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25 ago Venezuela, una nación fragmentada

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Isabel Pereira explica que La quiebra moral de un país “es el resumen de las vivencias y percepciones que he sentido como persona creyente y comprometida con los otros”.

Su ensayo sobre la situación de Venezuela, que presentó en la Feria Internacional del Libro de Panamá, “nace de la constatación de que el ser humano y sus sociedades pueden ser impredecibles”.

Plantea que en su país hay “el afán de algunos grupos, hoy en el poder, de imponer sus ideas, de intentar dominar a la persona humana e imponerle un modelo que domina sus mentes y corazones”.

Cuando se está dominado por estas “fantasías utópicas no hay realidades, no hay cifras ni estadísticas que demuestren que el camino es equivocado y que, en lugar de causar el bien, se está haciendo mucho daño”.

Del otro lado, Pereira encuentra a compatriotas que están en plena resistencia a no ser dominados.

“Los venezolanos hoy se baten frente a un Estado que controla todos los poderes, las leyes, los jueces, los fiscales, las fuerzas armadas y los recursos fiscales que provienen del petróleo, fuente casi única de generación de riquezas”, asegura.

La concentración del poder imperante se traduce en “la destrucción de la libertad de expresión, la compra fraudulenta de medios de comunicación para silenciarlos y adquisiciones realizadas con los recursos desviados corruptamente del fisco venezolano”.

'VENEZUELA ES UNA TRAGEDIA'

Con La quiebra moral de un país, Isabel Pereira intentó contestar la pregunta: ¿Cómo llegó Venezuela a donde estamos hoy?

“Era casi impensable imaginar que después de casi medio siglo de vivir en democracia, Venezuela pudiera retroceder y convertirse en escenario para reinventar un comunismo que la humanidad en casi su totalidad había rechazado”, resalta Pereira.

¿Cuán grave es esa quiebra moral en Venezuela?

-Es profunda, los que tienen el control del Estado como botín de guerra tratan de comprar conciencias, destruir reputaciones y tradiciones, corromper las instituciones, aplastar el pueblo con la fuerza militar y el uso corrupto de dinero público. Los sectores populares han sido sometidos con nuevos instrumentos de dominación política, una avasallante aplicación populista de subsidios que permitan a la genta acallar el hambre y algunas necesidades, manteniéndola en una situación de pobreza pasiva. Si la gente protesta queda fuera de los sistemas de subsidios. Hay probados indicios de las inmensas fortunas que acumulan los dirigentes de este gobierno en países como China y Libia. La quiebra es moral y es económica, el aparato productivo ha sido casi destruido, mil 500 empresas estatizadas. Las expropiaciones han arruinado las empresas más importantes del país, nos alimentamos con productos importados porque la agricultura ha sido arrasada, 7 de cada 10 productos que consumimos provienen de las importaciones. La deuda pública se ha quintuplicado a pesar de que el precio del barril de petróleo supera en promedio los $95.

¿La realidad nacional es igual para todos?

-Uno de los efectos más perniciosos de intentar imponer el comunismo en Venezuela ha sido la aviesa intención de dividir a los venezolanos, de separarnos, de ubicarnos en dos mundos, de polarizarnos como se dice habitualmente. Es la aplicación dogmática de la consigna de la lucha de clases que convierte a las personas en enemigos y que imposibilita la reconciliación. Se ha creado es una casta de adeptos al gobierno con un poder sin límites y sin ningún control, beneficiarios privilegiados de las rentas públicas, se enriquecen desmesuradamente y cometen abusos y tropelías. La sociedad no ha progresado, no hay movilidad social, solo hay nuevos ricos cuyos tesoros no provienen del esfuerzo ni de la creatividad, sino de haberse apoderado inmoralmente de los bienes que pertenecen a los individuos y a la sociedad.

¿Cómo será Venezuela dentro de cinco años?

-Depende de nosotros, de la fuerza, el empeño y el valor que tengamos para borrar y terminar esta triste etapa de nuestra historia, que ha significado empobrecimiento, sumisión, pérdida de la palabra y miseria humana. Estamos a la puerta de lograrlo, los venezolanos han resistido al intento de imponer el comunismo. Nunca antes un pueblo, sus estudiantes y sus madres se habían colocado frente a las bayonetas comunistas, pacíficamente como lo estamos haciendo en Venezuela.

¿Es una tragedia?

- Venezuela hoy es una tragedia y una oportunidad. Tragedia por la destrucción, por el envilecimiento moral de quienes dirigen, seres sin compasión que arremeten contra los jóvenes, contra los desvalidos, que mantienen en calabozos fríos y oscuros a muchos hombres y mujeres desarmados que se baten por la libertad. Es una oportunidad porque se forjan nuevos liderazgos, crece la conciencia ante la injusticia y la evidencia de la miseria humana; hoy hemos aprendido que el país es de todos.

¿Cómo evalúa la relación de Panamá con Venezuela?

- Panamá para los venezolanos que hoy padecen este terrible proceso ha sido un refugio y una esperanza. Los venezolanos que llegan lo hacen con buena fe, la mayoría cargadas de conocimientos, de proyectos, con el sueño de poder invertir en una tierra hermana donde sus ideas prosperen para ellos y para los panameños. Esperamos de sus gobiernos comprensión y receptividad.

¿Qué opinión les merece la situación política en Venezuela?

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