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07 nov 'The Cell', el nuevo capítulo de 'The Walking Dead'

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Daryl Dixon (Norman Reedus) y Dwight (Austin Amelio) fueron las estrellas de 'The Cell'. Daryl Dixon (Norman Reedus) y Dwight (Austin Amelio) fueron las estrellas de 'The Cell'.
Daryl Dixon (Norman Reedus) y Dwight (Austin Amelio) fueron las estrellas de 'The Cell'. Cortesía

La violencia sistemática más irracional siempre la asocio con la Edad Media, cuanto entre los siglos V y XV el ser humano encontró una enferma fascinación por quebrar, emocional y físicamente, a sus enemigos con los más horrendos procedimientos. 

En el siglo XX, y aun durante estos días, esas ideas las han puesto en práctica tanto las dictaduras militares como las civiles, tanto las de derecha como las de izquierda. 

Estas torturas también han sido útiles para la industria del cine, como queda en evidencia en películas tan dispares entre sí como Casino, Man on Fire y The Girl with the Dragon Tattoo, aunque ha sido el género del terror el que más a echado mano de estos mecanismos de dolor, como ocurre en las sagas de Hostel y Saw.

En la televisión series como Juego de Tronos y The Walking Dead se han vuelto expertas en estas lides.

Un ejemplo reciente es el capítulo número tres, The Cell ( La celda), de la séptima temporada de The Walking Dead, cuyas escenas castigando a Daryl pueden ser calificadas como sádicas y exageradas.

Lo triste es que esas, y muchas otras mas, fueron de uso corriente, en la vida real, entre los torturadores afines a las dictaduras latinoamericanas, quienes le hacían a sus adversarios lo que le propinaron a Daryl: desnudarlos, aislarlos en espacios pequeños y sin luz, les suministraban poca comida al día, golpizas frecuentes... Todo en busca de hacer a los individuos indefensos, frágiles y vulnerables.

No por menos el capítulo hace referencia a una celda, porque la idea es que Daryl esté no solo encerrado en el plano físico, sino también en su lado emocional y psicológico.

Negan usa la tortura, como lo hicieron tristes figuras como Videla, Somoza o Pinochet, como la manera de gobernar desde y por el miedo, la coacción y la intimidación. Aunque a los estadounidenses quizás The Cell les recuerde lo que ocurrió en Abu Ghraib, cuando se supo que los soldados estadounidenses cometieron más de una atrocidad con sus pares de Irak. 

Cuando Negan le exige a sus seguidores que lo adoren hasta límites fuera de toda lógica y sientan que todos son él (aunque no disfruten de todo lo que su poder representa), me recuerda a los informes de las comisiones de derechos humanos en el continente americano, que denunciaron que en los gobiernos dictatoriales humillaban a la gente de distintas maneras. Desde que besaran la bota del soldado que los golpeaba, hasta exigirle a la víctima que le pidiera perdón a su victimario por existir o que renegaran de sus ideales u opiniones (cuando Negan le pide a Daryl que olvide su propio nombre y adopte otro), ponerle ropa particular para que se diferencie de los demás en lugares públicos (el tipo de ropa que le pusieron a Daryl)...

Por otra parte,  The Cell también nos permitió conocer cómo es la guarida de Negan y de los suyos. Se muestra una fábrica lúgubre, fría y solitaria, en la que los suyos deben arrodillarse ante su paso y deben temblar ante su presencia. Es una forma de gobierno desde el sufrimiento y la humillación, donde las personas no tienen futuro y se preguntan si estar así es mejor que no andar solo por ese mundo apocalíptico o si no sería buena idea dejarse convertir en una zombi.

Este episodio también permitió entender el comportamiento de Dwight (quien tiene su cara quemada gracias a Negan) y Sherry cuando en la temporada cinco se encontraron con Daryl. Además se plantea cómo se va creando una relación torcida de solidaridad con Daryl (que no es tan bestia como se podría creer), y cómo este le recuerda a su captor que ellos son muchos y que Negan es solo un hombre que puede ser vencido si se organizan y si trabajan en equipo, lo que será relevante más adelante cuando Ricky y los demás convenzan a la mayoría de que pueden derrocar a este nuevo enemigo.

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