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19 ago Ricardo J. Bermúdez: un panameño ejemplar

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Ricardo J. Bermúdez fue un humanista panameño que incursionó en más de un terreno y con sobrada solvencia: arquitectura, dibujo, poesía, cuento, ensayo, docencia y periodismo.

Como si tantos oficios no fueran pocos, este intelectual fue además académico, gremialista, ministro de Educación y un nacionalista a carta cabal.

Este hombre culto, cuyo centenario de nacimiento se celebra este 22 de agosto, es el centro de dos actividades para celebrar su paso por este istmo.

Está la exposición documental “ Ricardo Bermúdez: presencia en su centenario”, que se presenta en la Sala Panameña de la Biblioteca Nacional hasta el 30 de agosto.

Mientras que en la versión número diez de la Feria Internacional del Libro de Panamá se realizará una mesa redonda para analizar sus tantos aportes. Este evento será el 21 de agosto, a las 6:00 p.m., en el salón Trenzado-Lagunilla del Centro de Convenciones Atlapa.

Don Dicky nació el 22 de agosto de 1914 y murió el 19 de septiembre de 2000.

Se casó con Aura Dutari en 1943. Esta pareja tuvo cuatro hijos: Dora Isabel, Olga Ester, Ricardo Julio y Alberto Raúl.

Debutó como poeta con la obra Poemas de ausencia (1937) y tres poemarios suyos fueron distinguidos con el premio Ricardo Miró, así como su libro de cuentos Para rendir al animal que ronda.

Quien fue fundador del diario La Prensa también formó parte del equipo que planificó y diseñó la Ciudad Universitaria de la Universidad de Panamá (1946-61), así como docente universitario entre 1945 y 1972 y Decano de la Facultad de Arquitectura de la casa de estudios superiores de Octavio Méndez Pereira.

EL VANGUARDISTA

Ricardo J. Bermúdez, que comenzó a escribir versos en su etapa estudiantil en el colegio La Salle, obtuvo el premio nacional Ricardo Miró en la categoría poesía por Adán Liberado (1942), Cuando la isla era doncella (1954) y Con la llave en el suelo (1962).

El ensayista Rodrigo Miró opinó en su momento que su obra “es estación de forzado arribo en el itinerario de la poesía panameña contemporánea”.

“Bermúdez, poeta en quien la fuerza cerebral es tanta que supera a la emotividad, hace además en sus poemas incursiones filosóficas, aunque nunca de manera discursiva, sino intuitiva, directa y sintética como corresponde al género poético”, en una ocasión resaltó la poeta Elsie Alvarado de Ricord.

“Su poesía es profunda y comprometida con el ser universal y con el ser panameño”, planteó Berna de Burrell, presidenta de la Academia Panameña de la Lengua.

“Es uno de los poetas más deslumbrantes del idioma español”, sentenció el novelista Justo Arroyo. “Su virtuosismo, que torna la lectura de Bermúdez no solo en un desafío sino en un deleite, es lo que lo ha separado del gran público, impidiendo que sus versos sean conocidos más allá de círculos selectos, lo cual constituye una pena”.

“Su poesía está muy bien estructurada y rica en contenido lírico”, resaltó el arquitecto Ricardo J. Bermúdez D., hijo de don Dicky.

“Su obra más completa es Adán Liberado. La más hermosa son los cantos a Taboga contenidos en Cuando la isla era doncella. El poema individual más fuerte y sentido es el Canto Heroico, elaborado durante los tristes días del 9 de enero de 1964”, consideró Bermúdez D.

EL CUENTISTA

En 1974, obtuvo el premio nacional Ricardo Miró en el aparte cuento con Para rendir al animal que ronda.

“Excelente colección de nueve cuentos. El que da nombre a la obra, uno de los mejores”, opinó Berna de Burrell.

Bermúdez D. resaltó que esa única incursión de su padre en este género “se produjo por la necesidad de presentar un trabajo que destacara la penosa realidad que vivía el país entonces” a manos de una dictadura militar.

El académico Justo Arroyo planteó que el “hilo conductor es la denuncia de la irrupción de los militares dentro del orden político panameño de la época. El autor no esconde su rabia por la situación del país. No obstante, su sentido artístico, su dominio del idioma, le permiten mantener el interés y el equilibrio”.

EL ARQUITECTO

Ricardo J. Bermúdez, que se recibió de arquitecto en la Universidad de Southern ( California, EU), integró la primera generación de arquitectos panameños formados fuera del istmo.

“Casi estoy por creer que el poeta Bermúdez escogió la profesión de arquitecto convencido de que tal disciplina se adecuaba más que otras a su estética, a su cosmovisión y a su afán de encausar dentro de normas rígidas la exuberancia de su espíritu”, opinó el bardo Rogelio Sinán.

Bermúdez D. resume la obra arquitectónica de su padre como “honesta, sin pretensiones y cargadas de conceptos estéticos muy sólidos y filosóficamente estructurados para armonizar forma y función de manera natural”.

“Fue junto a Guillermo De Roux y Octavio Méndez Guardia miembro del equipo de profesionales que planificó y diseñó la Ciudad Universitaria de la Universidad de Panamá (1946-61)”, recordó Mario García Hudson, coordinador del Centro Audiovisual de la Biblioteca Nacional.

Dentro de la Universidad de Panamá, Francisco Javier Erroz, arquitecto y docente, resalta sus edificaciones de la Biblioteca (hoy Rectoría), los edificios de Ciencias, Ingeniería y Arquitectura, Humanidades y Paraninfo.

No por menos, Erroz indica que Bermúdez, Méndez Guardia y De Roux “consagraron la presencia de la arquitectura moderna y la corriente corbusiana en Panamá”.

Erroz destacó que Bermúdez, quien fue docente universitario desde 1945 hasta 1972, fue el primer decano de la Facultad de Arquitectura.

EL COMUNICADOR SOCIAL

Bermúdez fue fundador y miembro de la junta directiva de La Prensa (1980) y columnista del diario entre 1992 y 1994.

I. Roberto Eisenmann Jr., fundador y primer presidente de La Prensa, planteó que “ Dicky siempre estuvo a la altura de la lucha por la democracia. Nunca dudó, ni por un segundo, darle apoyo total a la redacción”.

Rememoró que lo habían elegido para que fuera el primer director del periódico, pero “unos meses antes de arrancar Dicky determinó que era mejor que fuera otra persona, por su falta de experiencia. Cuando retiró su nombre elegimos a Fabián Echevers para el cargo. Dicky fue un hombre de equipo y de principios. Fue uno de los héroes de la etapa heroica de La Prensa”.

EL ACADÉMICO

Ingresó en octubre de 1973 como miembro de la Academia Panameña de la Lengua.

Berna De Burrell destacó “la elevada actividad de su obra creativa, que da lustre a nuestra Academia. Y que su relación con los que trató, a quienes eran sus compañeros en su época, era la que se esperaba de un hombre de sentimientos nobles y entrañable sentido de la amistad”.

Desde este año, Justo Arroyo ocupa la silla de Bermúdez en la Academia, lo que representa para él “emoción y humildad, ya que estoy consciente de suceder a un hombre del Renacimiento, un vanguardista en vida y obra que a sus muchas cualidades artísticas y científicas unió una gran calidad humana”.

SU LEGADO

El legado bibliográfico que Bermúdez donó a la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero R. consta de tres mil obras.

Una parte de ese material puede verlo en la exposición “ Ricardo Bermúdez: presencia en su centenario”, que se presenta en la Sala Panameña de esta institución cultural hasta el 30 de agosto.

“Mi padre entregó en vida su colección a la Biblioteca Nacional. Salvo algunos libros que personalmente me entregó para que fuese su custodio en los años por venir cedió a la memoria nacional su antología completa”, reveló Ricardo J. Bermudez D.

De esta colección, Mario García Hudson, curador de la muestra, recomendó pasar por la sección “De su colección”, para observar obras dedicas a Bermúdez por Diego Domínguez Caballero, Ricaurte Soler, Gil Blas Tejeira, Carlos Francisco Chagmarín y María Olimpia de Obaldía, entre otros.

La colección, aseguró García Hudson, “está debidamente catalogada y accesible para la consultas de los usuarios en las Sala Panameña y Extranjera de la institución”.

¿Han leído algún libro de Ricardo J. Bermúdez?

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