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01 feb [Videoblog] 'Lincoln': los juegos del poder

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Más que una película biográfica, Lincoln, es una investigación  en clave de thriller político, que se concentra en cómo un presidente tuvo que ingeniárselas  para que una enmienda sobre la igualdad racial se cumpliera en Estados Unidos.

El director Steven Spielberg es un hombre sabio. Tenía claro que presentar la vida y obra de un personaje con tantas dimensiones como Abraham Lincoln (1809–1865) iba a ser un despropósito.

Por lo que se concentró en cómo este caballero, todo un adelantado de su tiempo, logró entre enero y abril de 1865 que su Partido Republicano y miembros del Partido Demócrata apoyaran su idea de abolir la esclavitud.

A propósito,  Spielberg pasa por alto que Lincoln creció en el oeste de la Unión Americana, que luego estudió derecho, que más tarde se inició en las lides políticas en Illinois y que logró ser Presidente en 1861. El cineasta decidió que el espectador que no sabe estos y otros datos, que busque un libro de historia o vaya a un buscador en internet y ya.

Porque su objetivo fue mostrar la tras escena que hubo antes, durante y después de la histórica elección de la decimotercera enmienda a la Constitución dentro de la Cámara de Representantes, una medida que daba por terminada la esclavitud.

Nosotros, ciudadanos comunes y silvestres, desconocemos las acciones, buenas o nefastas, que llevan a cabo los políticos para hacer valer sus propuestas, más allá si son nobles o despreciables, aunque en el caso de Lincoln era un acto de justicia prohibir un sistema innoble que puso al blanco por encima de los demás seres humanos.

Un retrato humano

Lincoln, nominada a 12 premios Oscar, muestra en qué situación se encontraba la Unión Americana en 1865, una guerra civil que llevaba cuatro años provocando luto y dolor, un Presidente reelegido (Abraham Lincoln) que pudo evadir un tema espinoso (la esclavitud) y así dar fin al conflicto bélico, pero este mandatario resolvió de una vez por todas el asunto  en medio de las balas, hecho que, da a entender Steven Spielberg en su nueva producción, fue uno de los motivos por el cual  fue

asesinado.

Lo que tuvo que hacer Lincoln para conseguir su meta, es decir, seducir o convencer a políticos a favor de su enmienda constitucional, lo resume a la perfección el republicano Thaddeus Stevens en un parlamento lapidario: “La más grande reforma del siglo XIX obtenida, gracias a la corrupción, por el hombre más puro de Estados Unidos”.

Spielberg se nos volvió parco en esta ocasión, al darnos una panorámica sombría (gracias a la portentosa fotografía del maestro Janusz Kaminski) de esos días aciagos para el Presidente número 16 de Estados Unidos, aunque como es la marca de casa, hay escenas demasiado discursivas y de tono grandilocuente, lo que hace decaer en ocasiones el ritmo y el interés narrativo de este largometraje.

Spielberg consigue poner en evidencia cuán distintos eran los republicanos de la época de Lincoln, ya que eran figuras abocadas al liberalismo, distantes del conservador comportamiento de sus representantes actuales, motivo por el cual su candidato, Mitt Romney, no pudo contra Barack Obama en la pasada contienda electoral norteña.

El director, además, logra humanizar al  huésped de la Casa Blanca. Brinda un retrato de un padre cariñoso, en especial con su hijo menor, de cómo era dado a las anécdotas, que era un tanto distante en su trato con los demás y que poseía un especial sentido del humor.

Este proceso de hacerlo gente se debe al extraordinario Daniel Day-Lewis, su Lincoln es ante todo mortal.  Respira autenticidad en cada parlamento que dice este actor británico, quien de paso fue el “plan b”.

Originalmente el responsable de darle carne y voz a Lincoln era Liam Neeson, pero luego de casi dos lustros de esperar a que Spielberg tuviera todo listo, este prefirió renunciar a esta oportunidad que Day-Lewis aprovechó al máximo. La única condición del ganador del Oscar por Mi pie izquierdo y Pozos de ambición fue que le dieran un año para saber cómo era el mandatario, y vaya que ese tiempo valió la pena.

Otros dos colegas suyos también ofrecen una labor interpretativa elogiosa: Sally Field, quien encarna a Mary Todd, la esposa del presidente, y Tommy Lee Jones, quien hace un retrato estupendo del republicano radical  Thaddeus Stevens.

Spielberg ya había abordado en el pasado producciones de corte histórico como Múnich (2005), Salvando al soldado Ryan (1998), Amistad (1997) y La lista de Schindler (1993).

Un héroe nacional

Para Jonathan D. Farrar, actual embajador de Estados Unidos en Panamá, Abraham Lincoln es un héroe nacional para su país, ya que fue ficha clave en una época determinante para el devenir de su país, al ejercer la presidencia en medio de una guerra civil que dividió en dos partes su territorio, porque además fue un férreo defensor de los derechos de igualdad en la convulsionada Unión Americana que le tocó liderar y porque también pagó con su vida el hecho de defender sus ideales de que nadie es superior a otra persona.

Farrar no solo se declara un entusiasta de la historia en mayúscula, incluso la estudió como parte de su formación universitaria, sino que por igual es un gran admirador del cine firmado por su compatriota Steven Spielberg, tanto sus dramas como sus filmes de ciencia ficción.

Farrar está más que seguro que la película Lincoln gustará a los  espectadores en el istmo, por los interesantes temas que aborda esta producción, así como por el desempeño de Daniel Day-Lewis en el papel de Lincoln.

Del libro a la pantalla

Esta película se basa en el libro Team of Rivals: The Political Genius of Abraham Lincoln, de la historiadora Doris Kearns Goodwin.

La ganadora del premio Pulitzer no había escrito la última línea de su obra y ya Steven Spielberg había comprado los derechos para la pantalla grande en 2001. Su plan era estrenarla durante la administración del republicano George W. Bush, pero esta empresa no pudo concretarla. 

Por un lado, porque pidió un guión que no le agradó. Después le encargó la misión al dramaturgo Tony Kushner (Pulitzer por su pieza teatral Ángeles en América), quien firmó el libreto de la producción Múnich. Más tarde se quedó sin Liam Neeson como protagonista, más los meses que debió darle a Daniel Day-Lewis para su preparación.

Lo que dicen otros críticos

Para Katey Rich, del periódico inglés  The Guardian, Lincoln es "un eficaz aunque desigual retrato de un político astuto. (...) su potente reparto y su textura política siempre se las arreglan para volver a animar las cosas".

Para Peter Debruge, de la revista norteña  Variety, "aunque seguramente los historiadores encontrarán motivos para discutir por nimiedades, cada elección que realiza Day-Lewis presta dignidad y gravedad a la figura más reverenciada de Estados Unidos".

Owen Gleiberman, de la  Entertainment Weekly, opina que "la película es grandiosa e inmersiva. Nos hace sentirnos transportados como por una máquina del tiempo. El Lincoln que vemos aquí es esa extraña clase de criatura cinematográfica, un pensador heroico".

El maestro Roger Ebert, del periódico  Chicago Sun-Times, indica que "pocas veces una película ha puesto tanta atención a los detalles de la política".

¿Cuál es la mejor película protagonizada por Daniel Day-Lewis? ¿Qué opinan del Steven Spielberg que desarrolla dramas históricos? ¿Qué les pareció Lincoln?

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