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12 mar El último desafío, triste regreso de Arnold Schwarzenegger

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Había una vez un hombre fuerte que era un actor menor, Arnold Schwarzenegger (Austria, 1947), que se convirtió en la década de 1980 en un símbolo del cine industrial que ofrece balas por mensajes y que te enseña que la guerra es la forma de eliminar las diferencias.

Por aquellos años, el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan (estuvo en la Casa Blanca entre 1981 y 1989), otro intérprete sin gran valía dentro del Hollywood más reaccionario, y al que también le encantaban los rigores de las batallas y prefería las bombas que las palabras, comentó a los cuatro vientos que las belicosas películas de Schwarzenegger eran recomendables para aprender sobre los métodos que resuelven conflictos a punta de tiros y golpes. 

Luego Schwarzenegger  se infectó del deseo de colaborar con la unión americana desde los fragores de la política y encontró en Ronald Reagan (Illinois, 1911) un ejemplo a seguir, es decir, un actor mediocre que se pone el saco de político de la principal potencia del planeta, y con ese pensamiento decidió postularse para ser gobernador del Estado de California y ganó las elecciones en dos ocasiones.

Ah, Reagan, antes de ser el cuadragésimo mandatario de Estados Unidos, estuvo al frente de la gobernación de California entre 1967 y 1975.

Volvamos a Arnold  Schwarzenegger. Como no puede ser candidato a la presidencia de Estados Unidos y como ya cumplió su cuota como gobernador, optó por retornar a la meca del cine.

Total, pensaría el que fuera campeón mundial de fisicoculturismo en más de una ocasión, fue una de las estrellas de Hollywood gracias a títulos como Conan, el bárbaro (1982) y la trilogía de Terminator, por lo que no debía ser complicado tomar por la fuerza, de nuevo, su corona, pero se equivocó, y vaya que le fue de la patada.

Mientras era funcionario había tenido pequeños papeles en producciones como Around the World in 80 Days y la saga The Expendables, por lo que la insustancial El último desafío (The Last Stand) representaba su retorno como protagonista de un largometraje de acción, y la gloria no se le apareció por ningún lado.

El último desafío fue un desastre en taquilla, un primer golpe a su autoestima. Tuvo un presupuesto de 45 millones de dólares y en la taquilla mundial ha logrado 31.3 millones de dólares, por lo que es puras deudas y cero ganancias.

Los críticos de cine le brindaron otro puñete al calificar con 59% a El último desafío, o sea,  Schwarzenegger mereció una enorme F en su examen cinematográfico.

Su fallido intento por recuperar la supremacía en Hollywood es acción sin contenido y un thriller con emoción a medias.

El director surcoreano Kim Jee-Woon no es claro a la hora de brindar el tono de esta película. A veces El último desafío parece otra propaganda ochentera sobre la mano dura que se debe ejercer contra el negocio ilícito de la droga (un mal social cuya culpa es mayoritariamente de los latinoamericanos de acuerdo al guión), y en otras parece una parodia precisamente de las virulentas películas que hicieron populares hace tres décadas a Arnold Schwarzenegger y a su amigo y colega Sylvester Stallone.

Cuando la parodia asoma por la pantalla grande y cuando aparece uno que otro homenaje al western, Jee-Woon divierte al espectador en El último desafío, y no dudó que las escenas de violencia sin barreras deben emocionar a los seguidores del género de acción.

Schwarzenegger está en el piso y casi inconsciente, pero confía en que se va a recuperar. Por eso, en septiembre estrenará The Tomb junto a Stallone y en enero de 2014 ofrecerá Ten al lado de Sam Worthington.

Si esto no funciona, tocará regresar a las secuelas de sus viejos éxitos, pues hay rumores que hará Terminator 5 y The Legend of Conan. O sea, más de lo mismo.

¿Les parece que Arnold Schwarzenegger sea un buen actor? ¿Qué producción suya les parece valiosa? ¿Vieron El último desafío?

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