espíritus libres.

Eso entrelaza a ParaNorman con otra oscura y encantadora stop-motion producida por Focus Features y Laika Entertainment: Coraline (2009).

De seguro, ParaNorman recibirá nominaciones a premios como el Oscar, el Globo de Oro, el Bafta y el Annie, ya verán.

¿Qué te pareció ParaNorman? ¿La nominarías al Oscar?

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