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19 oct Sylvia Kristel, algo más que un símbolo sexual

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El sexo siempre vende. La actriz holandesa Sylvia Kristel, quien falleció el pasado jueves a los 60 años debido a un cáncer de estómago, será recordada como la intérprete más popular de la industria del cine erótico del siglo pasado.

Se hizo famosa en 1974 gracias a la película Emmanuelle, sobre una joven señora recién separada que en Tailandia experimenta el sexo con damas y caballeros, un personaje que luego interpretaría en 10 ocasiones tanto en la pantalla grande como en la televisión.

Ese papel, que le brindó el director francés Just Jaeckin, para bien y para su tristeza, la marcó para toda la vida. Ella contó que su primer esposo, el autor belga Hugo Claus, la convenció para que protagonizara esta producción y le aseguró que nadie la iba a ver porque la censura de la época en Holanda y el resto de Europa la iba a marginar por su argumento.

Fue interesante, pues pasó todo lo contrario,  Emmanuelle se convirtió en un éxito (más de 350 millones de personas en el mundo la vieron en salas para adultos), que encantó a los hombres por las jóvenes desnudas y para algunas mujeres significa la dignificación y el derecho de tener sexo cuando y con quien quisieran.

"Ni siquiera participó en el casting cuando Jaeckin visitó Holanda en busca de su estrella. Pero el director cuando la vio en la agencia de talentos donde buscaba a sus actores supo inmediatamente que estaba destinada al papel", relata la agencia EFE. ."Cuando vi su cara, quedé pasmado", declaró el cineasta en una entrevista con la revista francesa Le Nouvel Observateur.

Pero Sylvia Kristel, que "nació en una familia religiosa dueña de un hotel en la ciudad holandesa de Utrecht" (EFE), participó en 58 producciones entre 1973 y 2010, y fue dirigida por maestros como Roger Vadim y Claude Chabrol, pero de eso se dice poco porque el morbo gusta más. La también pintora y madre de un hijo no solo luchó desde hace 10 años contra el cáncer de garganta, pulmón y estómago, sino que también combatió con una industria que la redujo a símbolo sexual. Fue una mujer que trató de seguir adelante a pesar de las dificultades. Por lo menos, la muerte le demostró su amor, pues falleció mientras dormía.

Igual combatió su adicción al cigarrillo, el alcohol y las drogas ilegales que la llevaron a participar en Hollywood en proyectos audiovisuales olvidables, pero que le daban para sostener estas debilidades.

"La gente no asume que John Wayne le dispara a las personas y monta a caballo los fines de semana", dijo Kristel en una ocasión a un medio de comunicación holandés. "Pero sí creen que soy una ninfómana porque lo vieron en Emmanuelle".

La que comenzó en el mundo del entretenimiento como modelo y Miss Televisión Europa formó parte de una generación que trató de ofrecer historias con contenido dentro del circuito fílmico para adultos, un movimiento que documentó Paul Thomas Anderson en Boogie Nights (1997).

Las agencias de noticias informan que "será sepultada en presencia de sus familiares más cercanos".

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