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03 may Shakespeare, un dramaturgo guionista

Un día como hoy, hace 400 años, murió William Shakespeare, el más grande e influyente dramaturgo de la lengua inglesa.

Su influencia en el cine y la televisión, en particular en Estados Unidos y el Reino Unido, supera a la de otros grandes como Cervantes, Dickens o Dostoevsky.

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William Shakespeare no conoció el cine ni la televisión, pero estos dos medios han permitido que sus piezas teatrales lleguen a un enorme público. William Shakespeare no conoció el cine ni la televisión, pero estos dos medios han permitido que sus piezas teatrales lleguen a un enorme público.
William Shakespeare no conoció el cine ni la televisión, pero estos dos medios han permitido que sus piezas teatrales lleguen a un enorme público. REUTERS

Un 3 de mayo de 1616, en su mansión de Stratford-upon-Avon (Reino Unido), una construcción hecha de ladrillo y madera, cerraba sus ojos para siempre William Shakespeare.

Tenía 52 años cuando murió en su ciudad natal y dejó un éxito teatral que nadie ha podido superar hasta ahora.

Actor, productor, poeta, empresario, aunque sobre todo dramaturgo, este inglés cautivó a todas las clases sociales de su tiempo: tanto las de alcurnia como las marcadas por la pobreza consumían sus tragedias, comedias y sonetos.

Su imponente obra, compuesta por 26 piezas, aún hoy, mantiene una vigencia increíble en todos los costados de la Tierra, tanto entre el sector de los eruditos como entre la gente que ni siquiera saber leer.

Shakespeare, el rey indiscutible de la dramaturgia de todos los tiempos, es, además, el autor más adaptado de la historia del cine y la televisión.

Aunque cueste creerlo, el bardo inmortal es el guionista más prolifero del entretenimiento audiovisual mundial, en especial, en las industrias de Estados Unidos y Reino Unido, desde donde salieron los más exquisitos largometrajes dirigidos por genios del lente como Laurence Olivier, Orson Welles, Joseph L. Mankiewicz, Franco Zeffirelli y Kenneth Branagh, entre otros.

Hamlet, Macbeth, Romeo y Julieta, Otelo, Julio César, El sueño de una noche de verano, Cuento de invierno, y Antonio y Cleopatra han sido trasladadas a la pantalla grande y a la chica, a veces respetando el original al pie de la letra, en otras en unas versiones más que libres, pero todas muestran las dobleces del alma humana que como nadie supo dibujar aquel que nació como plebeyo, hijo de John Shakespeare y Mary Arden, y falleció hace 400 años siendo un monarca literario, que nunca será olvidado. 

UN PUÑADO DE BUENOS EJEMPLOS

Entre 1898 y el 2016, se han filmado mil 151 proyectos visuales a partir de las obras inmortales de Shakespeare, de acuerdo con cifras del sitio web imdb.com.

Siendo los mejores títulos los firmados por los maestros Laurence Olivier, Orson Welles y Kenneth Branagh, quienes, además, fueron los que más veces la llevaron a los cines y también las representaron en las tablas.

Nadie como Shakespeare, padre de tres hijos, ha podido influir tanto en el lenguaje visual.

Sus más cercanos colegas, y adversarios en esto de las cifras de cortos y largometrajes, están bastante lejos de su imponente presencia.

Por ejemplo, se han rodado 362 proyectos a partir de las piezas de Charles Dickens; 223 usando los textos de Fiódor Dostoevsky; 179 con historias de Leo Tolstoy, 151 tramas con lo redactado por Mark Twain y 112 argumentos diseñados con las ideas de Cervantes.

Esa relación entre el movimiento capturado con una cámara y el genio de la escena se inició bien temprano, en 1898, cuando se proyectó el corto silente Macbeth, en la que Johnston Forbes-Robertson encarnaba al rey de Escocia.

En 2016 hay, por lo menos, 25 proyectos audiovisuales, entre la pantalla chica y la grande, aprovechando la emoción por los 400 años de don William Shakespeare (1564-1616).

En 2017 están programadas para estreno los filmes Love’s Labour’s Lost (23 marzo), de  Barry Avrich y Ambition’s Debt (1 de enero), de Devin E. Haqq.

MUESTRAS MAGISTRALES

Hay propuestas clásicas como es el caso de Hamlet (1948), de Laurence Olivier (quien además era el príncipe de Dinamarca), que junto a Shakespeare in Love (ganó 7 Óscar, aunque no está basada en ninguna pieza del amigo William), es la producción más premiada, ya que obtuvo cuatro Óscar, incluyendo película y actor, más dos Globos de Oro y un Bafta.

En 1948, Orson Welles dirige y protagoniza Macbeth, hoy aclamada por los cinéfilos, aunque incomprendida en su momento histórico y rodada bajo serias dificultades económicas, como fue casi lo normal en los títulos firmados por el responsable del Ciudadano Kane.

Para 1952, Orson Welles sigue con su pasión por Shakespeare y lo demuestra con Otelo. Al inicio solo sería intérprete central, pero el productor del proyecto se declaró en bancarrota y para que no se perdiera lo invertido Welles decidió hacerse cargo de la película.

En 1992, Beatrice Welles-Smith, hija de Orson, lideró un proyecto para restaurar Otelo.

Después fue el turno de la admirable Julio César (1953) y el responsable fue Joseph L. Mankiewicz, quien le dio el papel de Marco Antonio a Marlon Brando. Esta joya se quedó con dos Bafta (el Óscar inglés): actor (John Gielgud) y actor extranjero (Marlon Brando).

El ucraniano Grigori Kozintsev adoraba a Shakespeare y rodó su inmejorable Hamlet en 1964, en la que Innokenti Smoktunovsky encarnaba al hijo del fallecido rey Hamlet.

La más ambiciosa de todas es Campanadas a medianoche (1965), en la que Orson Welles combinaba conflictos, piezas y personajes de Ricardo III, Enrique IV y Las alegres comadres de Windsor.

El mayor triunfo en taquilla de una película basada o inspirada en Shakespeare es West Side Story (1961), un musical urbano a partir de Romeo y Julieta, de Robert Wise y Jerome Robbins, y un cartel encabezado por Natalie Wood, Richard Beymer y Rita Moreno.

Otra conocida en términos comerciales, y a la que le fue bien con los expertos, es La mujer indomable (1966). Franco Zeffirelli decidió darle las máximas responsabilidades a la pareja de moda: Elizabeth Taylor y Richard Burton.

En tiempos modernos es Kenneth Branagh el que más y mejores filmes ha hecho sobre Shakespeare. Destacable es su desempeño en Mucho ruido y pocas nueces (1993), En lo más crudo del crudo invierno (1995) y Hamlet (1996), entre otras.

También existe un grupo de filmes que no respetan el fondo de las piezas de Shakespeare, aunque sí son respetuosos con su forma como El rey león, Ran y Mi Idaho Privado.

TELEVISIÓN

La pantalla chica también ofrece excelentes ejemplos de cómo Shakespeare dejado una estela permanente.

Una prueba es la interesante Sons of Anarchy, que se inspira en Hamlet, o Juego de tronos y Los Sopranos, en la que George Martin y David Chase, respectivamente, cuyas intrigas, traiciones y luchas de poder son reminicencias de Ricardo III, El rey Lear, Macbeth y Coriolano.

Sin olvidar la serie House of Cards, cuya trama guarda relación con Ricardo III.

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